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12-10-2017 EL FRENTE SIN MARGARITA

Todo acto político es un acto de poder, es decir, en busca del poder. Todos los políticos, sin excepción, buscan el poder; los analistas y periodistas que a diario opinan no son neutrales, siempre abogan a favor o en contra de alguien. Una de las vías favoritas para “analizar” la coyuntura es el uso de los valores morales. Buena parte del círculo rojo se sitúa en esta franja y desde ahí califican o descalifican. Todas estas verdades de Perogrullo vienen a cuento por el tema de la salida del PAN de Margarita Zavala. Desde hace una semana que se anunció su renuncia, muchos analistas se decantan en su favor como una combinación ideal con el Frente Ciudadano por México (FCM). Siendo claros, vamos a la realidad y no a los deseos:

En primer lugar, hay que decir que Margarita Zavala nunca fue considerada para el Frente, al contrario, esta propuesto nació para excluirla y ella lo supo desde un principio. Por esta razón, cuando se empezó a manejar la idea, ella trató de atajarla señalando que el PAN podía alcanzar por sí solo la Presidencia. Cuando vio que el asunto no podía detenerse, trató durante meses de subirse al FCM, pero fracasó. ¿Por qué extrañarse ahora de que el Frente la excluyera si ese era uno de sus propósitos?

En segundo lugar, los objetivos de los convocantes fueron nítidos, más allá de los discursos pomposos y bien intencionados. Para Ricardo Anaya fue una forma de evadir los controles panistas y hacerse de la candidatura a la Presidencia. También, era una manera de llegar a un segmento de la población que simpatiza con la izquierda, pero no con Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Para Alejandra Barrales el Frente se convirtió en una manera de ganar la candidatura a la Jefatura de Gobierno, meter a su jefe Mancera en la pelea por la candidatura y hacer que el PRD no se volviera un partido totalmente testimonial. Dante Delgado (MC), llegado después, vio en ese mecanismo una forma de potenciar algunas candidaturas y conseguir el registro y un poco más. Estos eran los objetivos.

Sin embargo, la idea del frente que, al principio, pareció una ocurrencia de Anaya y Barrales que no había sido consultada con sus respectivas organizaciones, despertó el interés de un sector de la IP, los medios y otros actores fácticos. Estos actores, cuyas voces se escuchan a través de algunos integrantes del círculo rojo, vieron en tal mecanismo una forma de parar el avance de MORENA y, de paso, hacer a un lado a un PRI que pasan los meses y no da trazas de recomponerse lo suficiente para ganar la elección de 2018. Estos sectores se han hecho socios de facto de la idea del FCM y ahora presionan a Anaya para que “abra” de alguna manera la decisión de quien será el candidato presidencial.

Si solo fuera Margarita Zavala y sus seguidores, no habría mucho problema para la dupla Anaya-Barrales, pero estos testigos-participantes, con poderío económico e influencia política, creen que la fórmula ganadora involucra al Frente y a Zavala en la candidatura presidencial y a Ricardo Monreal en la CDMX. Mala cosa para el AMLO panista y para Barrales.

 

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