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07-12-2017 JERUSALÉN

Lo primero que hay que entender es que Donald Trump gobierna con ocurrencias. No es mala táctica en términos mediáticos pues sirve para distraer con temas polémicos, pero no resuelve problemas. Obama intentó ser un estadista, Trump es un Wyatt Earp. Pero ¿fue su orden de trasladar la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén una ocurrencia?

Yerushaláyim, patrimonio de la Humanidad desde 1981, fue considerada por el gobierno israelí como su capital “eterna e indivisible” en 1980. En repudio a esta decisión, que agravó el conflicto que mantiene con el pueblo Palestino, la ONU emitió una resolución que, entre otras cosas, impulsó a que las embajadas de los países miembros de las Naciones Unidas se establecieran en Tel Aviv. En este sentido, la decisión de Trump no sólo es una afrenta a los palestinos y al mundo musulmán, sino una afrenta a los países integrados a la ONU. Ejemplifica perfectamente el deseo del comisario Trump de plantear un duelo frontal al tema del Medio Oriente.

La reacción mundial no se hizo esperar. Emmanuel Macron, presidente de Francia calificó la decisión de Trump como lamentable; la canciller alemana Angela Merkel fue más lejos y señaló que su gobierno no apoya esa decisión porque el estatuto de Jerusalén debe decidirse por medio de la negociación. Incluso el gobierno aliado del Reino Unido aseguró que la posición norteamericana es de poca ayuda. El Papa Francisco expresó su preocupación y pidió sea reconsiderada. La Unión Europea en su totalidad se declaró preocupada. Turquía calificó la decisión como “ilegal e irresponsable”. Las otras dos superpotencias, Rusia y China, están hablando de posibles consecuencias negativas.

Países como Egipto y Jordania, que mantienen relaciones con Israel, tampoco están de acuerdo con la medida. Por supuesto, otras naciones árabes y musulmanas temen un escalamiento de la violencia en la región. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y Hamas han emitido amenazas tanto para los intereses norteamericanos como israelíes. ¿Cómo reaccionarán sectas como Al Qaeda o el Estado Islámico? Trump no distingue sutilezas, para él, la OLP y Hamas son igual que Al Qaeda y el Estado Islámico (EI), grupos terroristas que merecen ser ejecutados con balas mojadas en sangre de cerdo, de acuerdo al ejemplo que usó Trump sobre el “general de los Ejércitos” John Joseph Pershing, alias Black Jack.

En el lado contrario, hay que decir que tampoco el EI y Al Qaeda se andan con sutilezas. Para ellos, la decisión de Trump es una decisión de todo el mundo occidental y como tal la responderán. Habrá que tener en cuenta que Europa es mucho más vulnerable a los ataques terroristas que Estados Unidos, como se ha demostrado. Así, la agresión del presidente norteamericano tendrá repercusiones en la zona, pero también en Europa. El proceso de paz se ha deteriorado hasta el punto de que está a punto de romperse. Esta vez, Trump no tuvo una ocurrencia, es su manera de abordar “su” negociación desde una posición de fuerza, pero el problema es que ahora no está en un programa de televisión, sino en una aventura en la vida real, a la que ha abordado con su diplomacia vaquera.

 

 

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