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08-05-2018 ODIO Y VIOLENCIA EN LA POLÍTICA

 

El día de ayer el vocero presidencial, Eduardo Sánchez, dijo que los mexicanos “…estamos en un proceso electoral, donde la violencia y el odio no deben tener cabida.” Esta declaración fue en respuesta a una pregunta expresa acerca de las manifestaciones de violencia en el proceso electoral. Sánchez agregó: “los mexicanos tenemos mucho que perder, y nada que ganar si permea la violencia en los procesos políticos.”

 

La declaración del vocero sonó más a un deslinde del periodista Ricardo Alemán, quien desató una tormenta en redes sociales por un retuit que de alguna forma incitaba al asesinato de López Obrador. Sánchez pareció decir: no tenemos que ver nada con ese asunto. Pero la declaración del emisario presidencial en realidad revela un profundo desconocimiento de lo que está sucediendo o una manera de cerrar los ojos. En realidad, usando las palabras del vocero, este proceso electoral ha estado marcado por el odio y la violencia. Desde 1988 los cambios sexenales han sido de una gran tensión, pero en la mayoría de los casos esta se ha disipado en cuanto se saben los resultados. No ha sido así en todas las elecciones. En 2006, sin mayor prueba contundente, López Obrador se declaró víctima de un fraude y durante seis años viajó por la República proclamando ser el presidente legítimo. Desde ese año, él ha sido un factor de confrontación. En 2012 aseguró que la victoria de Peña Nieto se debió a una serie de factores, algunas veces decía que porque se había hecho trampa en las casillas, otras que porque la maestra Gordillo había dispuesto un ejército de maestros, etc. Finalmente, terminó por admitir de facto que Peña Nieto era el presidente. Hubiera sido positivo que ese reconocimiento se hiciera explícito. Tal vez eso hubiera calmado a algunos de sus seguidores. Tampoco su ataque sistemático a las instituciones del tipo del INE, la SCJN o el INAI, han ayudado a bajar los niveles de descalificación. Ahora, parece estar aceptando que esas mismas instituciones mandadas al diablo están haciendo su trabajo. De nuevo, declarar que pide el respeto para ellas ayudaría a hacer menos tensa la situación actual, a menos claro que ese sea su juego.

 

Según CNN con base en datos de la empresa Etellek, desde el 8 de septiembre de 2017 hasta el 8 de abril de este año, 173 candidatos y aspirantes a un puesto de elección popular han sido agredidos y 78 han sido asesinados. Las víctimas se cuentan en todos los partidos. Esto quiere decir que no hay que temer que el proceso se vuelva violento, ya está sumergido en la violencia. Esto significa, también, que detrás de muchos de los candidatos que ganarán las elecciones están criminales que buscan quitar posibles enemigos del camino. Más aún, es altamente probable que muchas de las personas asesinadas también estuvieran metidas en actividades ilegales. Sobre el odio no hay muchas cosas que agregar. El retuit de Alemán demostró, más allá de la pifia del periodista, el grado de odio que hay de todas las partes. Ese odio no ha nacido de la nada, los candidatos estarían obligados a tratar de frenarlo, calmando cada uno a sus huestes.

 

 

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