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17-05-2018 UN FRACASO LLAMADO MARGARITA

 

Resulta paradójico que Margarita Zavala haya obtenido su mayor atención mediática a la hora de renunciar a seguir adelante en la contienda electoral. Hace unos meses, antes de que el PAN tuviera candidato, se hablaba en algunos círculos que la ahora excandidata despertaba interés y propiciaba buenas opiniones. Era un espejismo, pero quienes decían esto eran personas cercanas a los grupos económicos fuertes del país o analistas que simpatizaban con el proyecto político de los Calderón-Zavala. Sabían que el PRI con ningún candidato podía ganar y se decantaban por la esposa del expresidente Calderón como un medio para frenar a López Obrador.

 

Realmente, Zavala no parecía, desde entonces, una buena candidata. Tener buena imagen no significa ser una competidora eficiente. Ricardo Anaya, ya convertido en presidente del PAN, alargó y tensó el momento de las decisiones de la candidatura presidencial. Es difícil saber si Zavala debió haberse quedado en su partido y pelear la candidatura, pero tomó una decisión audaz.  Acusó a Anaya de utilizar su posición para cerrar todas las posibilidades a los otros dos candidatos. En efecto, el ex joven maravilla vició el proceso, lo volvió radioactivo y al final eso le impedirá ganar la Presidencia. Se puede decir que el envenenar los procedimientos de selección, Anaya mató las posibilidades de Margarita, pero también las suyas. Si el asunto no fuera tan ordinario podría escribirse una tragedia.

 

Finalmente, Margarita Zavala consiguió la candidatura independiente, pero con los mismos métodos cuestionables, que no ilegales, que Jaime Rodríguez y Ríos Piter, quien sí fracasó. ¿Qué hace mejor a Zavala que a estos dos? En verdad nada. Inició su campaña con un video mediocre y así siguió. Nunca tuvo un programa claro que la distinguiera del resto, no tuvo propuestas interesantes, ni siquiera el hecho de ser la única mujer en la contienda la ánimo a retomar una agenda de género o una serie de planteamientos en este rubro. En el debate sólo exhibió lugares comunes y principios morales. Para candidatos moralistas y conservadores ya están los otros cuatro.

 

Ahora que ya se retiró de la contienda, los medios se preguntan a qué candidato apoyará. Por lo pronto, ha dicho que a ninguno, pero desde las campañas de Anaya y Meade le hacen llamados para que se sume. En este sentido, en el caso de que decidiera apoyar a otro contendiente, sería un error inclinarse por Meade. Los pocos puntos que Margarita ha sumado simplemente se desperdiciarían en la campaña tricolor. Si tiene visión política y personal, debía hacer un acuerdo con Ricardo Anaya para tratar de cerrar la herida que dejó su salida en el PAN, tal vez eso mejoraría las posibilidades del candidato panista.

 

Pero no hará ninguna de esas dos cosas, Margarita Zavala se retirará de la contienda como entró, sin agenda, sin propuestas trascendentales. Una campaña fallida y un retiro inútil. Los que veían en ella a un personaje interesante, véanla ahora, en su dimensión, aduciendo inequidad en la campaña, como si esa situación no hubiera estado clara desde el principio. ¿Qué sigue? Desarrollar un proyecto a futuro y una agenda, crecer políticamente. Todo esto es posible, ¿podrá hacerlo?

 

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