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  • 08-12-2017ARRIOLA: “QUIERO Y PUEDO GANAR”

     

    En el mundo, ha habido candidatos que empezaron prácticamente de cero, a veces con momios en contra y hasta sin partido, que terminaron ganando las elecciones. Donald Trump es un buen ejemplo de ello. Comenzó compitiendo contra algunos de los más poderosos e influyentes aspirantes del Partido Republicano y los arrasó a todos. Luego, se midió con una política experta, conocida y laureada, Hillary Clinton, y la derrotó. En realidad, Trump ni siquiera era un republicano de abolengo, sino un recién llegado que utilizó a esa formación política. Otro ejemplo fue Emmanuel Macron, un hombre que fundó un movimiento y rebasó a las dos formaciones tradicionales francesas, derecha y socialistas, y apabulló a la ultraderechista Le Pen. En México, el candidato independiente Jaime Rodríguez logró imponerse a las dos organizaciones hegemónicas de Nuevo León.

     

    ¿Mikel Arriola pertenece a esta casta de políticos?

     

    No lo parece. Su mejor cualidad es ser integrante del grupo Meade-Videgaray. Tiene poco más de 40 años y ha sido funcionario financiero y hacendario, pasó por COFEPRIS y ahora renunció al IMSS, el puesto más importante de su carrera. Nunca ha participado de lleno en una campaña política. Por supuesto, nada de esto importa. Otros han empezado con menos experiencia y han ganado elecciones.

     

    Sin embargo, en los casos mencionados arriba hay un común denominador: todos ganaron contra el establishment político, ofreciendo que pueden hacer las cosas diferentes. ¿Es Arriola un político anti algo? Nada en su trayectoria lo indica así. Al contrario, parece ser la mancuerna conservadora de un candidato presidencial conservador. Parte de un proyecto que se ha desgastado a nivel nacional y que es mucho menos apreciado en la capital del país que en cualquier otra parte de la República.

     

    En este caso, la geografía es importante. La CDMX ha visto como en cada elección disminuye la votación destinada al PRI, al menos para la Jefatura de Gobierno. Esto se explica a partir de muchas razones, pero hay dos importantes: los grupos corporativos perredistas y morenistas son muy poderosos y han desplazado incluso a propuestas ciudadanas; la segunda razón es que el PRI no tiene ni cuadros destacados que compitan  por el voto independiente, que es escaso, ni estructura partidaria. Algunos de los militantes priistas más notables son Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre y Adrián Ruvalcaba. Impresentables. Otra razón importante son los avances en los derechos de las mujeres y las comunidades LGBTTTI, ¿qué tiene que decir el PRI y Mikel Arriola al respecto? Poco o nada.

     

    Arriola, el ciudadano, tendrá que negociar con uno de los peores PRIs, el de Gutiérrez de la Torre y Ruvalcaba, quien señaló hace días su deseo de ser candidato a la Jefatura de Gobierno. Luego de todo esto, cabe preguntarse, ¿por qué Arriola? Desde luego, tal vez se trata de reproducir en la Ciudad de México el esquema de honradez, “lejanía” del PRI y ciudadanía que ha mostrado Meade. Pero hay otra razón más triste: es una pieza de sacrificio para que el candidato del Frente no sea disminuido por una figura priista más llamativa. Con esto, el frentista tendría posibilidades de ganar contra Sheinbaum (en teoría).

     

    Si esa fue la razón, entonces sí, Arriola es el candidato ideal.

     

     

     

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  • 07-12-2017JERUSALÉN

    Lo primero que hay que entender es que Donald Trump gobierna con ocurrencias. No es mala táctica en términos mediáticos pues sirve para distraer con temas polémicos, pero no resuelve problemas. Obama intentó ser un estadista, Trump es un Wyatt Earp. Pero ¿fue su orden de trasladar la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén una ocurrencia?

    Yerushaláyim, patrimonio de la Humanidad desde 1981, fue considerada por el gobierno israelí como su capital “eterna e indivisible” en 1980. En repudio a esta decisión, que agravó el conflicto que mantiene con el pueblo Palestino, la ONU emitió una resolución que, entre otras cosas, impulsó a que las embajadas de los países miembros de las Naciones Unidas se establecieran en Tel Aviv. En este sentido, la decisión de Trump no sólo es una afrenta a los palestinos y al mundo musulmán, sino una afrenta a los países integrados a la ONU. Ejemplifica perfectamente el deseo del comisario Trump de plantear un duelo frontal al tema del Medio Oriente.

    La reacción mundial no se hizo esperar. Emmanuel Macron, presidente de Francia calificó la decisión de Trump como lamentable; la canciller alemana Angela Merkel fue más lejos y señaló que su gobierno no apoya esa decisión porque el estatuto de Jerusalén debe decidirse por medio de la negociación. Incluso el gobierno aliado del Reino Unido aseguró que la posición norteamericana es de poca ayuda. El Papa Francisco expresó su preocupación y pidió sea reconsiderada. La Unión Europea en su totalidad se declaró preocupada. Turquía calificó la decisión como “ilegal e irresponsable”. Las otras dos superpotencias, Rusia y China, están hablando de posibles consecuencias negativas.

    Países como Egipto y Jordania, que mantienen relaciones con Israel, tampoco están de acuerdo con la medida. Por supuesto, otras naciones árabes y musulmanas temen un escalamiento de la violencia en la región. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y Hamas han emitido amenazas tanto para los intereses norteamericanos como israelíes. ¿Cómo reaccionarán sectas como Al Qaeda o el Estado Islámico? Trump no distingue sutilezas, para él, la OLP y Hamas son igual que Al Qaeda y el Estado Islámico (EI), grupos terroristas que merecen ser ejecutados con balas mojadas en sangre de cerdo, de acuerdo al ejemplo que usó Trump sobre el “general de los Ejércitos” John Joseph Pershing, alias Black Jack.

    En el lado contrario, hay que decir que tampoco el EI y Al Qaeda se andan con sutilezas. Para ellos, la decisión de Trump es una decisión de todo el mundo occidental y como tal la responderán. Habrá que tener en cuenta que Europa es mucho más vulnerable a los ataques terroristas que Estados Unidos, como se ha demostrado. Así, la agresión del presidente norteamericano tendrá repercusiones en la zona, pero también en Europa. El proceso de paz se ha deteriorado hasta el punto de que está a punto de romperse. Esta vez, Trump no tuvo una ocurrencia, es su manera de abordar “su” negociación desde una posición de fuerza, pero el problema es que ahora no está en un programa de televisión, sino en una aventura en la vida real, a la que ha abordado con su diplomacia vaquera.

     

     

    Lo primero que hay que entender es que Donald Trump gobierna con ocurrencias. No es mala táctica en términos mediáticos pues sirve para distraer con temas polémicos, pero no resuelve problemas. Obama intentó ser un estadista, Trump es un Wyatt Earp. Pero ¿fue su orden de trasladar la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén una ocurrencia?

    Yerushaláyim, patrimonio de la Humanidad desde 1981, fue considerada por el gobierno israelí como su capital “eterna e indivisible” en 1980. En repudio a esta decisión, que agravó el conflicto que mantiene con el pueblo Palestino, la ONU emitió una resolución que, entre otras cosas, impulsó a que las embajadas de los países miembros de las Naciones Unidas se establecieran en Tel Aviv. En este sentido, la decisión de Trump no sólo es una afrenta a los palestinos y al mundo musulmán, sino una afrenta a los países integrados a la ONU. Ejemplifica perfectamente el deseo del comisario Trump de plantear un duelo frontal al tema del Medio Oriente.

    La reacción mundial no se hizo esperar. Emmanuel Macron, presidente de Francia calificó la decisión de Trump como lamentable; la canciller alemana Angela Merkel fue más lejos y señaló que su gobierno no apoya esa decisión porque el estatuto de Jerusalén debe decidirse por medio de la negociación. Incluso el gobierno aliado del Reino Unido aseguró que la posición norteamericana es de poca ayuda. El Papa Francisco expresó su preocupación y pidió sea reconsiderada. La Unión Europea en su totalidad se declaró preocupada. Turquía calificó la decisión como “ilegal e irresponsable”. Las otras dos superpotencias, Rusia y China, están hablando de posibles consecuencias negativas.

    Países como Egipto y Jordania, que mantienen relaciones con Israel, tampoco están de acuerdo con la medida. Por supuesto, otras naciones árabes y musulmanas temen un escalamiento de la violencia en la región. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y Hamas han emitido amenazas tanto para los intereses norteamericanos como israelíes. ¿Cómo reaccionarán sectas como Al Qaeda o el Estado Islámico? Trump no distingue sutilezas, para él, la OLP y Hamas son igual que Al Qaeda y el Estado Islámico (EI), grupos terroristas que merecen ser ejecutados con balas mojadas en sangre de cerdo, de acuerdo al ejemplo que usó Trump sobre el “general de los Ejércitos” John Joseph Pershing, alias Black Jack.

    En el lado contrario, hay que decir que tampoco el EI y Al Qaeda se andan con sutilezas. Para ellos, la decisión de Trump es una decisión de todo el mundo occidental y como tal la responderán. Habrá que tener en cuenta que Europa es mucho más vulnerable a los ataques terroristas que Estados Unidos, como se ha demostrado. Así, la agresión del presidente norteamericano tendrá repercusiones en la zona, pero también en Europa. El proceso de paz se ha deteriorado hasta el punto de que está a punto de romperse. Esta vez, Trump no tuvo una ocurrencia, es su manera de abordar “su” negociación desde una posición de fuerza, pero el problema es que ahora no está en un programa de televisión, sino en una aventura en la vida real, a la que ha abordado con su diplomacia vaquera.

     

     

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  • 06-12-2017EL FRENTE DE SCHRÖDINGER

    En una caja está guardado el Frente Ciudadano por México (FCM). En la misma caja hay un dispositivo denominado Anaya que en caso de detonar matará al Frente. Mientras, el citado acuerdo está vivo y a la vez muerto. ¿Suena conocido esto?

    Esta paradoja se escenifica en la prensa desde hace algunos días. Algunos analistas predicen que el FCM está a punto de romperse, pero otros aseguran que se consolidará en los próximos días. Así, el Frente está vivo y está muerto. Los posibles integrantes del acuerdo también juegan a esto. El diputado Jesús Zambrano augura que la coalición está a unas horas de consolidarse, mientras, Dante Delgado hace una propuesta explsiva: que la candidatura presidencial sea para el PAN, es decir, para Ricardo Anaya, y la de la Ciudad de México para el PRD.

    Pero los tiempos se acaban y la caja se abrirá pronto. El PRD sabe que corre el riesgo de volverse un partido intrascendente, ligero como el helio, si va solo con Miguel Ángel Mancera (MAM), a pesar de esto, organizó un evento en que todas las corrientes perredistas le dieron su apoyo al jefe de Gobierno para la candidatura a la Presidencia. Una encuesta publicada ayer en El Universal, casualmente le da la ventaja a MAM para convertirse en el candidato del multimencionado Frente. Una encuesta, o varias, no cambiarán la intención de Anaya de convertirse en candidato. La única posibilidad para que la coalición tripartidista sea viable es que Mancera y el PRD acepten ceder. Es difícil saber si lo harán.

    En las últimas semanas, hay un PAN muy desgastado y un Ricardo Anaya con muchos problemas. La votación en la Cámara de Diputados por la Ley de Seguridad Interna demostró que ahí tampoco es un partido muy cohesionado, al igual que en la Cámara de Senadores. Además, algunos analistas aseguran que varios gobernadores panistas han tenido acercamientos con el PRI. Desde la designación de José Antonio Meade como candidato, los bonos del presidente panista han bajado. De hecho, los alargamientos en la toma de decisiones han debilitado tanto la idea del Frente, que ahora se habla de que la elección del 2018 será entre dos: Meade y AMLO. Un escenario así no le conviene a Anaya, vaya con el PAN o en coalición.

    El FCM necesita tomar una decisión pronto, una decisión que lleve a un acuerdo en varios niveles. Pero también necesita algo más: los panistas y los perredistas deberán estar convencido de que sean quienes sean sus candidatos, azules, amarillos o naranjas, deberán votar por ellos. Las encuestas muestran que al día de hoy no es así, lo que significa que el acuerdo entre cúpulas no sólo está lleno de desconfianzas sino que además no ha permeado en las bases. ¿Cómo convencer a los ciudadanos sin partido de que son la mejor opción si los mismos integrantes del Frente no lo creen.

    Si el PAN y el PRD van sin alianza, irán como partidos derrotados de antemano, tendrán que trabajar mucho para ser competitivos.

     

     

    En una caja está guardado el Frente Ciudadano por México (FCM). En la misma caja hay un dispositivo denominado Anaya que en caso de detonar matará al Frente. Mientras, el citado acuerdo está vivo y a la vez muerto. ¿Suena conocido esto?

    Esta paradoja se escenifica en la prensa desde hace algunos días. Algunos analistas predicen que el FCM está a punto de romperse, pero otros aseguran que se consolidará en los próximos días. Así, el Frente está vivo y está muerto. Los posibles integrantes del acuerdo también juegan a esto. El diputado Jesús Zambrano augura que la coalición está a unas horas de consolidarse, mientras, Dante Delgado hace una propuesta explsiva: que la candidatura presidencial sea para el PAN, es decir, para Ricardo Anaya, y la de la Ciudad de México para el PRD.

    Pero los tiempos se acaban y la caja se abrirá pronto. El PRD sabe que corre el riesgo de volverse un partido intrascendente, ligero como el helio, si va solo con Miguel Ángel Mancera (MAM), a pesar de esto, organizó un evento en que todas las corrientes perredistas le dieron su apoyo al jefe de Gobierno para la candidatura a la Presidencia. Una encuesta publicada ayer en El Universal, casualmente le da la ventaja a MAM para convertirse en el candidato del multimencionado Frente. Una encuesta, o varias, no cambiarán la intención de Anaya de convertirse en candidato. La única posibilidad para que la coalición tripartidista sea viable es que Mancera y el PRD acepten ceder. Es difícil saber si lo harán.

    En las últimas semanas, hay un PAN muy desgastado y un Ricardo Anaya con muchos problemas. La votación en la Cámara de Diputados por la Ley de Seguridad Interna demostró que ahí tampoco es un partido muy cohesionado, al igual que en la Cámara de Senadores. Además, algunos analistas aseguran que varios gobernadores panistas han tenido acercamientos con el PRI. Desde la designación de José Antonio Meade como candidato, los bonos del presidente panista han bajado. De hecho, los alargamientos en la toma de decisiones han debilitado tanto la idea del Frente, que ahora se habla de que la elección del 2018 será entre dos: Meade y AMLO. Un escenario así no le conviene a Anaya, vaya con el PAN o en coalición.

    El FCM necesita tomar una decisión pronto, una decisión que lleve a un acuerdo en varios niveles. Pero también necesita algo más: los panistas y los perredistas deberán estar convencido de que sean quienes sean sus candidatos, azules, amarillos o naranjas, deberán votar por ellos. Las encuestas muestran que al día de hoy no es así, lo que significa que el acuerdo entre cúpulas no sólo está lleno de desconfianzas sino que además no ha permeado en las bases. ¿Cómo convencer a los ciudadanos sin partido de que son la mejor opción si los mismos integrantes del Frente no lo creen.

    Si el PAN y el PRD van sin alianza, irán como partidos derrotados de antemano, tendrán que trabajar mucho para ser competitivos.

     

     

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  • 05-12-2017AMLO Y SUS TRATOS CON LA DELINCUENCIA ORGANIZADA

    Los adversarios políticos de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) están manejando como una “ocurrencia” su propuesta de dar una amnistía a los capos y soldados del crimen organizado. El tabasqueño asegura que está analizando “todas” las alternativas, entre ellas esa. A pregunta expresa contestó que también está estudiando la amnistía a los jefes del crimen organizado con el objeto de “acabar con la violencia”.

    Pero es posible que su propuesta no sea sólo una ocurrencia, sino una propuesta a las bandas armadas que asolan el país. Esta idea tiene bases sólidas. AMLO ofreció esta amnistía en la zona de conflicto entre Los Ardillos y Los Rojos, una región en donde han sido masacrados 245 personas entre el 1 de enero y el 30 de noviembre de este año. Es difícil creer que esa “ocurrencia” la dijo de paso en la zona. Todo parece indicar que es una propuesta sobre la mesa; sobre la mesa del narco se entiende. Dado el antecedente de López con los temibles Abarca, a los que apoyó para llegar a la presidencia municipal de Iguala, no sería del todo extraño un acercamiento de ese tipo. En realidad, esta propuesta la hizo primero la chachalaca favorita de AMLO: el expresidente Vicente Fox. Al menos los diarios, a los que les gustan las notas superficiales, deberían tratar de investigar si López o alguien de su equipo tuvo contacto con personas relacionadas con Ardillos o Rojos. Por supuesto, también la PGR debería hacerlo.

    AMLO miente cuando dice que “está estudiando todas las opciones”. Hay una opción que se ha probado con éxito en otros países: la despenalización en la producción, distribución y comercialización de las drogas, de todas ellas. Esta medida sacaría de tajo a los narcos del mercado y permitiría que miles de productores de amapola y marihuana dejaran de vivir en el filo de la navaja. Además, la experiencia de los estados norteamericanos que han legalizado la droga ha demostrado que son una derrama de millones de dólares al fisco. Una medida así, permitiría visibilizar a los adictos sin ponerlos en la lupa de una persecución policíaca o un estigma social, con lo que se les podría ofrecer una serie de ayudas médicas. Doctores en lugar de policías, enfermos en lugar de delincuentes. ¿Por qué AMLO no “estudia”  esta medida? Fácil de responder: porque es un hombre conservador, un populista de derechas.

    Ha dicho una simplonería: amnistiar a los narcos no traería la paz a México. El centro de la disputa de los cárteles y bandas es el conquistar más territorio y más mercado. La única manera de pacificar a las bandas es que el gobierno de AMLO, de ganar, repartiera el territorio y los mercados. El problema es que dejaría a la población en cada uno de esos territorios a expensas de los capos que, como reyes feudales ejercerían su dominio. Si ahora hay zonas donde parecen invencibles, perdonar sus delitos significaría aceptar la derrota del Estado.

    El planteamiento de AMLO ha sido criticado prácticamente por todos los partidos políticos y candidatos, al igual que por personajes e instituciones. ¿Servirá para hacerle entender que la mayoría de sus propuestas son simplonas y no van al fondo de los problemas? Es de dudarse. Tampoco servirá para iniciar un debate serio sobre las drogas y cómo enfrentar el problema.

    Al menos debería servir para que AMLO pague un costo político por su propuesta.

     

    Los adversarios políticos de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) están manejando como una “ocurrencia” su propuesta de dar una amnistía a los capos y soldados del crimen organizado. El tabasqueño asegura que está analizando “todas” las alternativas, entre ellas esa. A pregunta expresa contestó que también está estudiando la amnistía a los jefes del crimen organizado con el objeto de “acabar con la violencia”.

    Pero es posible que su propuesta no sea sólo una ocurrencia, sino una propuesta a las bandas armadas que asolan el país. Esta idea tiene bases sólidas. AMLO ofreció esta amnistía en la zona de conflicto entre Los Ardillos y Los Rojos, una región en donde han sido masacrados 245 personas entre el 1 de enero y el 30 de noviembre de este año. Es difícil creer que esa “ocurrencia” la dijo de paso en la zona. Todo parece indicar que es una propuesta sobre la mesa; sobre la mesa del narco se entiende. Dado el antecedente de López con los temibles Abarca, a los que apoyó para llegar a la presidencia municipal de Iguala, no sería del todo extraño un acercamiento de ese tipo. En realidad, esta propuesta la hizo primero la chachalaca favorita de AMLO: el expresidente Vicente Fox. Al menos los diarios, a los que les gustan las notas superficiales, deberían tratar de investigar si López o alguien de su equipo tuvo contacto con personas relacionadas con Ardillos o Rojos. Por supuesto, también la PGR debería hacerlo.

    AMLO miente cuando dice que “está estudiando todas las opciones”. Hay una opción que se ha probado con éxito en otros países: la despenalización en la producción, distribución y comercialización de las drogas, de todas ellas. Esta medida sacaría de tajo a los narcos del mercado y permitiría que miles de productores de amapola y marihuana dejaran de vivir en el filo de la navaja. Además, la experiencia de los estados norteamericanos que han legalizado la droga ha demostrado que son una derrama de millones de dólares al fisco. Una medida así, permitiría visibilizar a los adictos sin ponerlos en la lupa de una persecución policíaca o un estigma social, con lo que se les podría ofrecer una serie de ayudas médicas. Doctores en lugar de policías, enfermos en lugar de delincuentes. ¿Por qué AMLO no “estudia”  esta medida? Fácil de responder: porque es un hombre conservador, un populista de derechas.

    Ha dicho una simplonería: amnistiar a los narcos no traería la paz a México. El centro de la disputa de los cárteles y bandas es el conquistar más territorio y más mercado. La única manera de pacificar a las bandas es que el gobierno de AMLO, de ganar, repartiera el territorio y los mercados. El problema es que dejaría a la población en cada uno de esos territorios a expensas de los capos que, como reyes feudales ejercerían su dominio. Si ahora hay zonas donde parecen invencibles, perdonar sus delitos significaría aceptar la derrota del Estado.

    El planteamiento de AMLO ha sido criticado prácticamente por todos los partidos políticos y candidatos, al igual que por personajes e instituciones. ¿Servirá para hacerle entender que la mayoría de sus propuestas son simplonas y no van al fondo de los problemas? Es de dudarse. Tampoco servirá para iniciar un debate serio sobre las drogas y cómo enfrentar el problema.

    Al menos debería servir para que AMLO pague un costo político por su propuesta.

     

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  • 04-12-2017PORQUE SE APROBÓ LA LEY DE SEGURIDAD INTERIOR (LSI)

    El día que se aprobó la LSI esa no era la noticia que recorría las calles. Salvo en algunas redes sociales y un reducido círculo de consumidores de noticias, la nota principal fue que a la selección mexicana le había tocado un grupo mortal, encabezado por la invencible Alemania, el rápido juego de Corea del Sur y los hombres altos y blancos de Suecia. Pésima noticia. Ese día y los subsiguientes, las mesas de análisis en su mayoría se dedicaron a discutir sobre las posibilidades de que “México” pase a la siguiente ronda. ¿Manipulación informativa? Puede ser, pero, por otro lado ¿dónde estaban las “organizaciones de la sociedad civil” (plastificada) o los líderes de los partidos opositores?, ¿por qué López no llamó a una cruzada nacional para darle la vuelta a dicha Ley? Sí, el PAN voto en contra y sus líderes criticaron el contenido de la LSI, pero luego de unas horas se olvidaron del tema. ¿Por qué el Frente Anaya-Barrales no llama a una campaña en contra de esa norma legal?

    En la Cámara de Diputados todo fue un juego de espejos. El tema no estaba considerado en el orden del día, pero se subió con el apoyo de los grupos parlamentarios, incluyendo MORENA, y con la oposición del PAN y el PRD únicamente. Cuando los diputados fijaron posiciones, la mayoría de quienes hablaron en contra le echaron flores a las fuerzas armadas, ¿por qué votar en contra si son tan maravillosas? A la hora buena, en la votación, algunos diputados del PAN y el PRD, cuyas fracciones parlamentarias se oponían formalmente, votaron a favor de la LSI, junto con el PRI, Verde, PANAL y PES. Muchos diputados del PAN y de MORENA “convenientemente” se ausentaron en número suficiente para que la dichosa Ley fuera aprobada.

    Quienes dicen que la Ley se aprobó a espaldas de la sociedad, se engañan a sí mismos. Cierto que la iniciativa fue incluida de última hora en el orden del día, pero ya estaba desde hace meses en la Cámara baja esperando su trámite, se sabía que el gobierno federal y la SEDENA empujarían fuerte para aprobarla en este periodo y, además, se había aprobado en “fast track” en comisiones. Su aprobación ni fue una sorpresa ni fue a espaldas de la “sociedad”.

    Pieza clave en esta aprobación fueron los gobernadores de todos los partidos.  Ellos tienen el problema de la inseguridad encima y la verdad es que en su gran mayoría han hecho poco o nada para remediarla. Los actuales y anteriores ejecutivos han recibido grandes cantidades de recursos y los han empleado mal o esos dineros han desaparecido. Por más que la actual y la anterior administración federal lo han intentado, los estados se han confiado que la ayuda llegará en términos federales. Mala cosa. En los municipios la cosa es peor, simplemente están en manos de la criminalidad organizada.

    Las organizaciones de derechos humanos y un número reducido de ciudadanos preocupados han puesto el grito en el cielo, pero su fuerza real es muy escasa y quienes podrían retomar sus banderas (los partidos de oposición, la iniciativa privada, las iglesias o los medios) simplemente no están interesados. Al contrario, seguramente apoyan la medida. Es más, si mañana se hiciera una encuesta abierta para saber si la sociedad apoya o no que soldados y marinos se encarguen de la seguridad, es muy probable que ganara el sí. El meollo de la cuestión no ha permeado en la sociedad. Quien alerta de que las fuerzas armadas tomen las calles llega tarde. Muchos lugares del país están siendo vigilados por ellas. Hay que decir que en realidad son los militares y la policía federal el último baluarte en contra del crimen organizado. Pero el “quid” no es lo malo o lo bueno que pueda resultar la LSI, sino responder a la siguiente pregunta: ¿las fuerzas armadas deben encargarse de la seguridad pública? Es claro que la respuesta debe ser un rotundo no.

    Ahora bien, las posibilidades de que la selección mexicana pase a la siguiente fase son más bien escasas.

     


     

     

    El día que se aprobó la LSI esa no era la noticia que recorría las calles. Salvo en algunas redes sociales y un reducido círculo de consumidores de noticias, la nota principal fue que a la selección mexicana le había tocado un grupo mortal, encabezado por la invencible Alemania, el rápido juego de Corea del Sur y los hombres altos y blancos de Suecia. Pésima noticia. Ese día y los subsiguientes, las mesas de análisis en su mayoría se dedicaron a discutir sobre las posibilidades de que “México” pase a la siguiente ronda. ¿Manipulación informativa? Puede ser, pero, por otro lado ¿dónde estaban las “organizaciones de la sociedad civil” (plastificada) o los líderes de los partidos opositores?, ¿por qué López no llamó a una cruzada nacional para darle la vuelta a dicha Ley? Sí, el PAN voto en contra y sus líderes criticaron el contenido de la LSI, pero luego de unas horas se olvidaron del tema. ¿Por qué el Frente Anaya-Barrales no llama a una campaña en contra de esa norma legal?

    En la Cámara de Diputados todo fue un juego de espejos. El tema no estaba considerado en el orden del día, pero se subió con el apoyo de los grupos parlamentarios, incluyendo MORENA, y con la oposición del PAN y el PRD únicamente. Cuando los diputados fijaron posiciones, la mayoría de quienes hablaron en contra le echaron flores a las fuerzas armadas, ¿por qué votar en contra si son tan maravillosas? A la hora buena, en la votación, algunos diputados del PAN y el PRD, cuyas fracciones parlamentarias se oponían formalmente, votaron a favor de la LSI, junto con el PRI, Verde, PANAL y PES. Muchos diputados del PAN y de MORENA “convenientemente” se ausentaron en número suficiente para que la dichosa Ley fuera aprobada.

    Quienes dicen que la Ley se aprobó a espaldas de la sociedad, se engañan a sí mismos. Cierto que la iniciativa fue incluida de última hora en el orden del día, pero ya estaba desde hace meses en la Cámara baja esperando su trámite, se sabía que el gobierno federal y la SEDENA empujarían fuerte para aprobarla en este periodo y, además, se había aprobado en “fast track” en comisiones. Su aprobación ni fue una sorpresa ni fue a espaldas de la “sociedad”.

    Pieza clave en esta aprobación fueron los gobernadores de todos los partidos.  Ellos tienen el problema de la inseguridad encima y la verdad es que en su gran mayoría han hecho poco o nada para remediarla. Los actuales y anteriores ejecutivos han recibido grandes cantidades de recursos y los han empleado mal o esos dineros han desaparecido. Por más que la actual y la anterior administración federal lo han intentado, los estados se han confiado que la ayuda llegará en términos federales. Mala cosa. En los municipios la cosa es peor, simplemente están en manos de la criminalidad organizada.

    Las organizaciones de derechos humanos y un número reducido de ciudadanos preocupados han puesto el grito en el cielo, pero su fuerza real es muy escasa y quienes podrían retomar sus banderas (los partidos de oposición, la iniciativa privada, las iglesias o los medios) simplemente no están interesados. Al contrario, seguramente apoyan la medida. Es más, si mañana se hiciera una encuesta abierta para saber si la sociedad apoya o no que soldados y marinos se encarguen de la seguridad, es muy probable que ganara el sí. El meollo de la cuestión no ha permeado en la sociedad. Quien alerta de que las fuerzas armadas tomen las calles llega tarde. Muchos lugares del país están siendo vigilados por ellas. Hay que decir que en realidad son los militares y la policía federal el último baluarte en contra del crimen organizado. Pero el “quid” no es lo malo o lo bueno que pueda resultar la LSI, sino responder a la siguiente pregunta: ¿las fuerzas armadas deben encargarse de la seguridad pública? Es claro que la respuesta debe ser un rotundo no.

    Ahora bien, las posibilidades de que la selección mexicana pase a la siguiente fase son más bien escasas.

     


     

     

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  • 01-12-2017CRÓNICAS DEL AÑO CERO (XI): EL FUTURO, UN APOCALIPSIS SIN UTOPÍA

    Los mitos fundacionales acerca del origen del ser humano preceden a los de su final. Al menos así parecen testimoniar las herencias culturales conocidas. Sin embargo, el fin de los tiempos no parece haber sido de gran interés para nadie hasta 1,500 ó 1.400 años A.E.C. (Norman Cohn), cuando Zaratustra habló de la consumación de los tiempos. Tal vez este personaje fue el primer milenarista, pero cuando llegara el fin, Aura Mazda derrotaría a Angra Mainyu y se inauguraría una eternidad de dicha. Estas dos ideas, Apocalipsis y Utopía, permanecerían juntas hasta el siglo XX. En la tradición cristiana, el Apocalipsis de San Juan es el documento más conocido de una creencia semejante.

    Esta idea se repitió a lo largo de los siglos. En la Edad Media, Joaquín de Fiore (S. XII) preconizó el inminente advenimiento  de una tercera época de la historia humana, la del Espíritu Santo. Pero no fue el único, en los primeros siglos después de Cristo, los cristianos esperaban el Apocalipsis en el corto plazo como una forma de escapar de los tiempos difíciles y alcanzar el reino de los cielos. El milenarismo o quiliasmo fue tan nocivo que San Agustín llamó a no hacer cálculos de cuando debían empezar a contarse esos mil años que mencionaba San Juan. Curiosamente, para Jean Delumeau y Umberto Eco el Apocalipsis no es un libro de desgracias, sino de esperanza, pues detrás de este vendrá la utopía de un mundo celestial mejor y más justo.

    Los siglos XVIII y XIX sustituyeron la idea del Apocalipsis de las grandes religiones monoteístas por la idea de una especie de Apocalipsis social y político que vendría seguido de un mejor mundo. Kant mencionaba un quiliasmo  filosófico “…que espera un estado de paz perpetua, fundada en una liga de las naciones como república mundial”. (Diccionario de Filosofía de Nicola Abbagnano. P. 877). Como en la epopeya federacionista de Star Trek, un mundo justo, sin hambre y en paz. Qué decir de Karl Marx cuyo Apocalipsis era la revolución tras la cual vendría una especie de Purgatorio (socialismo) que devendría en un paraíso (comunismo). En pocas palabras, los filósofos y políticos siguieron atados a la idea judeocristiana de Apocalipsis-Utopía.

    El siglo XX (y el XXI) condenó las utopías como una esperanza vacía. El progreso y el desarrollo tecnológico, el triunfo de la razón, no traerían el paraíso para la especie. El futuro se veía como una antiutopía o distopía en el arte, el cine, la literatura, la filosofía y la política. Hoy, el ofrecimiento de soluciones universales (del tipo comercio mundial, democracia liberal, desarme, integración, etc.) despierta desconfianza en muchas sociedades. En Medio Oriente, una parte de Europa, América Latina y África los nacionalismos o el fundamentalismo religioso abren la puerta a “nuevas ideas” basadas en el apartarse de la corriente mundial, ser uno mismo, sin el otro. Detrás del “America First” trumpiano o la independencia de regiones enteras reside ese desencanto. La utopía de una paz mundial, el entendimiento de los seres humanos a nivel global o la vida buena para todes ha sido expulsado de las agendas de futuro.

    La realidad está derrotando a Francis Fukuyama, autor del libro “El fin de la historia”, quien auguraba el triunfo de la democracia liberal (¿y amoral?) como la mejor forma de “solucionar el problema humano”, pero sería “una época muy triste” pues quedará atrás el “arriesgar la propia vida por una meta puramente abstracta, la pugna ideológica mundial que exigió audacia, valor, imaginación e idealismo sería remplazada por el cálculo económico, la solución interminable de problemas técnicos, preocupaciones ambientales y la satisfacción de las complicadas demandas del consumidor. En el periodo poshistórico no habrá arte ni filosofía, tan solo, la perpetua atención al museo de la historia humana.”

    Esta idea del fin de la historia es absurda. En El fin de todas las cosas (1794), Kant señaló: “la idea de que llegará un tiempo en que cese todo cambio (y con él, el tiempo mismo) ofende a la imaginación.” (citado por Elinor Shaffer). Pero el posmodernismo sí cree en el apocalipsis (en minúsculas). Como ha dicho Derrida: “un apocalipsis sin visión… un fin sin ningún fin.”

    Y parece que tendrá razón. El Apocalipsis probablemente no vendrá ilustrado a la manera de Doré, con Dios destruyendo el mundo; vendrá ilustrado por gráficas y estadísticas que mostrarán el hambre; la enfermedades, curables, pero incosteables para las masas; la contaminación y las guerras por el agua potable.

    Los mitos fundacionales acerca del origen del ser humano preceden a los de su final. Al menos así parecen testimoniar las herencias culturales conocidas. Sin embargo, el fin de los tiempos no parece haber sido de gran interés para nadie hasta 1,500 ó 1.400 años A.E.C. (Norman Cohn), cuando Zaratustra habló de la consumación de los tiempos. Tal vez este personaje fue el primer milenarista, pero cuando llegara el fin, Aura Mazda derrotaría a Angra Mainyu y se inauguraría una eternidad de dicha. Estas dos ideas, Apocalipsis y Utopía, permanecerían juntas hasta el siglo XX. En la tradición cristiana, el Apocalipsis de San Juan es el documento más conocido de una creencia semejante.

    Esta idea se repitió a lo largo de los siglos. En la Edad Media, Joaquín de Fiore (S. XII) preconizó el inminente advenimiento  de una tercera época de la historia humana, la del Espíritu Santo. Pero no fue el único, en los primeros siglos después de Cristo, los cristianos esperaban el Apocalipsis en el corto plazo como una forma de escapar de los tiempos difíciles y alcanzar el reino de los cielos. El milenarismo o quiliasmo fue tan nocivo que San Agustín llamó a no hacer cálculos de cuando debían empezar a contarse esos mil años que mencionaba San Juan. Curiosamente, para Jean Delumeau y Umberto Eco el Apocalipsis no es un libro de desgracias, sino de esperanza, pues detrás de este vendrá la utopía de un mundo celestial mejor y más justo.

    Los siglos XVIII y XIX sustituyeron la idea del Apocalipsis de las grandes religiones monoteístas por la idea de una especie de Apocalipsis social y político que vendría seguido de un mejor mundo. Kant mencionaba un quiliasmo  filosófico “…que espera un estado de paz perpetua, fundada en una liga de las naciones como república mundial”. (Diccionario de Filosofía de Nicola Abbagnano. P. 877). Como en la epopeya federacionista de Star Trek, un mundo justo, sin hambre y en paz. Qué decir de Karl Marx cuyo Apocalipsis era la revolución tras la cual vendría una especie de Purgatorio (socialismo) que devendría en un paraíso (comunismo). En pocas palabras, los filósofos y políticos siguieron atados a la idea judeocristiana de Apocalipsis-Utopía.

    El siglo XX (y el XXI) condenó las utopías como una esperanza vacía. El progreso y el desarrollo tecnológico, el triunfo de la razón, no traerían el paraíso para la especie. El futuro se veía como una antiutopía o distopía en el arte, el cine, la literatura, la filosofía y la política. Hoy, el ofrecimiento de soluciones universales (del tipo comercio mundial, democracia liberal, desarme, integración, etc.) despierta desconfianza en muchas sociedades. En Medio Oriente, una parte de Europa, América Latina y África los nacionalismos o el fundamentalismo religioso abren la puerta a “nuevas ideas” basadas en el apartarse de la corriente mundial, ser uno mismo, sin el otro. Detrás del “America First” trumpiano o la independencia de regiones enteras reside ese desencanto. La utopía de una paz mundial, el entendimiento de los seres humanos a nivel global o la vida buena para todes ha sido expulsado de las agendas de futuro.

    La realidad está derrotando a Francis Fukuyama, autor del libro “El fin de la historia”, quien auguraba el triunfo de la democracia liberal (¿y amoral?) como la mejor forma de “solucionar el problema humano”, pero sería “una época muy triste” pues quedará atrás el “arriesgar la propia vida por una meta puramente abstracta, la pugna ideológica mundial que exigió audacia, valor, imaginación e idealismo sería remplazada por el cálculo económico, la solución interminable de problemas técnicos, preocupaciones ambientales y la satisfacción de las complicadas demandas del consumidor. En el periodo poshistórico no habrá arte ni filosofía, tan solo, la perpetua atención al museo de la historia humana.”

    Esta idea del fin de la historia es absurda. En El fin de todas las cosas (1794), Kant señaló: “la idea de que llegará un tiempo en que cese todo cambio (y con él, el tiempo mismo) ofende a la imaginación.” (citado por Elinor Shaffer). Pero el posmodernismo sí cree en el apocalipsis (en minúsculas). Como ha dicho Derrida: “un apocalipsis sin visión… un fin sin ningún fin.”

    Y parece que tendrá razón. El Apocalipsis probablemente no vendrá ilustrado a la manera de Doré, con Dios destruyendo el mundo; vendrá ilustrado por gráficas y estadísticas que mostrarán el hambre; la enfermedades, curables, pero incosteables para las masas; la contaminación y las guerras por el agua potable.

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  • 30-11-2017LOS HECHOS OBJETIVOS DE LAS CAMPAÑAS

    Es obvio que buena parte de las campañas dependerán de quienes las encabecen y del planteamiento que hagan, pero hay hechos externos a ellas que influirán, a veces más allá de las posibilidades de respuesta de los candidatos presidenciales. He aquí algunos de esos hechos y cómo pueden influir en las campañas:

    1.- Situación económica. Con un dólar encareciéndose y una inflación con tendencia a la alza, el inicio del 2018 traerá desazón a las clases medias. Si a esto se agregan empleos de baja calidad y desocupación de jóvenes profesionistas la situación le puede afectar al candidato priista, sobre todo si este es salido de las entrañas de la Secretaría de Hacienda. No en balde esta dependencia tomó la decisión política de mantener cierto nivel de subsidios a las gasolinas durante 2018.

    Es cierto que la oposición no tiene soluciones a esta situación, en parte porque buena parte de las causas vienen del exterior, pero los candidatos opositores no buscarán análisis, señalarán culpables a modo. Meade puede explicar, en un razonamiento de altura como le gustan, a qué se debe esto, pero la plaza pública no es el sitio. Como decía Hannah Arendt: una cosa es el discurso filosófico y otra el discurso político.

    2.- Inseguridad. Homicidios, secuestros, trata, cobro de piso, pero también robos con violencia, van en aumento. Tamaulipas, Guerrero, Veracruz, Jalisco, entre otros, padecen esta situación. Otra vez: lo importante no es saber que los gobiernos estatales no han hecho gran cosa (con algunas excepciones), sino a quién le echan la culpa. Lo real es que Peña Nieto prometió impulsar una política que bajara la actuación de las bandas criminales  y ha fallado. ¿Qué dirá Meade a esto?, ¿propondrá un seminario de buen nivel?

    3.- TLC. Sin duda, el mejor equipo para negociar el TLC es el actual, pero las dificultades que está teniendo con el gobierno de Trump hacen difícil que un nuevo tratado sea aprobado a tiempo para que represente un beneficio para México. Durante las negociaciones, en tiempos de campaña se culpará al gobierno de Peña y al PRI de no defender la “dignidad de México”, de ser un “lacayo” de Trump y otras especies similares.

    4.- Corrupción. Este es el sambenito preferido de los políticos del Frente para endilgarlo al PRI. Este es un tema que los medios y la iniciativa privada han logrado visibilizar y se ha logrado ligar este fenómeno sobre todo al tricolor. No importa que Meade no tenga cadáveres en su armario, como afirma, se le cuestionará que es representante de un partido que es el summun de la corrupción.

    Existen otros temas importantes y graves: feminicidios, derechos humanos, despenalización del aborto, derechos de las comunidades LGBTTTI, pueblos indígenas, entre otros, que por desgracia no estarán en las agendas de los candidatos más relevantes. Y no estarán porque la misma sociedad parece poco preocupada por estos temas. Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya y José Antonio Meade tratarán de no hacer una agenda sobre ellos y, en caso de que sean cuestionados, dirán generalidades o estupideces, sin mayores consecuencias. Tampoco se espera que Jaime Rodríguez o Margarita Zavala lo hagan. El mismo PRD ha dicho que, de llevarse a cabo el frente, “sus” temas serán guardados en el arcón de las vergüenzas de izquierda. Finalmente, hay tantas cosas guardadas ahí que unas más no parecen importar.

    Ojalá que las organizaciones sociales que buscan llamar la atención sobre estos temas puedan cobrarles en votos lo que no atiendan.

    Es obvio que buena parte de las campañas dependerán de quienes las encabecen y del planteamiento que hagan, pero hay hechos externos a ellas que influirán, a veces más allá de las posibilidades de respuesta de los candidatos presidenciales. He aquí algunos de esos hechos y cómo pueden influir en las campañas:

    1.- Situación económica. Con un dólar encareciéndose y una inflación con tendencia a la alza, el inicio del 2018 traerá desazón a las clases medias. Si a esto se agregan empleos de baja calidad y desocupación de jóvenes profesionistas la situación le puede afectar al candidato priista, sobre todo si este es salido de las entrañas de la Secretaría de Hacienda. No en balde esta dependencia tomó la decisión política de mantener cierto nivel de subsidios a las gasolinas durante 2018.

    Es cierto que la oposición no tiene soluciones a esta situación, en parte porque buena parte de las causas vienen del exterior, pero los candidatos opositores no buscarán análisis, señalarán culpables a modo. Meade puede explicar, en un razonamiento de altura como le gustan, a qué se debe esto, pero la plaza pública no es el sitio. Como decía Hannah Arendt: una cosa es el discurso filosófico y otra el discurso político.

    2.- Inseguridad. Homicidios, secuestros, trata, cobro de piso, pero también robos con violencia, van en aumento. Tamaulipas, Guerrero, Veracruz, Jalisco, entre otros, padecen esta situación. Otra vez: lo importante no es saber que los gobiernos estatales no han hecho gran cosa (con algunas excepciones), sino a quién le echan la culpa. Lo real es que Peña Nieto prometió impulsar una política que bajara la actuación de las bandas criminales  y ha fallado. ¿Qué dirá Meade a esto?, ¿propondrá un seminario de buen nivel?

    3.- TLC. Sin duda, el mejor equipo para negociar el TLC es el actual, pero las dificultades que está teniendo con el gobierno de Trump hacen difícil que un nuevo tratado sea aprobado a tiempo para que represente un beneficio para México. Durante las negociaciones, en tiempos de campaña se culpará al gobierno de Peña y al PRI de no defender la “dignidad de México”, de ser un “lacayo” de Trump y otras especies similares.

    4.- Corrupción. Este es el sambenito preferido de los políticos del Frente para endilgarlo al PRI. Este es un tema que los medios y la iniciativa privada han logrado visibilizar y se ha logrado ligar este fenómeno sobre todo al tricolor. No importa que Meade no tenga cadáveres en su armario, como afirma, se le cuestionará que es representante de un partido que es el summun de la corrupción.

    Existen otros temas importantes y graves: feminicidios, derechos humanos, despenalización del aborto, derechos de las comunidades LGBTTTI, pueblos indígenas, entre otros, que por desgracia no estarán en las agendas de los candidatos más relevantes. Y no estarán porque la misma sociedad parece poco preocupada por estos temas. Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya y José Antonio Meade tratarán de no hacer una agenda sobre ellos y, en caso de que sean cuestionados, dirán generalidades o estupideces, sin mayores consecuencias. Tampoco se espera que Jaime Rodríguez o Margarita Zavala lo hagan. El mismo PRD ha dicho que, de llevarse a cabo el frente, “sus” temas serán guardados en el arcón de las vergüenzas de izquierda. Finalmente, hay tantas cosas guardadas ahí que unas más no parecen importar.

    Ojalá que las organizaciones sociales que buscan llamar la atención sobre estos temas puedan cobrarles en votos lo que no atiendan.

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  • 29-11-2017MEADE, EL POSPRIISTA ANTIPEJE

     

    1.- ¿Por qué investir a un no priista como candidato (prácticamente) en un ritual anticuado, verticalista y absurdo? Había la alternativa de idear un evento diferente, pero el presidente Peña Nieto quiso acercarlo a los priistas. La cursi frase de José Antonio Meade (JAM), “háganme suyo”, resume perfectamente ese intento de acercamiento. ¿Será efectivo?, ¿no dañará su reputación como ciudadano y funcionario modelo? Es difícil decirlo. Demasiado poco priista para los de adentro; demasiado cercano a los priistas para los de afuera.

     

    2.- Quienes dicen que JAM es el candidato de la alta burocracia, de la cúpula partidaria priista, de buena parte de la iniciativa privada y de buena parte del círculo rojo, no se equivocan. Lo es porque perciben que es un candidato sin antecedentes de corrupción y porque no pertenece al PRI. También porque su discurso conocido es el de un funcionario disciplinado, apegado a las instituciones y sin un proyecto económico diferente al que está en curso. Es, además, una pieza de recambio ante un Ricardo Anaya devaluado y demasiado parecido a AMLO y una Margarita Zavala que no tiene estructura partidaria y carece de discurso.

     

    3.- Otra de las cualidades de Meade es que no viene solo. Pertenece a un grupo que ha probado su habilidad para las relaciones internacionales, en especial con los Estados Unidos, su capacidad para la negociación del TLC y la conducción económica en un tiempo especialmente difícil para las economías del llamado Tercer Mundo. Quienes se quejen de lo mal que va la economía y lo poco que crece, debían echar una mirada a países pares, como Brasil o Argentina. Ese equipo de “acompañantes” de Meade convence también a los capitales nativos y los extranjeros. Ningún otro equipo de otro partido o candidato independiente tiene tal capacidad.

     

    4.- Sin embargo, el modelo económico está produciendo desigualdad social, hace más ricos a los ricos y está empujando a las clases medias hacia abajo. El modelo asistencialista, implantado en México desde los años 80, ya no funciona, en gran parte porque se ha convertido en fuente de pillaje para campañas electorales y sostiene una burocracia ineficiente. El intento de convertir el asistencialismo en programas productivos no resultó, fundamentalmente porque es una tarea de Estado y no una labor de una sola secretaría. Lo peor es que no hay en el panorama un candidato o un equipo que difiera sustancialmente de la visión asistencialista. Ni AMLO o Anaya tienen un proyecto alterno, La propuesta más novedosa es la de un salario mínimo universal presentada por el Frente, pero debe ir acompañada de una reforma fiscal que imponga impuestos a los que más ganan, sobre todo las grandes empresas, de lo contrario ¿de dónde saldrán los recursos para ese salario mínimo universal?

     

    5.- Meade ha dicho que la disputa real en 2018 seré entre él y AMLO. Demasiado pronto para asegurarlo. Antes tendrá que convencer que es un candidato antipeje y que el camino del dueño de MORENA no es adecuado para México. ¿Cómo hará esto? Afortunadamente, en esta tarea tiene una aliada poderosa: la boca de López, quien ayer lo llamó señoritingo, títere y pelele, tres calificativos al hilo, lo que significa que el caudillo está preocupado.

     

    6.- Hoy por hoy, Meade es un mal candidato, pero una buena campaña y un buen entrenamiento lo pueden volver un contendiente de peso. Tendrá que hacer una campaña lo suficientemente cercana al PRI para que los priistas de abajo lo voten y lo suficientemente lejos para que los ciudadanos independientes lo acepten y lo voten. Un equilibrio complicado. Tendrá que convertirse en un candidato posPRI y pospartidos, con una opción que signifique que es el antipeje.

     

    Claro, a menos que haya sido designado para ganar un segundo lugar decoroso que le permita a los priistas mantenerse a flote mientras pasa el temporal llamado López.

     

    ¿Lo logrará? Parece complicado.

     

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  • 29-11-2017MEADE, EL POSPRIISTA ANTIPEJE

     

    1.- ¿Por qué investir a un no priista como candidato (prácticamente) en un ritual anticuado, verticalista y absurdo? Había la alternativa de idear un evento diferente, pero el presidente Peña Nieto quiso acercarlo a los priistas. La cursi frase de José Antonio Meade (JAM), “háganme suyo”, resume perfectamente ese intento de acercamiento. ¿Será efectivo?, ¿no dañará su reputación como ciudadano y funcionario modelo? Es difícil decirlo. Demasiado poco priista para los de adentro; demasiado cercano a los priistas para los de afuera.

     

    2.- Quienes dicen que JAM es el candidato de la alta burocracia, de la cúpula partidaria priista, de buena parte de la iniciativa privada y de buena parte del círculo rojo, no se equivocan. Lo es porque perciben que es un candidato sin antecedentes de corrupción y porque no pertenece al PRI. También porque su discurso conocido es el de un funcionario disciplinado, apegado a las instituciones y sin un proyecto económico diferente al que está en curso. Es, además, una pieza de recambio ante un Ricardo Anaya devaluado y demasiado parecido a AMLO y una Margarita Zavala que no tiene estructura partidaria y carece de discurso.

     

    3.- Otra de las cualidades de Meade es que no viene solo. Pertenece a un grupo que ha probado su habilidad para las relaciones internacionales, en especial con los Estados Unidos, su capacidad para la negociación del TLC y la conducción económica en un tiempo especialmente difícil para las economías del llamado Tercer Mundo. Quienes se quejen de lo mal que va la economía y lo poco que crece, debían echar una mirada a países pares, como Brasil o Argentina. Ese equipo de “acompañantes” de Meade convence también a los capitales nativos y los extranjeros. Ningún otro equipo de otro partido o candidato independiente tiene tal capacidad.

     

    4.- Sin embargo, el modelo económico está produciendo desigualdad social, hace más ricos a los ricos y está empujando a las clases medias hacia abajo. El modelo asistencialista, implantado en México desde los años 80, ya no funciona, en gran parte porque se ha convertido en fuente de pillaje para campañas electorales y sostiene una burocracia ineficiente. El intento de convertir el asistencialismo en programas productivos no resultó, fundamentalmente porque es una tarea de Estado y no una labor de una sola secretaría. Lo peor es que no hay en el panorama un candidato o un equipo que difiera sustancialmente de la visión asistencialista. Ni AMLO o Anaya tienen un proyecto alterno, La propuesta más novedosa es la de un salario mínimo universal presentada por el Frente, pero debe ir acompañada de una reforma fiscal que imponga impuestos a los que más ganan, sobre todo las grandes empresas, de lo contrario ¿de dónde saldrán los recursos para ese salario mínimo universal?

     

    5.- Meade ha dicho que la disputa real en 2018 seré entre él y AMLO. Demasiado pronto para asegurarlo. Antes tendrá que convencer que es un candidato antipeje y que el camino del dueño de MORENA no es adecuado para México. ¿Cómo hará esto? Afortunadamente, en esta tarea tiene una aliada poderosa: la boca de López, quien ayer lo llamó señoritingo, títere y pelele, tres calificativos al hilo, lo que significa que el caudillo está preocupado.

     

    6.- Hoy por hoy, Meade es un mal candidato, pero una buena campaña y un buen entrenamiento lo pueden volver un contendiente de peso. Tendrá que hacer una campaña lo suficientemente cercana al PRI para que los priistas de abajo lo voten y lo suficientemente lejos para que los ciudadanos independientes lo acepten y lo voten. Un equilibrio complicado. Tendrá que convertirse en un candidato posPRI y pospartidos, con una opción que signifique que es el antipeje.

     

    Claro, a menos que haya sido designado para ganar un segundo lugar decoroso que le permita a los priistas mantenerse a flote mientras pasa el temporal llamado López.

     

    ¿Lo logrará? Parece complicado.

     

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  • 28-11-2017COSAS QUE LE QUITAN EL SUEÑO A RICARDO ANAYA

    Los bonos del presidente panista, Ricardo Anaya, van a la baja. La idea de convertirse en candidato de su partido o del Frente Ciudadano por México ha enfrentado una traba: él mismo. He aquí una serie de razones por las que la coalición no se llevará a cabo.

    1.- El mal llamado destape de José Antonio Meade (JAM) presionará aún más  a Ricardo Anaya para que se definan los procedimientos por medio de los cuales se determinará quién será el candidato del Frente Ciudadano por México (FCM). Ya están Meade y López, sólo falta el frentista; no se podrá posponer más tiempo.

    2.- El (todavía) panista Rafael Moreno Valle (RMV) reiteró este fin de semana su petición para que se determine al candidato frentista con un consulta a la ciudadanía. Esta es una posición intransigente del poblano, ya que los tres dirigentes de los partidos han dicho claramente que no harán una consulta abierta. ¿Cómo se resolverá esta situación?, ¿el FCM se puede dar el lujo de prescindir de RMV?

    3.- La reunión de Miguel Ángel Mancera (MAM) con dirigentes de algunas de las principales corrientes perredistas fue un acto para cerrar filas y para advertir a Ricardo Anaya que no esperaran mucho tiempo más por el acuerdo para la definición de candidaturas.

    4.- Su principal aliada, Alejandra Barrales, está atrapada entre la lealtad al jefe de Gobierno y la posibilidad de convertirse en la titular del GDF. Si apoya abiertamente a Mancera, entonces la alianza se rompe; si quiere ser ganadora en la contienda, necesita al Frente y tendría que apoyar a Anaya.

    5.- Por si fuera poco, las encuestas de las semanas pasadas están indicando que el FCM ha perdido parte de su inercia. En algunas mediciones está en tercer lugar y, en otras, prácticamente empatado con el PRI, ahora de Meade.

    6.- El candidato más fuerte de Jalisco, Enrique Alfaro del MC, ha dicho que será candidato de ese partido, pero no irá con el Frente. En realidad está obligando a los dirigentes a negociar directamente con él y no a través de Dante Delgado.

    7.- Como remate, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se ha burlado de los frentistas y ha dicho que se acabó y que duró muy poco.

    Mientras el PRI se engolosina con la candidatura de José Antonio Meade, el Frente se hunde por la falta de acuerdos. Ricardo Anaya y Alejandra Barrales, los arquitectos del mismo, tendrán que buscar como competir sin perder sus respectivas candidaturas. En ese camino, parece que tendrán que sacrificar a RMV, quien de todos modos ya casi está fuera, y llegar a una negociación inteligente con Mancera.

    Si Peña Nieto tuvo que ceder a las presiones y nombrar a Meade, tal vez el dúo Anaya-Barrales tendrá que hacer lo mismo. Grupos de empresarios e integrantes del círculo rojo quieren el Frente y no confían en el PRI aunque vaya con Meade ni en el otro PRI, el de AMLO.

    Los bonos del presidente panista, Ricardo Anaya, van a la baja. La idea de convertirse en candidato de su partido o del Frente Ciudadano por México ha enfrentado una traba: él mismo. He aquí una serie de razones por las que la coalición no se llevará a cabo.

    1.- El mal llamado destape de José Antonio Meade (JAM) presionará aún más  a Ricardo Anaya para que se definan los procedimientos por medio de los cuales se determinará quién será el candidato del Frente Ciudadano por México (FCM). Ya están Meade y López, sólo falta el frentista; no se podrá posponer más tiempo.

    2.- El (todavía) panista Rafael Moreno Valle (RMV) reiteró este fin de semana su petición para que se determine al candidato frentista con un consulta a la ciudadanía. Esta es una posición intransigente del poblano, ya que los tres dirigentes de los partidos han dicho claramente que no harán una consulta abierta. ¿Cómo se resolverá esta situación?, ¿el FCM se puede dar el lujo de prescindir de RMV?

    3.- La reunión de Miguel Ángel Mancera (MAM) con dirigentes de algunas de las principales corrientes perredistas fue un acto para cerrar filas y para advertir a Ricardo Anaya que no esperaran mucho tiempo más por el acuerdo para la definición de candidaturas.

    4.- Su principal aliada, Alejandra Barrales, está atrapada entre la lealtad al jefe de Gobierno y la posibilidad de convertirse en la titular del GDF. Si apoya abiertamente a Mancera, entonces la alianza se rompe; si quiere ser ganadora en la contienda, necesita al Frente y tendría que apoyar a Anaya.

    5.- Por si fuera poco, las encuestas de las semanas pasadas están indicando que el FCM ha perdido parte de su inercia. En algunas mediciones está en tercer lugar y, en otras, prácticamente empatado con el PRI, ahora de Meade.

    6.- El candidato más fuerte de Jalisco, Enrique Alfaro del MC, ha dicho que será candidato de ese partido, pero no irá con el Frente. En realidad está obligando a los dirigentes a negociar directamente con él y no a través de Dante Delgado.

    7.- Como remate, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se ha burlado de los frentistas y ha dicho que se acabó y que duró muy poco.

    Mientras el PRI se engolosina con la candidatura de José Antonio Meade, el Frente se hunde por la falta de acuerdos. Ricardo Anaya y Alejandra Barrales, los arquitectos del mismo, tendrán que buscar como competir sin perder sus respectivas candidaturas. En ese camino, parece que tendrán que sacrificar a RMV, quien de todos modos ya casi está fuera, y llegar a una negociación inteligente con Mancera.

    Si Peña Nieto tuvo que ceder a las presiones y nombrar a Meade, tal vez el dúo Anaya-Barrales tendrá que hacer lo mismo. Grupos de empresarios e integrantes del círculo rojo quieren el Frente y no confían en el PRI aunque vaya con Meade ni en el otro PRI, el de AMLO.

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  • 27-11-2017RUMORES Y DESPISTES

    Es lunes 27 y hay dos rumores en la prensa nacional: por un lado, “colaboradores” de Miguel Ángel Osorio Chong (MAOC), secretario de Gobernación, afirman que no se registrará para competir por la candidatura presidencial; por otro lado, “colaboradores” del secretario de Hacienda, José Antonio Meade (JAM), afirman que mañana 27 presentará su renuncia para competir por esa misma candidatura. Se dice que el fin de semana sostuvo reuniones con dirigentes priistas y secretarios de Estado. Hay más, SDP noticias afirma que Aurelio Nuño, secretario de Educación, sería el jefe de campaña.

    En otro nivel, el de las noticias ciertas. Por la mañana del domingo  aparecieron en la prensa notas acerca de que Eruviel Ávila, encargado del PRI en la Ciudad de México, afirmaba que estaba firme en su aspiración de ser el candidato priista a la Presidencia y señaló que José Narro, secretario de Salud, o Aurelio Nuño  podrían ser prospectos para competir por el PRI en la capital. Por su parte, Narro señalaba que buscaría la candidatura presidencial. Al parecer, algo cambió de la mañana a la noche y no les avisaron a varios que estaban en el juego.

    Hasta ahora, el presidente Enrique Peña Nieto (EPN) había llevado el juego interno de su partido como un maestro. Se dijo aquí que había logrado atraer la atención de los medios y no perder el control del partido. Ninguna de las dos es poca cosa. Se dijo que estaba “paseando” en exceso a Meade y que podía ser un despiste. Cuando Videgaray alabó al secretario de Hacienda, Peña hizo una declaración  que pareció ser un llamado de atención al canciller. El pasado viernes, inclusive Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, prácticamente le dio la bienvenida a Meade en el puesto que dejará vacante. ¿Quiere decir esto que Videgaray y Peña montaron una escena con la colaboración de Carstens sólo para que el presidente se solazara llamando “despistados” a quienes suponían que era Meade? De ser esto cierto, el juego que llevaba a cabo el presidente como un maestro se habría abaratado terriblemente. Lo peor de todo, habría engañado a varios de sus colaboradores (Eruviel Ávila y José Narro) y probablemente lastimado a otro (MAOC).

    ¿Qué sigue ahora?, ¿una cargada de las centrales obreras, campesinas y populares para tratar de hacer priista a un candidato que no lo es? Si se recurre a esto ocurrirán dos cosas: los priistas no se tragarán que se ha hecho priista, de la noche a la mañana, a Meade e, irónicamente, los externos verán al secretario como demasiado vuelto a las costumbres y tradiciones tricolores. Se habrá esfumado así el encanto que significaba un candidato externo.

    Por supuesto, mucho de esto está basado en rumores. De lo contrario estaríamos frente al regreso a una ceremonia vieja, absurda y, lo peor, perdedora. Tendría que compensarse con una campaña extraordinaria siquiera para tratar de salir adelante. Adicionalmente, otro elemento de la baratura: el día 27 como una especie de amuleto por la significación que guarda para el presidente Peña. Detrás de esto a leer horóscopos y contar con una cartomanciana personal.

    Por supuesto, es posible que en verdad todos los que han seguido las noticias estemos verdaderamente despistados y las cosas no se hagan como en la época en que el PRI tenía todas las de ganar.

    Es lunes 27 y hay dos rumores en la prensa nacional: por un lado, “colaboradores” de Miguel Ángel Osorio Chong (MAOC), secretario de Gobernación, afirman que no se registrará para competir por la candidatura presidencial; por otro lado, “colaboradores” del secretario de Hacienda, José Antonio Meade (JAM), afirman que mañana 27 presentará su renuncia para competir por esa misma candidatura. Se dice que el fin de semana sostuvo reuniones con dirigentes priistas y secretarios de Estado. Hay más, SDP noticias afirma que Aurelio Nuño, secretario de Educación, sería el jefe de campaña.

    En otro nivel, el de las noticias ciertas. Por la mañana del domingo  aparecieron en la prensa notas acerca de que Eruviel Ávila, encargado del PRI en la Ciudad de México, afirmaba que estaba firme en su aspiración de ser el candidato priista a la Presidencia y señaló que José Narro, secretario de Salud, o Aurelio Nuño  podrían ser prospectos para competir por el PRI en la capital. Por su parte, Narro señalaba que buscaría la candidatura presidencial. Al parecer, algo cambió de la mañana a la noche y no les avisaron a varios que estaban en el juego.

    Hasta ahora, el presidente Enrique Peña Nieto (EPN) había llevado el juego interno de su partido como un maestro. Se dijo aquí que había logrado atraer la atención de los medios y no perder el control del partido. Ninguna de las dos es poca cosa. Se dijo que estaba “paseando” en exceso a Meade y que podía ser un despiste. Cuando Videgaray alabó al secretario de Hacienda, Peña hizo una declaración  que pareció ser un llamado de atención al canciller. El pasado viernes, inclusive Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, prácticamente le dio la bienvenida a Meade en el puesto que dejará vacante. ¿Quiere decir esto que Videgaray y Peña montaron una escena con la colaboración de Carstens sólo para que el presidente se solazara llamando “despistados” a quienes suponían que era Meade? De ser esto cierto, el juego que llevaba a cabo el presidente como un maestro se habría abaratado terriblemente. Lo peor de todo, habría engañado a varios de sus colaboradores (Eruviel Ávila y José Narro) y probablemente lastimado a otro (MAOC).

    ¿Qué sigue ahora?, ¿una cargada de las centrales obreras, campesinas y populares para tratar de hacer priista a un candidato que no lo es? Si se recurre a esto ocurrirán dos cosas: los priistas no se tragarán que se ha hecho priista, de la noche a la mañana, a Meade e, irónicamente, los externos verán al secretario como demasiado vuelto a las costumbres y tradiciones tricolores. Se habrá esfumado así el encanto que significaba un candidato externo.

    Por supuesto, mucho de esto está basado en rumores. De lo contrario estaríamos frente al regreso a una ceremonia vieja, absurda y, lo peor, perdedora. Tendría que compensarse con una campaña extraordinaria siquiera para tratar de salir adelante. Adicionalmente, otro elemento de la baratura: el día 27 como una especie de amuleto por la significación que guarda para el presidente Peña. Detrás de esto a leer horóscopos y contar con una cartomanciana personal.

    Por supuesto, es posible que en verdad todos los que han seguido las noticias estemos verdaderamente despistados y las cosas no se hagan como en la época en que el PRI tenía todas las de ganar.

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  • 24-11-2017PROSPECTOS VULNERABLES EN EL PRI

    Suponiendo que las encuestas sean un reflejo fiel de un momento determinado, para el PRI lo más lógico sería designar como candidato presidencial a Miguel Ángel Osorio Chong (MAOC), pero una decisión como esa requiere no una visión de pasado, recuérdese que el momento actual ya es pasado (dust in the wind/ Kansas), sino de futuro.

    Y el pasado pesa a los cuatro prospectos que se han manejado como posibles candidatos del PRI. En el caso del más popular, según las encuestas, la creciente inseguridad en el país es un lastre. También las revelaciones, sean falsas o no, de que ha favorecido a empresas hidalguenses ligadas a su persona. En su reciente visita al Senado, estos fueron los dos temas que más   críticas despertaron en contra de Osorio Chong. Sus respuestas no estuvieron a la altura de la problemática. Decir que la seguridad es un problema “complejo” es un mal chiste, ¿cuándo fue sencillo el problema de la seguridad? Decir que no se reconocen los avances en la materia habidos en los primeros años del sexenio es una excusa tonta cuando todo hace suponer que al final de esta administración se habrá superado la estadística de homicidios violentos del periodo de Felipe Calderón. Decir que en el caso de las empresas hidalguenses “no hay conflicto de interés” es autonombrarse juez de si mismo. ¿Es este quien representa la mejor carta?

    En el caso del impoluto y ponderado José Antonio Meade (JAM) su tarjeta de presentación es una inflación de 6.59% en la primera quincena de noviembre y las perspectivas de que terminará el año en más del doble de lo previsto. Más aún, el 2018 iniciará con tendencia alcista. Ya se sabe el efecto que causa en una sociedad el fenómeno de la inflación y aunque la nuestra no es alarmante, el efecto puede ser perjudicial en una campaña. La inflación está afectando principalmente a las clases medias, que son más escandalosas y combativas a la hora de ponderar una elección. No sería extraño que se tratara de culpar a Agustín Carstens de la inflación cuando ya no esté al frente del Banco de México.

    El secretario de salud, José Narro, tampoco sale indemne. México es de los primeros lugares en casos de diabetes, obesidad, embarazo adolescente y, además, tiene la expectativa de vida más baja de la OCDE. El exrector podría argumentar que así encontró la cosa, pero tampoco parece que se haya hecho un gran esfuerzo para cambiar la situación. Ha sido un secretario muy discreto (o sea gris) y, contra la opinión general, no conecta con los jóvenes. Es cierto que los priistas lo ponderan, pero no todos los votantes son priistas.

    Queda Aurelio Nuño, el secretario que ha empujado la reforma mejor calificada del sexenio, el triunfador de las luchas contra la CNTE, el hombre que fue encargado de la Ciudad de México después de los sismos de septiembre pasado. En una lógica de futuro podría ser él, a pesar de que la reforma educativa no ha superado por el momento la etapa de ser sólo una reforma administrativa sin resultados tangibles en la calidad educativa durante este sexenio.

    De cualquier forma, los dos más fuertes de la cuarteta, Osorio y Meade, están tocados por problemas formidables a los que no han podido dar la cara.

    Suponiendo que las encuestas sean un reflejo fiel de un momento determinado, para el PRI lo más lógico sería designar como candidato presidencial a Miguel Ángel Osorio Chong (MAOC), pero una decisión como esa requiere no una visión de pasado, recuérdese que el momento actual ya es pasado (dust in the wind/ Kansas), sino de futuro.

    Y el pasado pesa a los cuatro prospectos que se han manejado como posibles candidatos del PRI. En el caso del más popular, según las encuestas, la creciente inseguridad en el país es un lastre. También las revelaciones, sean falsas o no, de que ha favorecido a empresas hidalguenses ligadas a su persona. En su reciente visita al Senado, estos fueron los dos temas que más   críticas despertaron en contra de Osorio Chong. Sus respuestas no estuvieron a la altura de la problemática. Decir que la seguridad es un problema “complejo” es un mal chiste, ¿cuándo fue sencillo el problema de la seguridad? Decir que no se reconocen los avances en la materia habidos en los primeros años del sexenio es una excusa tonta cuando todo hace suponer que al final de esta administración se habrá superado la estadística de homicidios violentos del periodo de Felipe Calderón. Decir que en el caso de las empresas hidalguenses “no hay conflicto de interés” es autonombrarse juez de si mismo. ¿Es este quien representa la mejor carta?

    En el caso del impoluto y ponderado José Antonio Meade (JAM) su tarjeta de presentación es una inflación de 6.59% en la primera quincena de noviembre y las perspectivas de que terminará el año en más del doble de lo previsto. Más aún, el 2018 iniciará con tendencia alcista. Ya se sabe el efecto que causa en una sociedad el fenómeno de la inflación y aunque la nuestra no es alarmante, el efecto puede ser perjudicial en una campaña. La inflación está afectando principalmente a las clases medias, que son más escandalosas y combativas a la hora de ponderar una elección. No sería extraño que se tratara de culpar a Agustín Carstens de la inflación cuando ya no esté al frente del Banco de México.

    El secretario de salud, José Narro, tampoco sale indemne. México es de los primeros lugares en casos de diabetes, obesidad, embarazo adolescente y, además, tiene la expectativa de vida más baja de la OCDE. El exrector podría argumentar que así encontró la cosa, pero tampoco parece que se haya hecho un gran esfuerzo para cambiar la situación. Ha sido un secretario muy discreto (o sea gris) y, contra la opinión general, no conecta con los jóvenes. Es cierto que los priistas lo ponderan, pero no todos los votantes son priistas.

    Queda Aurelio Nuño, el secretario que ha empujado la reforma mejor calificada del sexenio, el triunfador de las luchas contra la CNTE, el hombre que fue encargado de la Ciudad de México después de los sismos de septiembre pasado. En una lógica de futuro podría ser él, a pesar de que la reforma educativa no ha superado por el momento la etapa de ser sólo una reforma administrativa sin resultados tangibles en la calidad educativa durante este sexenio.

    De cualquier forma, los dos más fuertes de la cuarteta, Osorio y Meade, están tocados por problemas formidables a los que no han podido dar la cara.

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  • 23-11-2017LA GUERRA DE LAS APUESTAS, PERDÓN, DE LAS ENCUESTAS

    Hay que preguntarse si el INE, que tiene por mandato verificar las metodologías de las  empresas encuestadoras, está haciendo su tarea, sobre todo porque ha empezado lo que podríamos denominar la guerra de las encuestas, que más parece propaganda que ejercicios serios.

    El día de ayer se publicaron dos encuestas rumbo al 2018 en los diarios El Universal y El Financiero. La de este último diario arroja que sea cual sea el escenario López Obrador estaría en primer lugar, con o sin Frente Ciudadano, seguido por el PRI y el FC o el PAN, según que se concrete la coalición o no, en el tercer lugar. En el cuarto lugar estaría Margarita Zavala como independiente y luego Jaime Rodríguez, el Bronco. Estos escenarios son válidos siempre y cuando el candidato priista fuera Miguel Ángel Osorio Chong (MAOC). De ser José Antonio Meade (JAM) o cualquier otro, el segundo lugar del PRI se pierde, según se infiere de la encuesta.

    ¿Cuál es el mensaje de esta encuesta? Probablemente hay dos: 1) que el único candidato competitivo del PRI es MAOC y 2) que Ricardo Anaya (RA) es peor candidato que Miguel Ángel Mancera (MAM), aunque de cualquier manera el Frente o el PAN no salen del tercer lugar. Habría un tercer mensaje: que la salida de Margarita Zavala habría hecho un daño irreparable al FC y al PAN. Mensajes casualmente muy convenientes para MAOC.

    Resulta extraño que con todo y la exposición mediática que ha tenido en los últimos meses el queretano, esto no se ha reflejado positivamente en un aumento de su preferencia electoral, más bien parece ser que casos como el pleito con Margarita Zavala o el de paralizar el Congreso por el asunto de Santiago Nieto, no le han redituado benéficos para su candidatura. Hay que señalar que el impulso que muestra Miguel Mancera puede deberse a su labor durante la emergencia sísmica que vivió la capital del país en septiembre pasado. Pero también llama la atención que MAOC, un político que ha sido relegado a un segundo plano, sea el más competitivo del PRI, mucho más que el publicitado JAM, quien según Luis Videgaray es el salvador de México.

    Por otra parte, en la encuesta de El Universal/Buendía Laredo también se señala que AMLO encabeza las preferencias, sin importar quienes sean sus rivales o la formación política que los impulse. En esta medición, el FC está en empate técnico con el PRI, siempre y cuando este partido sea representado por MAOC. En el caso del FC, Anaya y MAM están empatados en las preferencias. Rafael Moreno Valle (RMV) está muy rezagado de ambos. La mejor candidatura independiente es la de Margarita Zavala seguida por el Bronco. De no haber Frente, el PRI de MAOC se iría al segundo lugar, seguido por el PAN de RA y el PRD con MAM en tercer puesto, empatado con Zavala.

    Más allá de una encuesta en particular, un vistazo a estas y otras encuestas parece arrojar algunas conclusiones, en general compartidas por todas las mediciones:

    - La combinación AMLO-MORENA sigue en primer lugar, aunque con un leve deterioro;

    - No está claro que partido ocupa el segundo lugar, pero al parecer el Frente Ciudadano y el PRI están compitiendo por él con diferencias menores;

    - En el Frente, la candidatura de Ricardo Anaya es disputada por Mancera y Moreno Valle con diferencias menores. Las disputas por la candidatura parecen haber provocado que esta coalición no termine de despegar;

    - En el PRI, Osorio Chong sigue siendo el candidato preferido por los priistas y no está claro que Meade vaya a atraer grupos importantes de ciudadanos más allá de personajes cercanos al círculo rojo y al circuito empresarial-financiero;

    - No está claro el papel de los candidatos independientes Zavala y Rodríguez, quienes podrían afectar la votación del PAN, pero también del PRI y en menor medida la de MORENA.

    Esta una fotografía válida en noviembre de 2017, falta mucho camino por recorrer y las casas encuestadoras no hacen mediciones, hacen apuestas.

     

     

    Hay que preguntarse si el INE, que tiene por mandato verificar las metodologías de las  empresas encuestadoras, está haciendo su tarea, sobre todo porque ha empezado lo que podríamos denominar la guerra de las encuestas, que más parece propaganda que ejercicios serios.

    El día de ayer se publicaron dos encuestas rumbo al 2018 en los diarios El Universal y El Financiero. La de este último diario arroja que sea cual sea el escenario López Obrador estaría en primer lugar, con o sin Frente Ciudadano, seguido por el PRI y el FC o el PAN, según que se concrete la coalición o no, en el tercer lugar. En el cuarto lugar estaría Margarita Zavala como independiente y luego Jaime Rodríguez, el Bronco. Estos escenarios son válidos siempre y cuando el candidato priista fuera Miguel Ángel Osorio Chong (MAOC). De ser José Antonio Meade (JAM) o cualquier otro, el segundo lugar del PRI se pierde, según se infiere de la encuesta.

    ¿Cuál es el mensaje de esta encuesta? Probablemente hay dos: 1) que el único candidato competitivo del PRI es MAOC y 2) que Ricardo Anaya (RA) es peor candidato que Miguel Ángel Mancera (MAM), aunque de cualquier manera el Frente o el PAN no salen del tercer lugar. Habría un tercer mensaje: que la salida de Margarita Zavala habría hecho un daño irreparable al FC y al PAN. Mensajes casualmente muy convenientes para MAOC.

    Resulta extraño que con todo y la exposición mediática que ha tenido en los últimos meses el queretano, esto no se ha reflejado positivamente en un aumento de su preferencia electoral, más bien parece ser que casos como el pleito con Margarita Zavala o el de paralizar el Congreso por el asunto de Santiago Nieto, no le han redituado benéficos para su candidatura. Hay que señalar que el impulso que muestra Miguel Mancera puede deberse a su labor durante la emergencia sísmica que vivió la capital del país en septiembre pasado. Pero también llama la atención que MAOC, un político que ha sido relegado a un segundo plano, sea el más competitivo del PRI, mucho más que el publicitado JAM, quien según Luis Videgaray es el salvador de México.

    Por otra parte, en la encuesta de El Universal/Buendía Laredo también se señala que AMLO encabeza las preferencias, sin importar quienes sean sus rivales o la formación política que los impulse. En esta medición, el FC está en empate técnico con el PRI, siempre y cuando este partido sea representado por MAOC. En el caso del FC, Anaya y MAM están empatados en las preferencias. Rafael Moreno Valle (RMV) está muy rezagado de ambos. La mejor candidatura independiente es la de Margarita Zavala seguida por el Bronco. De no haber Frente, el PRI de MAOC se iría al segundo lugar, seguido por el PAN de RA y el PRD con MAM en tercer puesto, empatado con Zavala.

    Más allá de una encuesta en particular, un vistazo a estas y otras encuestas parece arrojar algunas conclusiones, en general compartidas por todas las mediciones:

    - La combinación AMLO-MORENA sigue en primer lugar, aunque con un leve deterioro;

    - No está claro que partido ocupa el segundo lugar, pero al parecer el Frente Ciudadano y el PRI están compitiendo por él con diferencias menores;

    - En el Frente, la candidatura de Ricardo Anaya es disputada por Mancera y Moreno Valle con diferencias menores. Las disputas por la candidatura parecen haber provocado que esta coalición no termine de despegar;

    - En el PRI, Osorio Chong sigue siendo el candidato preferido por los priistas y no está claro que Meade vaya a atraer grupos importantes de ciudadanos más allá de personajes cercanos al círculo rojo y al circuito empresarial-financiero;

    - No está claro el papel de los candidatos independientes Zavala y Rodríguez, quienes podrían afectar la votación del PAN, pero también del PRI y en menor medida la de MORENA.

    Esta una fotografía válida en noviembre de 2017, falta mucho camino por recorrer y las casas encuestadoras no hacen mediciones, hacen apuestas.

     

     

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  • 23-11-2017LA GUERRA DE LAS APUESTAS, PERDÓN, DE LAS ENCUESTAS

    Hay que preguntarse si el INE, que tiene por mandato verificar las metodologías de las  empresas encuestadoras, está haciendo su tarea, sobre todo porque ha empezado lo que podríamos denominar la guerra de las encuestas, que más parece propaganda que ejercicios serios.

    El día de ayer se publicaron dos encuestas rumbo al 2018 en los diarios El Universal y El Financiero. La de este último diario arroja que sea cual sea el escenario López Obrador estaría en primer lugar, con o sin Frente Ciudadano, seguido por el PRI y el FC o el PAN, según que se concrete la coalición o no, en el tercer lugar. En el cuarto lugar estaría Margarita Zavala como independiente y luego Jaime Rodríguez, el Bronco. Estos escenarios son válidos siempre y cuando el candidato priista fuera Miguel Ángel Osorio Chong (MAOC). De ser José Antonio Meade (JAM) o cualquier otro, el segundo lugar del PRI se pierde, según se infiere de la encuesta.

    ¿Cuál es el mensaje de esta encuesta? Probablemente hay dos: 1) que el único candidato competitivo del PRI es MAOC y 2) que Ricardo Anaya (RA) es peor candidato que Miguel Ángel Mancera (MAM), aunque de cualquier manera el Frente o el PAN no salen del tercer lugar. Habría un tercer mensaje: que la salida de Margarita Zavala habría hecho un daño irreparable al FC y al PAN. Mensajes casualmente muy convenientes para MAOC.

    Resulta extraño que con todo y la exposición mediática que ha tenido en los últimos meses el queretano, esto no se ha reflejado positivamente en un aumento de su preferencia electoral, más bien parece ser que casos como el pleito con Margarita Zavala o el de paralizar el Congreso por el asunto de Santiago Nieto, no le han redituado benéficos para su candidatura. Hay que señalar que el impulso que muestra Miguel Mancera puede deberse a su labor durante la emergencia sísmica que vivió la capital del país en septiembre pasado. Pero también llama la atención que MAOC, un político que ha sido relegado a un segundo plano, sea el más competitivo del PRI, mucho más que el publicitado JAM, quien según Luis Videgaray es el salvador de México.

    Por otra parte, en la encuesta de El Universal/Buendía Laredo también se señala que AMLO encabeza las preferencias, sin importar quienes sean sus rivales o la formación política que los impulse. En esta medición, el FC está en empate técnico con el PRI, siempre y cuando este partido sea representado por MAOC. En el caso del FC, Anaya y MAM están empatados en las preferencias. Rafael Moreno Valle (RMV) está muy rezagado de ambos. La mejor candidatura independiente es la de Margarita Zavala seguida por el Bronco. De no haber Frente, el PRI de MAOC se iría al segundo lugar, seguido por el PAN de RA y el PRD con MAM en tercer puesto, empatado con Zavala.

    Más allá de una encuesta en particular, un vistazo a estas y otras encuestas parece arrojar algunas conclusiones, en general compartidas por todas las mediciones:

    - La combinación AMLO-MORENA sigue en primer lugar, aunque con un leve deterioro;

    - No está claro que partido ocupa el segundo lugar, pero al parecer el Frente Ciudadano y el PRI están compitiendo por él con diferencias menores;

    - En el Frente, la candidatura de Ricardo Anaya es disputada por Mancera y Moreno Valle con diferencias menores. Las disputas por la candidatura parecen haber provocado que esta coalición no termine de despegar;

    - En el PRI, Osorio Chong sigue siendo el candidato preferido por los priistas y no está claro que Meade vaya a atraer grupos importantes de ciudadanos más allá de personajes cercanos al círculo rojo y al circuito empresarial-financiero;

    - No está claro el papel de los candidatos independientes Zavala y Rodríguez, quienes podrían afectar la votación del PAN, pero también del PRI y en menor medida la de MORENA.

    Esta una fotografía válida en noviembre de 2017, falta mucho camino por recorrer y las casas encuestadoras no hacen mediciones, hacen apuestas.

     

     

    Hay que preguntarse si el INE, que tiene por mandato verificar las metodologías de las  empresas encuestadoras, está haciendo su tarea, sobre todo porque ha empezado lo que podríamos denominar la guerra de las encuestas, que más parece propaganda que ejercicios serios.

    El día de ayer se publicaron dos encuestas rumbo al 2018 en los diarios El Universal y El Financiero. La de este último diario arroja que sea cual sea el escenario López Obrador estaría en primer lugar, con o sin Frente Ciudadano, seguido por el PRI y el FC o el PAN, según que se concrete la coalición o no, en el tercer lugar. En el cuarto lugar estaría Margarita Zavala como independiente y luego Jaime Rodríguez, el Bronco. Estos escenarios son válidos siempre y cuando el candidato priista fuera Miguel Ángel Osorio Chong (MAOC). De ser José Antonio Meade (JAM) o cualquier otro, el segundo lugar del PRI se pierde, según se infiere de la encuesta.

    ¿Cuál es el mensaje de esta encuesta? Probablemente hay dos: 1) que el único candidato competitivo del PRI es MAOC y 2) que Ricardo Anaya (RA) es peor candidato que Miguel Ángel Mancera (MAM), aunque de cualquier manera el Frente o el PAN no salen del tercer lugar. Habría un tercer mensaje: que la salida de Margarita Zavala habría hecho un daño irreparable al FC y al PAN. Mensajes casualmente muy convenientes para MAOC.

    Resulta extraño que con todo y la exposición mediática que ha tenido en los últimos meses el queretano, esto no se ha reflejado positivamente en un aumento de su preferencia electoral, más bien parece ser que casos como el pleito con Margarita Zavala o el de paralizar el Congreso por el asunto de Santiago Nieto, no le han redituado benéficos para su candidatura. Hay que señalar que el impulso que muestra Miguel Mancera puede deberse a su labor durante la emergencia sísmica que vivió la capital del país en septiembre pasado. Pero también llama la atención que MAOC, un político que ha sido relegado a un segundo plano, sea el más competitivo del PRI, mucho más que el publicitado JAM, quien según Luis Videgaray es el salvador de México.

    Por otra parte, en la encuesta de El Universal/Buendía Laredo también se señala que AMLO encabeza las preferencias, sin importar quienes sean sus rivales o la formación política que los impulse. En esta medición, el FC está en empate técnico con el PRI, siempre y cuando este partido sea representado por MAOC. En el caso del FC, Anaya y MAM están empatados en las preferencias. Rafael Moreno Valle (RMV) está muy rezagado de ambos. La mejor candidatura independiente es la de Margarita Zavala seguida por el Bronco. De no haber Frente, el PRI de MAOC se iría al segundo lugar, seguido por el PAN de RA y el PRD con MAM en tercer puesto, empatado con Zavala.

    Más allá de una encuesta en particular, un vistazo a estas y otras encuestas parece arrojar algunas conclusiones, en general compartidas por todas las mediciones:

    - La combinación AMLO-MORENA sigue en primer lugar, aunque con un leve deterioro;

    - No está claro que partido ocupa el segundo lugar, pero al parecer el Frente Ciudadano y el PRI están compitiendo por él con diferencias menores;

    - En el Frente, la candidatura de Ricardo Anaya es disputada por Mancera y Moreno Valle con diferencias menores. Las disputas por la candidatura parecen haber provocado que esta coalición no termine de despegar;

    - En el PRI, Osorio Chong sigue siendo el candidato preferido por los priistas y no está claro que Meade vaya a atraer grupos importantes de ciudadanos más allá de personajes cercanos al círculo rojo y al circuito empresarial-financiero;

    - No está claro el papel de los candidatos independientes Zavala y Rodríguez, quienes podrían afectar la votación del PAN, pero también del PRI y en menor medida la de MORENA.

    Esta una fotografía válida en noviembre de 2017, falta mucho camino por recorrer y las casas encuestadoras no hacen mediciones, hacen apuestas.

     

     

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  • 22-11-2017LAS ORIGINALES PROPUESTAS DE MORENA Y EL FRENTE CIUDADANO

    ¿Hay profundas diferencias entre las propuestas que se conocen del Frente Ciudadano por México (FCM) y las de MORENA? En realidad no. Cualquier partido, incluido el PRI, estarían dispuestos a firmarlas. Y no solamente por el hecho de que estas propuestas pueden quedar olvidadas en el camino ante las necesidades políticas de los actores, sino porque muchas de ellas son muy generales.  Por supuesto, hay diferencias importantes. En la propuesta del FCM figura la intención de limitar el presidencialismo, transformar el actual régimen e impulsar la democracia ciudadana, cualquier cosa que se entienda por eso. ¿Se pretende caminar hacia un parlamentarismo? La propuesta no es clara en este sentido. Quitar al PRI de la Presidencia por medio de las elecciones no es “cambiar el régimen”. Por otro lado, si hay que impulsar la “democracia ciudadana”, entonces ¿qué tipo de democracia tenemos ahora?, ¿una no ciudadana? Por su parte,  es claro que MORENA no está interesado en limitar el presidencialismo; no ha bregado tanto López Obrador como para, en caso de alcanzar la Presidencia, limitarse a sí mismo. Al contrario, buscará acentuar el menguado presidencialismo mexicano.

    A pesar de esta diferencia, ambas propuestas tienen en común la falta de contexto o, más bien, pareciera que no ha habido 12 años de gobiernos panistas, 20 de gobiernos perredistas en la capital y gobiernos alternativos en muchos estados de la República. Tampoco se registran las reformas, no sólo las peñistas, que de suyo son importantes, sino las que en su momento tuvieron participación de las oposiciones o incluso fueron iniciativas de esta parte del espectro político. Al leer las agendas presentadas se diría que el PRI ha gobernado ininterrumpidamente y que no ha cambiado nada en las últimas décadas. Si no se tiene en cuenta el verdadero contexto social-histórico, entonces se está haciendo literatura (mala) o propaganda política.

    Ambas propuestas colocan en un lugar central la lucha contra la corrupción y la inseguridad en términos muy semejantes. El Frente la frasea: El combate frontal a la corrupción y la impunidad. MORENA: Combate total y frontal de la corrupción.  Pasa algo semejante con el problema de la inseguridad. Sería muy largo y ocioso detenerse en todas las similitudes, que son las más. Hay pocas ofertas originales y de nuevo aparece el problema de los cómos. Tal vez es muy temprano en la campaña para aterrizar esos cómos. Aunque MORENA ha desarrollado mucho más sus ideas, no hay grandes diferencias. En materia económica MORENA ha sido cauta y elusiva. La propuesta de la pensión universal es la gran oferta del Frente y los subsidios aumentados la del partido de AMLO, subsidios como los de la tercera edad.

    Ninguno de estos documentos revela ni derechas ni izquierdas; refleja la intención de retomar los temas más tratados por la prensa o bien aquellos en los que más ha fallado el PRI en el gobierno. Ni el FCM ni la organización de López están preocupados por el mayor problema del país: la desigualdad.

    Tal vez sería conveniente que todos los partidos, visiblemente conservadores, hagan una sola agenda, decidan quién gobierna y nos ahorremos las elecciones y el aburrimiento de las campañas. Sólo los medios salen beneficiados de todo esto. Al menos hasta que aparezca una propuesta política diferente que ojalá sea de izquierda, pero los tiempos que corren son los del populismo y la derecha por lo visto.