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  • 19-04-2018CAPITAL VS GOBIERNO DE “IZQUIERDA”

     

    Se ha dicho aquí que la intervención de Carlos Slim (CS) en las campañas, porque eso fue, introdujo un elemento que se había esbozado, pero no manifestado en toda su claridad: la responsabilidad del gran capital. Esa responsabilidad no sólo se refiere a la inversión que ha hecho y puede hacer, sino también a su participación en la corrupción. Por supuesto, esa no era la intención de Slim, pero estos temas se introdujeron por la puerta de atrás.

     

    Pero la respuesta de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) puso el debate del aeropuerto más allá de este tema, en un enfrentamiento entre el gran capital y el posible gobierno de “izquierda” (léase PRI de 1970). Este es un camino peligroso que debe suspenderse o de lo contrario se avanza a un encontronazo de proporciones impredecibles. Se debe combatir la corrupción, sea en los gobiernos o bien en la iniciativa privada, pero en el mundo de hoy uno no puede vivir sin el otro.

     

    La respuesta de López Obrador y sus ayatolas, que se fueron en contra de Slim por osar cuestionar al prócer, al parecer alarmó al resto de la iniciativa privada. Ayer, Juan Pablo Castañón (JPC), presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), anunció la suspensión del foro de infraestructura que se había convocado con la participación de los candidatos a la Presidencia. La razón que argumentó fue que AMLO no escucha a la iniciativa privada. Castañón y el CCE han cometido varios errores, pero el principal ha sido darle la voz cantante a AMLO, como si fuera el único candidato. Si hubiera hecho el citado foro, habría puesto en evidencia las incoherencias de López con relación al aeropuerto, pero al suspenderlo le han hecho el juego y han seguido adelante con el esquema de enfrentamiento gran capital contra gobierno de “izquierda” (léase PRI de 1970).

     

    Por supuesto, AMLO contestó que Castañón fue presionado para cancelar el foro y subrayó que, en realidad, no quiere que se revisen los contratos. De nuevo puso el tema en términos de conflicto. Esto le reditúa entre sus seguidores más radicales, que todavía sueñan con un socialismo imposible o bien desean creer que López Obrador es un dirigente de izquierda. Más allá de esto, que es un asunto menor, se alimenta la imagen de que el camino hacia un gobierno de “izquierda” (léase PRI de 1970) es la confrontación con el gran capital.

     

    Es cierto que el gran capital ha demostrado que no tiene solidaridad con el resto de la sociedad; es cierto que muchos proyectos se vinculan a la corrupción, pero guste o no, es vital que se logre una coordinación con el gobierno, gane quien gane. En esta coordinación, el gobierno no debe ser un subordinado del gran capital, como ahora ocurre, pero tampoco es posible que un gobierno quiera subordinar al capital. Sería regresar a los años 60. Si no hay un paso atrás, la ruta va a un desencuentro preocupante.

     

    Como anotación final, el comandante Galeano (antes el sub Marcos) ha dicho que los poderes económicos no permitirán el triunfo de AMLO. Llama la atención su viraje político. Hace unos meses, descalificaban al candidato de MORENA por ser igual a los otros, hoy dicen que es de izquierda. El EZLN sigue viviendo en 1994. La radicalidad de AMLO funciona en estos grupos.

     

    Por lo demás, no se ve cómo algo o alguien frenará el triunfo del tabasqueño. Al menos por el momento.

     

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  • 18-04-2018TRES REFLEXIONES SOBRE LAS CAMPAÑAS

     

    1.- Hablando de reflexiones, en su artículo (Excélsior) de ayer Leo Zuckerman señala que Ricardo Anaya le ha sido una decepción. Esperaba que el candidato azul-amarillo saliera a “tambor batiente” en estos 90 días de campaña, pero nada. Se pregunta el columnista si el ataque del gobierno federal y el PRI en su contra lo desequilibró o bien no estaba preparado para ser candidato. Concluye que el debate del próximo domingo es tal vez la última oportunidad para que Anaya logre recobrar la fuerza original. Hasta aquí las conclusiones del articulista. No se puede creer que Zuckerman fue influido o comprado por las fuerzas oscuras tricolores o amlistas. Entonces, su señalamiento parece digno de tomarse en cuenta. Para muchos, Ricardo Anaya era el único capaz de rivalizar con López Obrador, pero no ha sucedido así. Su campaña parece estancada y errática, sus propuestas no suenan y el candidato maravilla está disminuido. Su aliado PRD no parece estarle sirviendo de mucho y Movimiento Ciudadano menos aún.

     

    2.- Muchas de las propuestas de Obrador parecen justas. Las y los ciudadanos/as han padecido más de un cuarto de siglo de crisis, con breves periodos de crecimiento. Mientras, las familias más ricas de México se han enriquecido de manera brutal. Dar a 100 mil jóvenes que ni estudian ni trabajan una ayuda para que se capaciten no es oprobioso, sino justo. Al igual que la ayuda a los estudiantes y a la tercera edad. Bajar los impuestos podría retener inversiones y permitir a las clases medias tener más dinero en los bolsillos. Son propuestas dignas del viejo echeverrista que es AMLO. El problema no son las propuestas; los problemas están en otra parte. En primer lugar, preguntarse de dónde saldrán los recursos para todas las propuestas. Esta es una pregunta machacona que no ha recibido más respuesta que de los ahorros y la honestidad fulgurante que habrá. Por supuesto, esto es campaña, pero la realidad es que no serán suficientes los dineros, así que solamente hay de dos aguas: un recorte brutal a órganos autónomos y seguridad o bien endeudamiento. No hace falta aclarar cuáles serían las consecuencias de uno de estos caminos. Pero hay un problema mayor: el propio López Obrador. Es claro que su comportamiento es similar a los de los viejos gobernantes priistas: autoritarios que se creían infalibles. Sus colaboradores de buena fe hacen maniobras para aclarar una y otra vez que López no dijo lo que dijo (recuerdan a Fox) y que haga lo que haga no es criticable. Creen que podrán compensar, una vez en el poder, los excesos de su jefe. Están equivocados.

     

    3.- Meade, ese buen funcionario y hombre probablemente honesto, sigue siendo sólo el eco de su todavía jefe: Peña Nieto. Si el presidente presume en la mañana del sexto lugar en atracción turística, en la tarde el candidato priista también lo menciona. Si Peña defiende un proyecto cualquiera, él también lo hace. Podrá ser acusado de muchas cosas, pero de deslealtad jamás. Debe entender que defender un sexenio malo sólo lleva a la bancarrota. Probablemente José Antonio Meade sería un mejor presidente que los otros, pero seguimos sin conocerlo, lo que vemos es un eco del hombre de Los Pinos.

     

     

     

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  • 17-04-2018AMLO VS SLIM: ¿EL PRINCIPIO DEL FIN?

     

    La monotonía de las campañas presidenciales se ha roto al fin y esa ruptura vino de un actor inesperado: Carlos Slim, nada menos que el hombre más rico del país. En una anunciada conferencia de prensa, el multimillonario puso los puntos sobre las íes en lo que respecta al proyecto del nuevo aeropuerto. Ya no se trata de Meade o Anaya, tampoco es Peña Nieto o el secretario de Comunicaciones y Transportes; quien dice que el proyecto debe seguir es uno de los mandamases de la nación. Los argumentos del ingeniero Slim fueron contundentes, pero se pueden resumir en los siguientes: el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México (NACM) no debe verse solamente como un proyecto caro y su construcción no debe ser sustituida por un proyecto más barato; se debe ver como un proyecto detonador de toda la zona oriente del Valle de México, la zona con más carencias. Comparó la construcción con el Canal de Panamá (santas exageraciones, Batman) y afirmó que a mediano plazo se pueden crear nuevas clases medias.

     

    Esta vez, el buen humor y la seguridad de la que ha hecho gala Liópez (permiso solicitado a Gil Gamés) salió por la ventana; todo el acto de ilusionismo de sí, soy un hombre diferente y hasta bueno, se esfumó. El lugar de Liópez, el campeón del humorismo blanco cristiano, fue ocupado por el mismo López Obrador de siempre, un hombre incapaz de sostener un diálogo o una discusión inteligente; hizo lo que siempre hace: descalificó a quien no está de acuerdo con él. Acusó a Slim de estar siendo usado por el gobierno para “frenar su movimiento” y dijo que si tanto le interesa el NACM que lo haga con sus recursos, que él le daría las concesiones. ¿Este es el hombre que habla de humanizar México y ahuyentar la corrupción para siempre?

     

    Hay tantas metidas de pata en la respuesta a Slim que sus adversarios deben estarse relamiendo los bigotes de gusto. Primer error: asumir que el hombre más rico de la República puede ser “usado” por algún actor político. El dicho obradorista no sólo debe estar molestando al dueño de Telmex, sino a muchos otros empresarios que están velando por sus intereses. Segundo error: decir que un proyecto de Estado, estratégico para la ciudad y el país, puede ser simplemente retomado por un particular que puede hacerlo a su gusto. Tercer error, asumir que en caso de ser presidente, López Obrador puede dar las concesiones que quiera, ¿no es eso parte de la corrupción que dice combatir?, ¿pretende hacer como con el segundo piso que aún permanece en la opacidad? Cuarto error: negarse a debatir públicamente las ideas de Slim y simplemente acusarlo de ser parte de quienes desean frenarlo. Pero el quinto error puede ser mucho más grave: su respuesta puede haber encendido las alarmas entre los inversionistas nacionales y extranjeros. Ya se verá si Moody´s sigue afirmando que no pasará nada si AMLO llega al poder.

     

    Pero no todo está dicho detrás de este primer encontronazo. Mañana, asesorado por sus cercanos, AMLO puede regresar  a ser el humorista bonachón que finge y desdecirse de su actitud e invitar a Slim a que discuta el proyecto razonablemente. Puede ofrecerle compensacione$$$$ si acepta cambiar de idea. Por supuesto, también puede recordarle a Slim cómo inició el despegue de su fortuna con nada más y nada menos con el que Obrador asegura es el mero jefe de la mafia en el poder Carlos Salinas de Gortari, y soltar a sus ayatolas y comisarios del pueblo en su contra.  Hacer esto sería un sexto error.

     

    Por lo pronto, les ha dejado la mesa puesta a los adversarios de AMLO. Ya se verá si lo aprovechan. Ya se sabe cuál será el tema del próximo debate.

     

     

     

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  • 16-04-2018LA “CRISTIANIZACIÓN” DE LA POLÍTICA Y LA REDUCCIÓN DEL LAICISMO

     

    El laicismo como parte de una característica de Estado mexicano hace mucho que está siendo acotado. No es en este proceso electoral o de la mano (solamente) de López Obrador que está en retroceso. El laicismo priista hace mucho que se volvió una política contenida sólo en los discursos. Fue un laicismo hipócrita, una fórmula sin contenido para ser usada el 21 de marzo. Los políticos priistas frecuentemente se reunían con representantes de las iglesias, marcadamente la católica, para orientar sus declaraciones y opiniones. Cuando los grupos de izquierda se hicieron del registro legal “descubrieron” que era mejor tener de su lado a los jerarcas de la Iglesia Católica. Inclusive, un grupo guerrillero como lo es el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), tiene sus queveres con la Iglesia, producto de su origen. Ni que decir de Vicente Fox y el uso del estandarte guadalupano. ¿Hubo una reacción de las instituciones “laicas” del Estado?  No, porque ¿qué tanto es tantito?

     

    Pero resulta que no ha sido tantito, ministros de culto han resultado electos gobernadores, las jerarquías católicas participan activamente en política e influyen, sin mayores escrúpulos, en la orientación del voto. Se arrogan una superioridad moral que están muy lejos de tener. Más allá de esto, emprenden campañas contra políticas de Estado, como son el derecho a casarse con personas de su propio sexo o bien el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo. Pero han ido más allá, han justificado públicamente a violadores y pedófilos aduciendo que son las víctimas las que propician los abusos.

     

    Si esto es grave, más grave es que los políticos se deslicen hacia la quiebra del laicismo. Todos los candidatos a la Presidencia han abierto en mayor o menor grado la puerta a la participación y opinión de los religiosos, no de las religiones y sus valores, sino de las jerarquías religiosas. Por supuesto, no se pide que sean políticos sin valores morales o sin religión. La Constitución establece que tienen el derecho a profesar la fe que deseen o a no profesar ninguna, pero no tienen derecho, de acuerdo al mismo documento, a tratar de inducir o encauzar la conducta de las instituciones del Estado con base en creencias religiosas de ningún tipo.

     

    En este sentido, preocupa que en la propaganda de los candidatos priistas la familia, entendida del modo tradicional, sea la base de sus propuestas, lo que marginaría a un porcentaje muy alto de familias que no tiene esa misma conformación. Preocupa que candidatos como Mikel Arriola digan que la mayoría de los capitalinos está contra el aborto, como si este fuera asunto de consensos y no de derechos. Preocupan las sandeces de Jaime rodríguez en contra de la población LGBT. Sin embargo, en el caso de Arriola y Rodríguez se dirá que no debemos preocuparnos porque no tienen oportunidad de ganar, pero este no es el punto. Sus afirmaciones crean el ambiente para que los criterios religiosos intervengan en la vida política. Preocupa que AMLO hable de constitución moral, se compare con Cristo, mencione una reunión de líderes religiosos, con la supuesta participación del Papa para ayudar a la pacificación del país. Primero, porque esas “ayudas” nunca se han dado gratis; segundo, porque no hay líderes religiosos que deban intervenir en la vida del Estado o la política de acuerdo a nuestra Carta Magna; tercero, porque López, Arriola o cualquier otro sólo están haciendo política demagógica con ayuda de la religión y sus valores.

     

    No obstante todo lo anterior, lo peor es que ni la supuesta izquierda (PRD) o ninguno de los candidatos o partidos, está defendiendo el laicismo, tan ligado a las mejores tradiciones liberales de nuestro país.

     

     

     

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  • 13-04-2018QUINCE DÍAS

     

    En los primeros quince días de campañas la única novedad relevante es la inclusión de Jaime Rodríguez Calderón (JRC), El Bronco, en las boletas. Lo demás parece seguir igual, según, claro, las encuestas, pero ¿qué tan  confiables son estas mediciones? En realidad nadie lo sabe. Por ejemplo, “Massive Caller”, la empresa que difunde más encuestas señala en su nota metodológica que las elabora con base en mil llamadas. Vale preguntar: ¿cuántas llamadas hace para lograr las mil que requiere para elaborar sus encuestas? Lo más importante, todas las personas que rechazan la llamada: ¿por quién votan? Según algunos expertos, los indecisos pueden sumar porcentajes que van del 17% al 40%, es decir, una enorme masa que no se sabe qué decidirá.

     

    En este camino, con todas las dudas que puede haber en las mediciones, los análisis se reducen a tomar en cuenta las encuestas y la percepción que estas producen. Pero, con estos elementos, hay que señalar que se está dando un fenómeno de retroalimentación: las encuestas dicen que López Obrador lleva mucha o regular ventaja, los medios difunden esta idea y todos, actores políticos y analistas, parten de esa idea. Lo más probable es que, en efecto, AMLO lleva una ventaja sobre Anaya y este sobre Meade. Margarita Zavala está en último lugar y el Bronco es un enigma por el momento. Pero es posible que las diferencias no sean tan acusadas, o bien que sean mayores a lo que señalan las mediciones.  ¿Alguien se extrañaría si López supera el 50% de los votos y la mayoría en el Congreso? Seguramente, se extrañarían mucho menos que si pierde la elección.

     

    El efecto de estas encuestas y de esta percepción ha sido tomado de muy distinta manera por los adversarios de López Obrador. Entre los priistas hay una sensación generalizada de desánimo, producto de dos ideas: José Antonio Meade no era el candidato adecuado, pero lo escogió el presidente, y Peña Nieto lo ha hecho bastante mal. Si buena parte de los priistas están convencidos de que sus camellos están defectuosos, ¿cómo esperan venderlos adecuadamente?

     

    En el caso de los panistas la actitud parece muy distinta. Los anima el segundo lugar que dicen las encuestas y la percepción reinante. Cada determinado tiempo han cantado que se han acortado las distancias entre Anaya y el candidato puntero. Sea cierto o no, parece funcionarles en cierto sentido. Al menos, de acuerdo a esas mismas mediciones desconfiables, su voto a nivel estatal y del Congreso no parece haberse desplomado. El equipo del panista supone que esa ventaja se puede eliminar en los debates o con alguna tontería como las que acostumbra  López Obrador cuando se siente muy seguro de su triunfo. Tal vez no les falte razón a los azules y amarillos.

     

    En el caso de Margarita Zavala no parece haber muchas esperanzas. Está haciendo una campaña a la defensiva, tratando de hacerse pasar por una ciudadana de a pie, que no es, ostentando su honestidad y su experiencia en el tema de seguridad (¿?), pero sin asomo de mucho más. El Bronco ha confesado que no ganará, pero que le hará sombra al puntero. Incluso si lo logra, no es seguro que lo debilite lo suficiente o que su éxito sea transferible  a, por ejemplo, Meade.

     

    Quince días y todo sereno.

     

     

     

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  • 12-04-2018EL BRONCO O DE COMO LAS ELECCIONES SE HAN VUELTO UNA MASCARADA

     

    La decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial (TEPJF) de ordenar al INE que Jaime Rodríguez Calderón (JRC), alias El Bronco, esté en las boletas, cayó mal en casi todos los actores políticos.  Sospechosamente, fue bien recibida por Armando Ríos Piter, quien se encuentra en una situación todavía peor que el de Nuevo León, pero también espera que Dios sea grande con él. A Ricardo Anaya Cortés no pareció incomodarle la candidatura del Bronco y José Antonio Meade Kuribreña de plano le dio la bienvenida. A Margarita Zavala Gómez del Campo le cayó mal y dijo que Rodríguez se convirtió en el candidato del TEPJF. Se olvida del pequeño detalle que ella también hizo las mismas trampas que el Bronco, aunque en menor escala. También se le olvida que varios empresarios que fueron beneficiados con concesiones mineras durante el sexenio de su marido, Felipe Calderón Hinojosa, aportaron algunos chequecillos para su campaña. ¿Eso no califica de conflicto de intereses o algo por el estilo? Al menos, es éticamente reprobable.

     

    Por supuesto, la decisión hizo saltar de sus asientos a tirios y troyanos. Entre los tirios están periodistas, columnistas, analistas y abogados de renombre; entre los troyanos están los partidarios de Andrés Manuel López Obrador, que ven en el estilo del Bronco un peligro para su caudillo. Resulta curioso que algunos de estos periodistas, columnistas y analistas que aplaudieron a Rodríguez por sacar del gobierno de Nuevo León al PRI (y al PAN) y llevar a juicio (inútilmente) al exgobernador priista Rodrigo Medina de la Cruz son ahora los que se desgarran las vestiduras en su contra. ¿Entonces era un cruzado por la justicia y ahora es una rata tramposa? ¿Alguna de estas plumas ha intentado siquiera algo parecido a una autoevaluación de lo que escriben y opinan?

     

    AMLO, El hombre que hace unas cuantas semanas desafió a que todos los independientes debían estar en la boleta, sin importar las reglas, ayer mismo acusó al TEPJF de tener otra mancha más y acusó directamente al presidente Peña Nieto de “ordenar” al susodicho tribunal incluir al Bronco en la lista de candidatos con el objeto de quitarle  votos. ¿En qué quedamos?, ¿los quiere a todos en la boleta o no?

     

    La realidad parece ser que en la ley no está claro que el uso de firmas falsas, fotocopias, credenciales apócrifas sea motivo para invalidar la solicitud de un aspirante a una candidatura independiente si, como parece ser el caso, se cumplió con la marca establecida en firmas legales y estados. Máxime que para hacer esto no se usó dinero público. Un resquicio legal que el Bronco aprovechó. En todo caso, el TEPJF podía fallar en uno u otro sentido, es decir, tanto si los magistrados privilegiaban el derecho de una persona a participar o bien ponderaban los métodos sucios usados. Por supuesto, sería una ingenuidad creer que el PRI o el gobierno federal no cabildearon a favor del gobernador con licencia, pero eso no quita que cualquiera de las dos decisiones sea igualmente válida. Ni siquiera los notables abogados que han opinado han tomado la sentencia a la letra y los razonamientos de los magistrados, sino que han usado la ética y la moral para acusar al Tribunal. El problema del Bronco no es el INE o el Tribunal, su caso es asunto de la FEPADE, que guarda ominoso silencio.

     

    Sin embargo, el ambiente no está para razonamientos legales, sino para condenas y descalificaciones. Es cierto que las trampas de Zavala, Rodríguez y Ríos Piter son un mal mensaje y que la decisión del TEPJF insuficientemente explicada arroja una sombra sobre el proceso, pero qué decir de un hombre que ha hecho campaña 20 años, siendo ilegales los actos anticipados de campaña; de un candidato que no ha logrado explicar sus finanzas personales y las de sus familias o de un gobierno dispuesto a usar los aparatos de justicia contra candidatos opositores.

     

    Si culpan al Tribunal de tener una mancha más, mírense al espejo y descubrirán que la mayoría pertenece a la misma especie que la atigrada instancia jurídica.

     

     

     

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  • 11-04-2018PEÑA NIETO, UN PRESIDENTE DE LOS DE ANTES

     

    Y podríamos agregar: José Antonio Meade Kuribreña (JAMK), un candidato de los de antes. El problema estriba en que el país y el mundo ya no son los de antes. Y este es el origen de todos sus problemas: creer que las cosas funcionan igual. Hay varios ejemplos de ello, algunos francamente lamentables. En primer lugar, creer que las reformas se defendían solas, que bastaba el consenso inicial de los partidos firmantes del Pacto por México para que las cosas caminaran. Nunca se previó que cuando empezarán los líos, los otros partidos firmantes distintos al PRI se abajarían apresuradamente del barco. No sólo ellos, un grupo de intelectuales y empresarios que veían con buenos ojos esas reformas, también desertaron.

     

    Otro ejemplo: creer que asuntos como el de la casa blanca de Las Lomas se resolverían con medidas cosméticas, como el nombramiento de un incondicional (ineficiente) en la Secretaría de la Función Pública para que investigara a su jefe. Tampoco se advirtió que este tema trascendió no en sí mismo, pero manchó la administración a la que se le ha llegado a asociar fundamentalmente con la corrupción. No en balde, este es uno de los temas centrales de las campañas rumbo a la Presidencia.

     

    También se creyó que bastaba hacer una labor de comunicación social como las de antes, con mucho dinero y mensajes. Los concesionarios tomaron el dinero, pero la mayoría no hizo, como en el pasado, compromiso de fidelidad. Es interesante observar que, en varias ocasiones, actores políticos con menos recursos  obtuvieron mucho mayor alcance gracias a lo que decían. En todas estas ocasiones, lo que funcionó es el discurso de la ruptura. Preguntar u opinar en redes sociales, como ha hecho el presidente Peña o el candidato Meade, es simplemente no entender qué son las redes. No son un espacio democrático, de libre razonamiento o entendimiento. Las redes sociales se usan, desde el gobierno, exactamente como lo hace Donald Trump, que hace temblar al mundo, muchas veces desde la comodidad de su cama. ¿Nadie le advirtió eso al mandatario mexicano o al candidato?

     

    Pero de todos los errores cometidos, el más grave ha sido meter a un candidato, JAMK, que ha resultado más conservador que Anaya y Zavala y que está más apegado al viejo guion de los candidatos priistas. Este parece ser un error mortal para el partido todavía en el poder. En los tiempos modernos, solamente el candidato Luis Echeverría Álvarez se atrevió a desafiar al presidente, Gustavo Díaz Ordaz. Echeverría comprendió que un sexenio malo no merece ser defendido, al contrario tiene que enfrentarse con un discurso de ruptura.

     

    Meade Kuribreña parece un buen funcionario y muy probablemente es todo lo honesto que pregona, pero lo lastra la marca PRI y su lealtad ciega al presidente de la Republica. Adicionalmente, siempre parece sorprendido cuando lo sacan de su tema. En preguntas tan elementales como si los expresidentes deben seguir cobrando la pensión, contesta que se lo merecen por sus servicios a la nación. Una respuesta que parece sacada del pasado.

     

    Las campañas llevan menos de 15 días, todavía podría recomponer el rumbo, pero tiene que empezar no a preguntarse: ¿por qué hay malestar social?, sino  a proponer los cambios en la forma de gobernar. La ruptura con el pasado inmediato, antes de que sea tarde.

     

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  • 10-04-2018MÉXICO NO ES BRASIL… ¿O SÍ?

     

    Ayer se apuntó en este espacio que gracias al uso faccioso de los aparatos de Estado, Luiz Inácio Lula da Silva había ido a parar a prisión. Más allá de que sea inocente o culpable, lo que está ocurriendo en Brasil está haciendo temblar la frágil democracia de aquel país. En este punto cabe hacerse dos preguntas: ¿qué impacto puede tener la situación de Brasil para América Latina? Y ¿lo que sucede en Brasil puede pasar en México?

     

    Sobre la primera pregunta, hay que partir del hecho de que la crisis en Brasil tiene tres componentes: lucha por el poder, corrupción y uso faccioso de las instituciones de Estado. En mayor o menor medida, estos tres componentes se están dando en otros países de la región, pero en distintas combinaciones y probablemente con diferentes resultados. Tal vez sólo Venezuela afronta un escenario peor que el brasileño. Sobre la segunda pregunta hay dos componentes (corrupción y lucha por el poder) que se están dando en México, pero con una característica distintiva: las acusaciones de corrupción sólo están tocando a uno de los competidores por la Presidencia: Ricardo Anaya Cortés (RAC). Sin embargo, las acusaciones son hasta ahora más mediáticas que reales, más tendientes a desprestigiar y afectar la campaña del panista que a llevarlo a prisión. Por otro lado, como nunca antes, hay un buen número de exgobernadores que enfrentan procesos legales o condenas, casi todos del PRI, pero que no están jugando directamente en la elección. Aunque es claro que la mala imagen de estos inculpados explica en buena parte el hundimiento del partido tricolor en la competencia electoral en todos los niveles. Lo más curioso es que estos exgobernadores enfrentan problemas legales no porque un gobierno de oposición los pusiera en esa situación, sino porque un presidente de la República de su propia organización política lo hizo. Al menos esto debían reconocerle a Peña Nieto: haber hecho algo que nunca quisieron hacer ni el PAN ni el PRD. Por lo que se ve, tampoco MORENA recurrirá a eso de castigar a sus propios cuadros. Más de un priistas seguramente cree que con esta acción, el presidente se disparó una bala en el pie.

     

    Más allá de estos priistas que se encuentran procesados o acusados, no hay un uso de los aparatos de Estado como el que se da en Brasil. Tampoco es previsible que el INE o el TEPJF vaya a participar en una conjura contra ninguno de los candidatos, pero entonces, ¿México está a salvo de que la lucha por el poder haga temblar la democracia? La respuesta es: ¿quién sabe? En el escenario más probable, el triunfo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), difícilmente sería cuestionado por el PAN o el PRI más allá de los recursos legales razonables. Mientras a los partidarios del candidato de MORENA no se les ocurra hacer una especie en miniatura de la Operación Colibrí, la transición será relativamente tersa. Pero, en otro escenario, suponiendo que AMLO pierda sorpresivamente, entonces sí habría un cuestionamiento de todo el aparato de Estado con consecuencias imprevisibles. El tigre con el que ha amenazado López. El PRD, MORENA y AMLO han sido malos perdedores. De una u otra forma siempre juran que hubo fraude, uso faccioso o ayuda de alguien para explicar sus derrotas. Esta vez, el enojo sería el mismo, pero elevado a la décima potencia. ¿Resistirían las instituciones? Difícilmente.

     

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  • 09-04-2018EL FENÓMENO LULA

     

    Luiz Inácio Lula da Silva está en prisión y cualquier latinoamericano comprometido con las causas progresistas debe exigir que sea liberado y más temprano que tarde sea electo presidente de Brasil. Esta es la única conclusión obvia que se saca después de leer la cantidad de declaraciones de líderes, opinólogos, políticos autodefinidos progresistas y gente común que lo exige a través de redes sociales.

     

    Primero que nada, hay que señalar que la prisión de Lula no tiene nada que ver con la justicia. Las acusaciones de corrupción alcanzan a prácticamente todo el espectro político brasileño (¿dónde más hemos visto esto?). Estas acusaciones tocan al mismo presidente brasileño, Michel Temer, quien ha sido señalado por obstrucción de la justicia y corrupción, pero se mantiene en el cargo. Estos cargos son más graves que los que se le hicieron a la anterior presidenta Dilma Rousseff, quien había sido acusada de violar normas fiscales para disimular el déficit fiscal, pero no de corrupción en lo personal. Sin embargo, a ella sí le costó el puesto y a Temer no, gracias a su labor de “cabildeo” en el mismo Congreso que había destituido a su predecesora meses antes. Para lograr evitar que lo destituyeran, Temer, quien venía de ese Congreso, se dice que intercambió bienes a cambio de apoyo[1].

     

    Como se ve, no hay justicia, sino un mar de corrupción y algunos que resultan más astutos que otros para librarse de los castigos. En ese lío está metido Lula, lo cual no quiere decir que sea inocente. O culpable, en todo caso. Por cierto, no ayuda al caso de Lula la gran cantidad de personajes del Partido del Trabajo, su partido, que han sido acusados y procesados por corrupción. La misma Dilma empujó varios de estos procesos, pero tampoco por hacer justicia, sino como un intento de librarse del fuego que finalmente la alcanzó. Tampoco ayuda a su causa la relación que varias de las figuras de su gobierno establecieron con poderosos empresarios, como Odebrecht y los directivos de los frigoríficos JBS. ¿Ignoraba Lula esas relaciones?, ¿ignoraba lo que esas empresas hacían en Brasil y otros países? Es difícil creer eso.

     

    Lula está haciendo lo que todo buen izquierdista hace, sea culpable o inocente: victimizarse y apostar a la presión social para que sea liberado y pueda competir en las elecciones. De acuerdo a las encuestas, si ahora fueran las elecciones, Lula ganaría la Presidencia de su país. Sus adversarios no dudarán en usar todas las armas legales y legaloides para sacarlo de la contienda. Otra vez, esto no tiene que ver con la justicia, sino con la política al ciento por ciento. El problema central es que tanto los enemigos de Lula, como sus aliados parecen estar dispuestos a destruir la frágil democracia brasileña en esta lucha. Gane quien gane, la inestabilidad y el uso de los aparatos del Estado parece que servirá para atacar a los opositores de uno y otro lado. Gane quien gane, ¿perderá Brasil?

     

     


    [1] http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-41783227

     

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  • 06-04-2018PEÑA NIETO: JALANDO LOS BIGOTES AL TIGRE

     

    Las bravatas migratorias de Trump y su orden de enviar integrantes de la guardia nacional para que se coordinen con los gobernadores fronterizos, ha sido calificada de irracional hasta en los Estados Unidos, donde el New York Times (NYT) subrayó que la acción se debe a que el magnate ha fracasado en su intento de presionar al Congreso de su país para que apruebe el también irracional plan de levantar un muro fronterizo. Es, pues, una medida más de política interna que una agresión directa contra México.

     

    Sin embargo, de rebote es una agresión contra México, aunque no haya sido esa la intención primera. El gobierno mexicano ha sido muy paciente con los desvaríos y bravatas del hombre de la Casa Blanca. No han sido pocos los que han calificado esa paciencia con debilidad o subordinación. El envío de tropas “hasta que se construya el muro”, dixit Trump, ha dado como resultado que el presidente Peña Nieto se pronuncie sobre el particular. Ya no podía guardar silencio o dejar que el tema lo siguiera manejando sólo el canciller Videgaray a tuitazo limpio. Por esto, el mandatario mexicano ha fijado su posición sobre el particular en un mensaje transmitido por redes sociales y reproducido por los medios. Ha recordado cuáles fueron los principios que fijó para la relación con el gobierno trumpista, subrayando los esfuerzos mexicanos en su cooperación en los temas comunes a ambos países, en especial el Tratado de Libre Comercio (TLC).

     

    Dicho lo anterior, aseguró que no se permitirán actitudes amenazantes o faltas de respeto entre ambos países. Habló de las diferencias políticas internas, sobre todo en época de elecciones, pero aseguró que “estaremos siempre unidos en la defensa de la dignidad y la soberanía de nuestro país”. El presidente citó la postura del Senado de la República, pero también las palabras de los cuatro candidatos a la Presidencia de la República: Ricardo Anaya, Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade y Margarita Zavala, que en distintos momentos reprobaron el tono y las acciones de Donald Trump. Sin lugar a dudas fue un llamado a la unidad nacional, pero también fue un movimiento de un gobierno debilitado y sin muchos asideros políticos.

     

    La reacción de los candidatos hasta el momento de escribir estas líneas fue de apoyo, por supuesto, de José Antonio Meade, quien celebró la postura; fue interesante y hábil políticamente que López Obrador también reconociera la postura del presidente. Ricardo Anaya, en su hambre por diferenciarse, fue el que no se unió a esa postura presidencial y dijo que un posicionamiento no era suficiente.

     

    En este camino, el presidente Peña Nieto está obligado a seguir por la senda que se trazó, buscando no sólo hacer un posicionamiento hacia el exterior, sino tratando de ganar un espacio político al interior del país. No obstante, aunque lo consiguiera, esto no significaría que algo de ese espacio beneficie ni al PRI ni al candidato Meade en automático. Por otro lado, hablar de que el Donald está frustrado, puso el asunto bilateral en términos muy personales. Y esto fue una torpeza. En lenguaje simple, le jaló los bigotes al tigre, al tigre real, no al de AMLO, entonces deberá estar preparado para afrontar la respuesta imprevisible del magnate que atiende por las mañanas en la Casa Blanca. 

     

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  • 05-04-2018AMLO: ACERTAR EN EL DIAGNÓSTICO, EQUIVOCARSE EN LA SOLUCIÓN

    Sin lugar a duda, el diagnóstico que dibujó López Obrador al inició de su campaña es correcto casi punto por punto, pero sus ofertas y propuestas, que no políticas públicas, no son parte de la solución, sino que agravarían todos los problemas. Los feminicidios son un problema muy grave, como dijo. También es cierto que los jóvenes de escasos recursos se ven atrapados en un círculo vicioso de pobreza y falta de oportunidades. Según él, esta situación coincide con la aplicación del modelo neoliberal en nuestro país. Esta es una vieja consigna de la izquierda mexicana, escuchada cada vez menos, pero la rescata con otra meta: regresar a México al tiempo en que no había política neoliberal, es decir, antes de 1980.

    Más todavía, cuando afirma que las políticas aplicadas en los últimos 30 años han significado un crecimiento igual a cero si se tiene en cuenta en crecimiento poblacional no está mintiendo. Tampoco miente cuando observa que el modelo exportador es un fracaso. En pocas palabras, los gobiernos del PRI y el PAN han tenido el poder durante más de tres décadas y no han reducido ni el porcentaje de pobres ni la desigualdad. Antes al contrario. De esto que se puede echar en cara a los políticos también son culpables las cúpulas empresariales y comerciales. Nunca habían sido tan ricos los ricos de México. Esto no se puede negar, como tampoco se puede negar la corrupción, la inseguridad y la falta de eficacia de los gobiernos actuales.

    En estas décadas no todo ha sido malo, por supuesto, se ha construido un fuerte tejido institucional de órganos autónomos, se ha avanzado en la transparencia y la anticorrupción, los medios nacionales tienen más libertad que nunca y hay organizaciones de la sociedad civil con fuerza y profesionalismo. ¿Qué muchos de estos actores tiene intereses políticos? Ni duda cabe, pero sus intereses ya no están alineados necesariamente con el del partido en el poder.

    Sin embargo, siendo real el diagnóstico AMLO no ofrece soluciones de política, sino que propone que con “el triunfo de la voluntad” será suficiente. Está claro que desea alcanzar la mayoría en el Congreso para doblegar al Poder Legislativo. Si no lo consigue, no importa, su administración en la Ciudad de México demostró que puede hacer su santa voluntad, a pesar de los otros Poderes y niveles de gobierno, sin órganos autónomos y organizaciones de la sociedad civil. Si llega al poder, su forma de gobernar matará, precisamente, a esa red institucional que puede cambiar México para mejor.

    Las cúpulas económicas están preocupadas y ahora extienden amables invitaciones (COPARMEX, CONCANACO y el Consejo Coordinador Empresarial) para que los candidatos puedan dialogar con ellos, definir sus “políticas económicas” y escuchar lo que la iniciativa privada tiene que decir y proponer. Por favorcito. En verdad que “sus” invitaciones tienen un solo destinatario: López Obrador, porque de los otros tres ya saben qué esperar. Pero AMLO los atenderá cuando crea necesario porque a fin de cuentas ya entendieron que la negociación es con él, como en los viejos tiempos del priismo imperial. Que con su pan se lo coman.

     

    Sin lugar a duda, el diagnóstico que dibujó López Obrador al inició de su campaña es correcto casi punto por punto, pero sus ofertas y propuestas, que no políticas públicas, no son parte de la solución, sino que agravarían todos los problemas. Los feminicidios son un problema muy grave, como dijo. También es cierto que los jóvenes de escasos recursos se ven atrapados en un círculo vicioso de pobreza y falta de oportunidades. Según él, esta situación coincide con la aplicación del modelo neoliberal en nuestro país. Esta es una vieja consigna de la izquierda mexicana, escuchada cada vez menos, pero la rescata con otra meta: regresar a México al tiempo en que no había política neoliberal, es decir, antes de 1980.

    Más todavía, cuando afirma que las políticas aplicadas en los últimos 30 años han significado un crecimiento igual a cero si se tiene en cuenta en crecimiento poblacional no está mintiendo. Tampoco miente cuando observa que el modelo exportador es un fracaso. En pocas palabras, los gobiernos del PRI y el PAN han tenido el poder durante más de tres décadas y no han reducido ni el porcentaje de pobres ni la desigualdad. Antes al contrario. De esto que se puede echar en cara a los políticos también son culpables las cúpulas empresariales y comerciales. Nunca habían sido tan ricos los ricos de México. Esto no se puede negar, como tampoco se puede negar la corrupción, la inseguridad y la falta de eficacia de los gobiernos actuales.

    En estas décadas no todo ha sido malo, por supuesto, se ha construido un fuerte tejido institucional de órganos autónomos, se ha avanzado en la transparencia y la anticorrupción, los medios nacionales tienen más libertad que nunca y hay organizaciones de la sociedad civil con fuerza y profesionalismo. ¿Qué muchos de estos actores tiene intereses políticos? Ni duda cabe, pero sus intereses ya no están alineados necesariamente con el del partido en el poder.

    Sin embargo, siendo real el diagnóstico AMLO no ofrece soluciones de política, sino que propone que con “el triunfo de la voluntad” será suficiente. Está claro que desea alcanzar la mayoría en el Congreso para doblegar al Poder Legislativo. Si no lo consigue, no importa, su administración en la Ciudad de México demostró que puede hacer su santa voluntad, a pesar de los otros Poderes y niveles de gobierno, sin órganos autónomos y organizaciones de la sociedad civil. Si llega al poder, su forma de gobernar matará, precisamente, a esa red institucional que puede cambiar México para mejor.

    Las cúpulas económicas están preocupadas y ahora extienden amables invitaciones (COPARMEX, CONCANACO y el Consejo Coordinador Empresarial) para que los candidatos puedan dialogar con ellos, definir sus “políticas económicas” y escuchar lo que la iniciativa privada tiene que decir y proponer. Por favorcito. En verdad que “sus” invitaciones tienen un solo destinatario: López Obrador, porque de los otros tres ya saben qué esperar. Pero AMLO los atenderá cuando crea necesario porque a fin de cuentas ya entendieron que la negociación es con él, como en los viejos tiempos del priismo imperial. Que con su pan se lo coman.

     

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  • 04-04-2018TRUMP IMPULSA LA CAMPAÑA DE AMLO

     

    Extraños compañeros (involuntarios) de cama hace la política. En un país (¿y un mundo?) en donde el nacionalismo resulta ser un filón político nada despreciable, Donald Trump, presidente norteamericano, acaba de ponerle en bandeja de plata una formidable arma a López Obrador. En efecto, el magnate dijo ayer a reporteros de la Casa Blanca que ha planteado desplegar al ejército a lo largo de la frontera con México y afirmó que ha discutido esa idea con el secretario de la defensa, Jim Mattis.

     

    Por supuesto, todo hace suponer que es una bravata más del mandatario norteamericano, molesto por la llamada “caravana de refugiados 2018”, que partió de Honduras y el pasado 26 de marzo cruzó la frontera de Guatemala hacia México. A la misma se han sumado unos dos mil mexicanos en el sureste del país. La mayoría pretendía cruzar la frontera norte hacia Estados Unidos, pero al menos un tercio de ellos piensa establecerse en nuestro país. La primera reacción de Trump fue amenazar al gobierno mexicano para que detuviera la citada caravana, de lo contrario no habría TLC. El hombre de la casa Blanca no solamente amenazó a México, también ha dicho que la ayuda que se le da a Honduras podría cancelarse por las caravanas.

     

    A la primera provocación respondió el canciller Videgaray con el siguiente tuitazo: “México y EU trabajamos juntos en temas migratorios en la región. Los datos así lo confirman. Esta cooperación no debiera cuestionarse a partir de reportes noticiosos imprecisos. Defender la dignidad y los derechos humanos no se contrapone con el estado de derecho. Felices Pascuas”.

     

    Con la amenaza de militarización ha habido varias respuestas. La Secretaría de Relaciones Exteriores ha solicitado a través de los canales oficiales que Estados Unidos clarifique a qué se refiere con militarizar la frontera y ha señalado que la dichosa caravana se ha disuelto por decisión de sus participantes. Tal vez el twitter de Videgaray pueda entenderse en función de la diplomacia necesaria, pero en plenas campañas electorales se entenderá como oficioso y subordinado. No ayuda el hecho de que, poco después de la aclaración del canciller, Trump haya presumido que la caravana se disolvió porque él dijo a México que “debía hacerlo”. Más grave aún es el hecho de que un grupo de migrantes de la peregrinación centroamericana habrían sido retenidos en Veracruz en su viaje hacia Estados Unidos por personal del Instituto Nacional de Migración. Tal vez “lo voluntario” no lo fue tanto.

     

    Es claro que con sus dichos Trump no sólo buscaba presionar al gobierno mexicano, que lo logró, sino también al Congreso de su país para que le dé más recursos para el muro fronterizo. Usar al ejército norteamericano para tareas domésticas no sólo contraviene la tradición de las fuerzas armadas, sino que sería un acto hostil. ¿Ha sido correcta la actitud de la Cancillería? Lo ha sido en términos diplomáticos, pero no para el nacionalismo trasnochado de algunos. Valiente como es él, AMLO ha dicho que “no lo apantalla” el anuncio de Trump y propone una cadena humana a lo largo de la frontera con nuestro vecino del norte si el vecino despliega a su ejército. Es una jugada absurda, pero en términos políticos es un acierto. Si Trump se endurece, AMLO se afianza.

     

    ¿Y Meade?

     

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  • 03-04-2018INICIO DE CAMPAÑAS, SIN SORPRESAS

     

    Es difícil saber qué sucede con los grupos de análisis al interior de las campañas, pero algunas declaraciones y hechos parecen orientarse hacia ciertas conclusiones.

     

    Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es el puntero de acuerdo a todas las mediciones. Algunas encuestas lo sitúan con seis puntos de ventaja, otras con casi 20. Con esta ventaja parece haber decidido una serie de puntos estratégicos:

     

    - No irá a debates no oficiales. No es lo suyo y por más que lo critiquen, mientras no le cueste un solo punto, simplemente no aceptará debatir;

     

    - Su ventaja personal es tan alta que ha decidido ayudar a los candidatos al Congreso y las gubernaturas. Sin duda, un movimiento inteligente;

     

    - Sabe que en el norte de la República está en segundo lugar e intenta empujar para llegar al primero, desplazando a los panistas y a Anaya;

     

    - Sus operadores están haciendo una operación de “sálvese quien pueda” entre priistas y panistas para hacer que cambien de camiseta. Las encuestas y el desánimo entre la gente de las otras campañas están haciendo que abandonen las filas tricolores y azules para sumarse al “caballo ganador”;

     

    - Usa el método Trump; un día dice que respetará contratos e inversiones y da a entender que el nuevo aeropuerto va, otro día señala que seguirá con su idea de las dos pistas del aeropuerto de Santa Lucía. ¿Qué pretende? Dos cosas: decirle a los empresarios que el negocio ya es con él y mandarle al gobierno federal el mensaje de que se porte bien o habrá consecuencias. Otra jugada inteligente.

     

    Ricardo Anaya Cortés arrancó en la Ciudad de México, en un evento extraño y cerrado llamado hackathon. Se diría que su idea es atraer el voto de los “millenials” con el cebo de que modernizará al país tecnológicamente. Su juventud e imagen podrían ser un atractivo para este sector, pero según algunas encuestas, los millenials votarán mayoritariamente por AMLO. El resto de su propuesta es tratar de demostrar que sus contendientes son lo mismo: un PRI viejo (MORENA) con ideas anticuadas para un mundo interdependiente y un PRI moderno, pero fundamentalmente corrupto. Ha desdeñado la invitación de Meade a debatir sobre su situación personal, sabedor de que por ahora el representante del PRI no es el adversario a vencer, sino López Obrador.

     

    José Antonio Meade Kuribreña (JAMK) y RAC actúan como si AMLO no les llevará una gran ventaja, ¿estarán confiados en el hecho de que uno de cada cuatro votantes no ha decidido el sentido de su voto?

     

    En su arranque, Meade recalcó la especial importancia que tienen las mujeres y la igualdad de género. No es una mala oferta, pero su historia personal, la del PRI y la del propio presidente Peña Nieto no parecen ofrecer un sustento firme para sus palabras. Su propuesta de acabar con los feminicidios no sólo es imposible, sino que hay que explicar cómo lo haría. Pero más allá de eso, no es una mala apuesta que se centre en políticas de género, pero para su mala suerte no parece haber en su equipo ninguna experta o experto en el tema.

     

    Millenials y mujeres, ellos/as decidirán la votación… si alguno de los/as candidatos los convence.

     

     

     

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  • 02-04-2018CRÓNICAS DEL AÑO CERO (XV): LA REALIDAD INEXISTENTE DE S. HAWKING

     

    Según la biografía de Stephen Hawkin (SH), algunos de sus trabajos más importantes fueron el planteamiento de teoremas, junto con Roger Penrose, acerca de las singularidades espaciotemporales y la teoría de que los agujeros negros emiten radiación, la que hoy se conoce como radiación de Hawking. Igualmente, de este mismo trabajo, se desprendió la idea del “Big Bang” y la conjetura de que el universo terminará por ser tragado por estos agujeros negros. Sostuvo la necesidad de unificar la relatividad general con la teoría cuántica, una obsesión que compartió con muchos físicos alrededor del mundo. Pero también fue un hombre imaginativo y visionario. Vale la pena recordar tres apuntes de Hawkin que parecen más cercanos a la ficción que a la ciencia:

     

    1.- SH y la inteligencia artificial: Sir Roger Penrose es más conocido por su teoría de la mente[1] que por sus contribuciones  a la física y las matemáticas. Apoyado en los teoremas de incompletitud de Gödel, Penrose sostiene que la mente y el cerebro son dos entidades separadas. Sin entrar en muchos detalles, una derivación de esta “teoría” de la mente es que la inteligencia artificial (IA) no podrá ser tan inteligente como una persona, debido a que los sistemas algorítmicos nunca les otorgarán la capacidad de comprensión. Tal vez la palabra exacta no sea “comprensión” sino “consciencia”.

     

    ¿Qué opinaba SH al respecto? Si bien creía que la tecnología podía acabar con la pobreza, sostenía que el desarrollo de la IA debía ser controlado. La IA podía ser lo mejor o lo peor que le pudiera pasar a la humanidad. Si la IA no se controla, esta podría destruir a la especie humana. En su libro “Nuestra invención final”[2], James Barrat un cineasta y documentalista especializado, predice que en la década de 2020 las máquinas podrían desarrollar una inteligencia similar a la humana y dos décadas más tarde haría su aparición la superinteligencia artificial (SIA). A diferencia de Penrose, Hawkin y Barrat, junto con un grupo muy grande de científicos, académicos, empresarios de Silicon Valley, ingenieros, programadores y blogueros en Estados Unidos, Europa y Asia han alertado sobre el desarrollo sin control ni dirección que se está dando en la IA. En este tema insistió SH en varias ocasiones.

     

    2.- SH y el viaje a otros planetas: como se sabe, luego de la carrera espacial de finales de los 50, toda la década de los 60 y la parte inicial de los 70, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética abandonaron la idea de llevar personas a otros mundos. Hubo varias razones para ello, pero sobre todo influyeron los altos costos de los viajes y el hecho de que no se veía un beneficio en el corto plazo. Con la tecnología disponible, el viejo sueño de colonizar Marte en los años 80 (del siglo XX) quedó en el arcón de las cosas inútiles. Aún ahora, ese sueño parece irrealizable antes de la década de 2030. Sin embargo, SH insistía en que ante la contaminación, el agotamiento de los recursos y el crecimiento poblacional era indispensable que el ser humano regresara a la idea de colonizar otros planetas o, de lo contrario, la humanidad se extinguirá.

     

    3.- SH y la realidad inexistente: en los últimos tiempos, ideas sin contexto de la comunidad científica han dado lugar a especulaciones de los escritores sobre la realidad. Muchos hablan de que el universo es en realidad una simulación. Para fortalecer esta idea apuntan datos más o menos inconexos, pero la idea ha sido sembrada en la mente de millones de personas y revistas. Sobre esto, SH y Leonard Mlodinow en su libro “El gran diseño” propusieron el término “realismo dependiente del modelo”, como una manera de decir que no podemos estar seguros de nada. El realismo dependiente del modelo se centra “en el papel de los modelos científicos de los fenómenos. Afirma que la realidad debe ser interpretada en base a estos modelos, y donde varios modelos se superponen al describir un tema en particular, existen realidades múltiples, igualmente válidas.” [3] De esta forma, no importa si esta realidad es, simplemente hay que adaptarnos a las reglas que tiene, como si fuera real. En el fondo, esta idea es perturbadora.

     

    Con las personas calificadas por los medios como “sabias”, muy “inteligentes”, “excepcionales” o cualquiera otro calificativo que designe a personas sobresalientes, ocurre por lo general un doble fenómeno: por un lado, se les empieza a interrogar más allá de su campo de experticidad; por otro lado, el culto a la personalidad hace que esas personas opinen más allá de su ámbito de competencia. Es difícil encontrar a alguno de estos personajes sobresalientes que, interrogado fuera de su especialidad, conteste simplemente: “yo no sé de eso”.

     

    Queda claro que Stephen Hawking no tenía ese tipo de humildad y en los últimos años, además de ser un físico muy dotado, se dedicó al trabajo de superestrella, opinando de otros muchos temas distintos al de su especialidad, pero ¿tiene algo de razón es los temas aquí planteados?

     

     

     

     

     

     

     

     

     



    [1] Ver: La nueva mente del emperador, Mondadori, 1991, y Las sombras de la mente: hacia una comprensión científica de la consciencia, Editorial Crítica, 1996. Ambos de Penrose.

    [2] Nuestra invención final de James Barrat, editorial Paidós, 2014

    [3] https://es.wikipedia.org/wiki/Realismo_dependiente_del_modelo

     

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  • 23-03-2018LA EMBESTIDA DE AMLO

    Con un timing preciso, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha embestido de manera inteligente a tres de los temas más preciados de la actual administración federal: el nuevo aeropuerto y las reformas energética y educativa. Con esto ha logrado poner a la defensiva al PRI y al gobierno federal, dejar pasmado al candidato José Antonio Meade Kuribreña (JAMK) y obligar al presidente Enrique Peña Nieto (EPN) a meterse de lleno en la campaña. En términos de béisbol, López anotó un jonrón.

    Acerca del posicionamiento de AMLO hay que entender dos cosas: primero, está negociando y lo hace como él sabe hacerlo, como lo hacían los priistas de los años 50 y 60, de manera dura. El mensaje que está lanzando a los inversionistas y empresas que están en la construcción del aeropuerto y las concesiones de PEMEX es claro: la negociación es ahora conmigo, no con un gobierno que se diluye. La segunda cosa que hay que entender es que esta posición agresiva está dedicada a sus huestes más radicales, que estarán saltando de alegría, y a los antipriistas rabiosos que alaban ese otro país que dibujó el miércoles pasado AMLO en su encuentro con los periodistas de Milenio.

    Ahora bien, ¿qué hace el presidente Peña Nieto subiéndose al ring contra un candidato?, ¿no se acordó del caso Fox-AMLO? Más aún, si había decidido meterse a la pelea, ¿por qué no escogió mejores argumentos? AMLO dio un argumento muy sencillo, fácil de comprender: el nuevo aeropuerto y las concesiones petroleras están hechas sobre la base de la corrupción. Otro argumento sencillo dicho a los de Milenio: no se puede hacer una reforma educativa sin consultar a los maestros. Y desde el gobierno y los priistas todas las respuestas son cifradas o jaladas de los pelos: a Meade las propuestas de AMLO le provocan pesadillas (¿qué clase de respuesta política es esa?); Peña dice que si se acaba la reforma energética los mexicanos terminarían pagando la deuda de PEMEX, ¿por qué?, ¿quién decidió que así fuera?; Ruiz Esparza asegura que cancelar el nuevo aeropuerto sería “una vergüenza” para México, lo que quiere decir ¿qué?. Cierto es que todos dijeron algo más, pero dejar en manos de los periodistas una verborrea enredada es arriesgarse a que, en su legítimo derecho, cada medio decida qué destacar y no necesariamente lo que interesa al gobierno.

    Lo que está haciendo López Obrador muestra a las claras que es el que mejor está usando las reglas electorales, algunas absurdas. Está haciendo campaña, pero al mismo tiempo no la está haciendo, por lo que el INE difícilmente lo puede pillar con los dedos en la puerta. Por otro lado, la intervención de gobierno federal en la campaña muestra que es el que sigue conduciendo la campaña de JAMK, quien es el que debe defender (o no) las reformas y el aeropuerto, aunque le cause pesadillas y asquito.

    Sin embargo, debajo del triunfo político y mediático de AMLO, el tigre ha asomado su cola: los inversionistas, empresas y clases medias se preguntarán si la ambigüedad de López no esconde apenas su talante autoritario y antidemocrático. A veces demasiado éxito vuelve confiadas a las personas.

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  • 22-03-2018EL (INFLADO) CASO DE CAMBRIDGE ANALYTICA

    Parece ser una tendencia de algunas personas el buscar explicaciones misteriosas y complejas a fenómenos que pueden ser interpretados de manera más sencilla. Es más fácil creer en complots que en situaciones evidentes; a veces lo real es demasiado simple como para admitirlo. Navaja de Ockham debería ser, en principio, el camino.

    El caso de Cambridge Analytica (CA) es un ejemplo de ello. El pasado lunes, el Canal 4 de noticias de la Gran Bretaña difundió que la citada empresa no sólo se dedicaba a manipular elecciones por medios digitales, sino que también hacia uso del espionaje, al soborno y a crear situaciones comprometedoras utilizando prostitutas. De alguna manera, CA se hizo de la información de Facebook (FB) de 50 millones de personas en los Estados Unidos. Mark Zuckerberg dijo el día de ayer que “cometieron errores” y esto abrió una brecha en la confianza que los usuarios tienen en la red social. Esto lo dijo luego de que las acciones de FB cayeron. Sin embargo, hay algunos indicios de que la empresa sabía que le habían sustraído la información y trató de negarlo u ocultarlo.

    Siguiendo con CA, los 50 millones de cuentas habrían servido para que esta empresa manipulara la elección norteamericana para hacer ganar a Donald Trump. ¿Cómo habría hecho esto? Por medio de mensajes “personalizados” en los que reforzaban a los electores que se detectaron como conservadores o proclives a Trump y se daba información falsa a los liberales o antitrumpistas con el objeto de hacerlos dudar o anularlos.

    El británico canal 4 dijo las palabras mágicas: CA también habría trabajado en México. Según la revista Proceso, en un reportaje que, como de costumbre, sugiere casi todo y no prueba casi nada, señaló que CA se habría acercado a la campaña de José Antonio Meade de la mano de Luis Videgaray y el yerno incómodo, Jared Kushner. Incluso habría puesto una oficina en México y una tal Arielle Dale Karro comenzó a contratar analistas de datos en octubre de 2017. Karro tendría, entre sus muy peligrosas actividades, dar recitales de poesía y dejarse fotografiar con el senador Ernesto Cordero y Vicente Fox, dos personajes de la (imaginaria) mafia del poder.

    Hasta aquí la parte sustancial de la historia de CA, un argumento que parece estar sacado de la imaginación de un eskineriano chalado. Como guion es aburrido y lleno de ficción, pero mientras funcione para la mente de analistas y periodistas seguirá rodando. Es mejor creer que Trump ganó por cosas como esta y no por el hecho de la baja en los niveles de vida, el desempleo y la decepción de los norteamericanos en los políticos tradicionales, entre otros elementos. Fue Facebook y no la realidad de una candidata envejecida y sin nada concreto que ofrecer. Por otro lado, el uso de espías y redes de prostitución en la política es tan viejo que seguramente los faraones se hubieran reído del “descubrimiento”. El problema no es CA, sino preguntarse: ¿cuántas empresas y políticos se dedican a esto? Hay además un cierto tufillo moralista e hipócrita, de acuerdo a esto, los pobres políticos que hubieran sido extorsionados, sobornados o fotografiados en situaciones comprometidas habría sido, de acuerdo a esta lógica, “víctimas”.

    De todo esto, es necesario saber si CA robó o FB, de alguna manera, le facilitó el uso de la información. Habrá que deslindar responsabilidades. Que se acercara a la campaña de Meade no significa que no se haya acercado también a otras. AMLO, por ejemplo, está dispuesto a recoger lo que sea con tal de ganar. Todo lo demás puede ser manipulador, indecente (¡huy!) o ilegal, pero no es nada nuevo en el mundo de la política y la vida real. Si AMLO gana o pierde en julio no será por este tipo de cosas, sino porque podrá ocultar o no su verdadero talante autoritario y retropriista.

    Parece ser una tendencia de algunas personas el buscar explicaciones misteriosas y complejas a fenómenos que pueden ser interpretados de manera más sencilla. Es más fácil creer en complots que en situaciones evidentes; a veces lo real es demasiado simple como para admitirlo. Navaja de Ockham debería ser, en principio, el camino.

    El caso de Cambridge Analytica (CA) es un ejemplo de ello. El pasado lunes, el Canal 4 de noticias de la Gran Bretaña difundió que la citada empresa no sólo se dedicaba a manipular elecciones por medios digitales, sino que también hacia uso del espionaje, al soborno y a crear situaciones comprometedoras utilizando prostitutas. De alguna manera, CA se hizo de la información de Facebook (FB) de 50 millones de personas en los Estados Unidos. Mark Zuckerberg dijo el día de ayer que “cometieron errores” y esto abrió una brecha en la confianza que los usuarios tienen en la red social. Esto lo dijo luego de que las acciones de FB cayeron. Sin embargo, hay algunos indicios de que la empresa sabía que le habían sustraído la información y trató de negarlo u ocultarlo.

    Siguiendo con CA, los 50 millones de cuentas habrían servido para que esta empresa manipulara la elección norteamericana para hacer ganar a Donald Trump. ¿Cómo habría hecho esto? Por medio de mensajes “personalizados” en los que reforzaban a los electores que se detectaron como conservadores o proclives a Trump y se daba información falsa a los liberales o antitrumpistas con el objeto de hacerlos dudar o anularlos.

    El británico canal 4 dijo las palabras mágicas: CA también habría trabajado en México. Según la revista Proceso, en un reportaje que, como de costumbre, sugiere casi todo y no prueba casi nada, señaló que CA se habría acercado a la campaña de José Antonio Meade de la mano de Luis Videgaray y el yerno incómodo, Jared Kushner. Incluso habría puesto una oficina en México y una tal Arielle Dale Karro comenzó a contratar analistas de datos en octubre de 2017. Karro tendría, entre sus muy peligrosas actividades, dar recitales de poesía y dejarse fotografiar con el senador Ernesto Cordero y Vicente Fox, dos personajes de la (imaginaria) mafia del poder.

    Hasta aquí la parte sustancial de la historia de CA, un argumento que parece estar sacado de la imaginación de un eskineriano chalado. Como guion es aburrido y lleno de ficción, pero mientras funcione para la mente de analistas y periodistas seguirá rodando. Es mejor creer que Trump ganó por cosas como esta y no por el hecho de la baja en los niveles de vida, el desempleo y la decepción de los norteamericanos en los políticos tradicionales, entre otros elementos. Fue Facebook y no la realidad de una candidata envejecida y sin nada concreto que ofrecer. Por otro lado, el uso de espías y redes de prostitución en la política es tan viejo que seguramente los faraones se hubieran reído del “descubrimiento”. El problema no es CA, sino preguntarse: ¿cuántas empresas y políticos se dedican a esto? Hay además un cierto tufillo moralista e hipócrita, de acuerdo a esto, los pobres políticos que hubieran sido extorsionados, sobornados o fotografiados en situaciones comprometidas habría sido, de acuerdo a esta lógica, “víctimas”.

    De todo esto, es necesario saber si CA robó o FB, de alguna manera, le facilitó el uso de la información. Habrá que deslindar responsabilidades. Que se acercara a la campaña de Meade no significa que no se haya acercado también a otras. AMLO, por ejemplo, está dispuesto a recoger lo que sea con tal de ganar. Todo lo demás puede ser manipulador, indecente (¡huy!) o ilegal, pero no es nada nuevo en el mundo de la política y la vida real. Si AMLO gana o pierde en julio no será por este tipo de cosas, sino porque podrá ocultar o no su verdadero talante autoritario y retropriista.

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  • 21-03-2018¿A DESTRUIR LOS ÓRGANOS AUTÓNOMOS?

    En los últimos 25 años se ha otorgado la autonomía real a un importante número de organismos. Este es otro tema vital en estos momentos en que se elige al presidente de la República. Algunos de estos organismos, como la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el Banco de México (BM) o el Instituto Nacional Electoral (INE) son pilares institucionales de un México distinto al que dominó el PRI durante décadas. Pero hay más: el Servicio de Administración Tributaria (SAT), el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), la Auditoría Superior de la Federación (ASF), la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), por mencionar otros. Si todo sale como se espera, el año que viene habrá un Fiscal de la Nación y un Fiscal Anticorrupción autónomos, un Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) y un Sistema Nacional de Transparencia (SNT) al cien por ciento.

    Es muy posible que muchos de estos órganos tengan más o menos confianza ciudadana, ninguno muy alta, por cierto; es muy posible que mucha gente tenga odios o filias hacia alguna de estas instituciones; sin duda hay muchas críticas que hacer, pero lo real es que han restado poder a la Presidencia y han ayudado a convertir un país autoritario en uno democrático.

    Bien, pues hay que irse despidiendo de todo este entramado institucional que nunca ha sido cabalmente entendido por el ciudadano/a promedio. Pocos llorarán la muerte de estas instituciones. Si atendemos a los discursos de algunos de los candidatos a la Presidencia se está en los últimos tiempos de todas esas instituciones.

    El mayor enemigo de ellas se llama Andrés Manuel López Obrador (AMLO). A lo largo de su carrera política de oposición ha desafiado a las instituciones, a las que no pocas veces ha mandado al diablo. Alguien podría decir que en los últimos tiempos ha mostrado más respeto. Quien diga esto se equivoca. Para muestra, está su declaración acerca de los candidatos independientes: “que todos estén en la boleta”, señala, con lo que de nuevo manda al diablo, en los hechos, las reglas aprobadas por el Congreso y sancionadas por el INE. Más allá de esto, muchas de sus ofertas de campaña no toman en cuenta que pudieran ser sancionadas por el Congreso, los gobernadores o los órganos autónomos. Para él, México debería ser como en 1960. Muchos de sus partidarios seguramente creen que son instituciones de la burguesía.

    Ricardo Anaya Cortés (RAC) es otro enemigo de estas instituciones. Ha pedido a la OEA que intervenga en su caso personal, en lugar de aclararlo ante todos o ante la PGR. Ha pedido, además, que haya observación electoral porque “el PRI es muy tramposo”. ¿Y el INE?, ¿para qué se gastaron millones y millones de pesos para construir este organismo si a las primeras de cambio se le va a desautorizar debido a intereses particulares? Lo más vergonzoso es que las decenas de los intelectuales y periodistas que lo apoyan, y que a lo largo de los años han defendido al INE, no salgan a enmendarle la plana.

    El caso de José Antonio Meade Kuribreña (JAMK) es diferente. A pesar de que el PRI es probablemente el partido más señalado por algunos de los órganos autónomos, El candidato tricolor es el único que ha señalado la necesidad de construir un Estado de Derecho sobre la base de los organismos autónomos.[1] Margarita Zavala no ha emitido alguna declaración decisiva al respecto.

    En pocas palabras, la vida de los órganos autónomos depende de que gane el candidato del partido más desprestigiado, porque de ganar López o Anaya parece que su destino es ser acotados hasta la muerte por inanición. ¿O alguien cree que habrá marchas para defender al INE o el BM? 



    [1] http://www.excelsior.com.mx/nacional/2018/03/09/1225274

    [1] Margarita Zavala no ha emitido alguna declaración decisiva al respecto.

    En pocas palabras, la vida de los órganos autónomos depende de que gane el candidato del partido más desprestigiado, porque de ganar López o Anaya parece que su destino es ser acotados hasta la muerte por inanición. ¿O alguien cree que habrá marchas para defender al INE o el BM? 



    [1] http://www.excelsior.com.mx/nacional/2018/03/09/1225274

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  • 20-03-2018¿NUEVA EXPROPIACIÓN PETROLERA?

    De entre la gran cantidad de temas que se discuten en las campañas de los cuatro candidatos presidenciales hay muchos que están dedicados al círculo rojo, pero que, siendo importantes, no interesan mucho a las grandes mayorías. Por ejemplo, el fuero. En general, su existencia no quita el sueño a los/as mexicanos/as, pero sí es relevante para un grupo de periodistas, intelectuales y académicos. Hay otros temas que están prácticamente abandonados y que ni la comentocracia ni los candidatos les dan importancia, por ejemplo: la cultura. Cierto es que si un candidato ofrece poner una biblioteca bien surtida, aunque pequeña, en cada municipio o delegación no sólo no obtendrá muchos votos por esto, sino que más de uno le dirá que mejor reparta la lana.

    En este sentido hay una lista larga de temas que sería conveniente analizar cómo son respondidos por los candidatos. Ahora que acaba de pasar la expropiación petrolera, uno de esos temas es la reforma energética. En este punto, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano llamó a revertirla, incluso si ello entraña procesos legales. ¿Está llamando a una nueva expropiación? Así parece, pero ¿qué quieren los candidatos? Tres de ellos (Anaya, Meade y Zavala) no parecen tener problemas con dicha reforma, pero López no tiene una opinión clara, como es su costumbre en temas cruciales. Alfonso Romo, el empresario cercano al tabasqueño, anda diciendo que no habrá problemas con lo que se ha hecho hasta el momento y que el nuevo gobierno garantizaría las inversiones. Sin embargo, la última declaración de AMLO, el domingo pasado, asegura que detendría la privatización del petróleo y la electricidad y revisaría los contratos “para verificar que no sean producto de la corrupción”. Esta ambigua declaración, a la mitad del camino entre Cárdenas y Romo, seguramente no dejará contentos a sus seguidores más radicales, que están exigiendo que Romo se calle la boca y que se eche para atrás la reforma energética.

    Vale la pena recordar que el presidente Peña Nieto impulsó la reforma energética bajo varias premisas. En primer lugar, que el privatizar dicha actividad esto traería cuantiosas inversiones a México y una mayor competitividad internacional. Esas inversiones privadas compensarían las que el Estado no podía hacer en algunos rubros, por ejemplo la exploración en aguas profundas o bien la explotación de algunos campos que requerían tecnología de última generación. A la postre, esto traería beneficios a los consumidores en términos de precios de combustibles y energía.

    Los resultados no han sido los esperados. La caída de los precios del petróleo y la baja en la producción significaron menos divisas en un momento en que eran necesarias. La falta de una producción suficiente de gasolinas obligó a importar cada vez más de ese combustible, por lo que el gobierno decidió bajar los subsidios, con la consiguiente molestia de amplias capas de la clase media, acostumbradas al paternalismo estatal. Adicionalmente, las inversiones no han llegado ni en la cuantía ni a la velocidad esperada, lo que ha causado la idea de que dicha reforma ha fracasado. En estas condiciones, tirar la reforma no sería una tarea muy difícil, sobre todo si, como se espera, un presidente como AMLO decide rebajar un peso o dos el precio de las gasolinas.

    Más allá de esto, ninguno de los candidatos parece tener una idea muy clara de qué hacer en materia energética, ¿seguir una reforma lenta y con pocos resultados?, ¿renacionalizar el petróleo y la electricidad?, ¿con qué objeto, esto es, más allá de la babosada de que servirá para que el fervor patrio se inflame?

    Realmente, no tienen respuesta.

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  • 16-03-2018LOS INDEPENDIENTES

    De acuerdo a varias fuentes no oficiales, pero que presumen de que su información viene de fuentes bien posicionadas, el día de hoy el INE comunicará que sólo Margarita Zavala Gómez del Campo (MZGC) cumplió cabalmente los requisitos para aparecer en las boletas de votación como candidata sin partido.  En el camino habrían quedado Armando Ríos Piter (ARP) y Jaime Rodríguez Calderón (JRC), a quienes se les rechazaría la solicitud por haber encontrado firmas y credenciales falsas. En el caso del primero se dice que hasta el 70% de las firmas presentadas están falsificadas y hay credenciales simuladas.

    De ser cierta la información, lo primero que hay que señalar es que se ha cumplido el designio de los partidos, quienes pusieron obstáculos gigantescos para que los ciudadanos sin organización partidaria participen en los comicios. Los requisitos legales exigen una infraestructura de recursos financieros y humanos que inhiben la participación y, lo peor, se convierten en un factor que aleja a la mayoría de esa participación. Con esos requisitos el mensaje es: la política es sólo para los políticos.

    Los políticos sin partido que han intentado y aparentemente logrado cumplir los requisitos deberían ser investigados. Simplemente no hay manera de cumplirlos con trabajo voluntario y poco presupuesto. Por ejemplo, el caso de ARP es llamativo: al principio su avance era lento, pero de pronto comenzó a reunir una cantidad enorme de firmas. El INE debía investigar no sólo a los potenciales candidatos, ante el cúmulo de credenciales simuladas o firmas falsificadas queda la duda de si hay personas que se dedican a vender esa documentación, probablemente ligados al propio Instituto. Todo esto debe aclararse, no solamente rechazar las falsificaciones y aquí no ha pasado nada.

    Pero más allá de este tema, hay un asunto político relevante: los requisitos deben aligerarse si lo que se desea es aumentar la participación y el interés de las y los ciudadanos/as. Lo que hoy existe es una simulación.

    Hay un segundo asunto político que tiene que ver directamente con Margarita Zavala. De confirmarse que ella es la única candidata independiente, podría desarrollar un discurso antipartido que afectaría no solamente a Ricardo Anaya Cortés (RAC), sino a todos los candidatos en mayor o menor grado. Cierto es que, hasta ahora, Zavala no ha mostrado nada interesante o con fuerza política, pero su sola postura, aunado al hecho de que anunció que rechazará los recursos INE, la colocarían en una posición simbólica. Para su campaña, es urgente que estructure una serie de propuestas más allá de las denuncias contra Anaya o la reivindicación patética de los valores panistas. Este camino no lleva a nada, pero una campaña que aproveche el ser la única mujer candidata a la Presidencia y no tener partido ni depender del erario es una base nada desaprovechable.

    Por supuesto, para los candidatos con partido no son buenas noticias, mucho menos para Anaya y Meade que tiene un perfil parecido a la expanista. Ya se verá si el talento que demostró Felipe Calderón y ella misma en el año 2006, cuando revirtieron la ventaja de AMLO, le ayuda, aunque sea para no hacer una campaña intrascendente, como hasta ahora lo ha hecho.

    De acuerdo a varias fuentes no oficiales, pero que presumen de que su información viene de fuentes bien posicionadas, el día de hoy el INE comunicará que sólo Margarita Zavala Gómez del Campo (MZGC) cumplió cabalmente los requisitos para aparecer en las boletas de votación como candidata sin partido.  En el camino habrían quedado Armando Ríos Piter (ARP) y Jaime Rodríguez Calderón (JRC), a quienes se les rechazaría la solicitud por haber encontrado firmas y credenciales falsas. En el caso del primero se dice que hasta el 70% de las firmas presentadas están falsificadas y hay credenciales simuladas.

    De ser cierta la información, lo primero que hay que señalar es que se ha cumplido el designio de los partidos, quienes pusieron obstáculos gigantescos para que los ciudadanos sin organización partidaria participen en los comicios. Los requisitos legales exigen una infraestructura de recursos financieros y humanos que inhiben la participación y, lo peor, se convierten en un factor que aleja a la mayoría de esa participación. Con esos requisitos el mensaje es: la política es sólo para los políticos.

    Los políticos sin partido que han intentado y aparentemente logrado cumplir los requisitos deberían ser investigados. Simplemente no hay manera de cumplirlos con trabajo voluntario y poco presupuesto. Por ejemplo, el caso de ARP es llamativo: al principio su avance era lento, pero de pronto comenzó a reunir una cantidad enorme de firmas. El INE debía investigar no sólo a los potenciales candidatos, ante el cúmulo de credenciales simuladas o firmas falsificadas queda la duda de si hay personas que se dedican a vender esa documentación, probablemente ligados al propio Instituto. Todo esto debe aclararse, no solamente rechazar las falsificaciones y aquí no ha pasado nada.

    Pero más allá de este tema, hay un asunto político relevante: los requisitos deben aligerarse si lo que se desea es aumentar la participación y el interés de las y los ciudadanos/as. Lo que hoy existe es una simulación.

    Hay un segundo asunto político que tiene que ver directamente con Margarita Zavala. De confirmarse que ella es la única candidata independiente, podría desarrollar un discurso antipartido que afectaría no solamente a Ricardo Anaya Cortés (RAC), sino a todos los candidatos en mayor o menor grado. Cierto es que, hasta ahora, Zavala no ha mostrado nada interesante o con fuerza política, pero su sola postura, aunado al hecho de que anunció que rechazará los recursos INE, la colocarían en una posición simbólica. Para su campaña, es urgente que estructure una serie de propuestas más allá de las denuncias contra Anaya o la reivindicación patética de los valores panistas. Este camino no lleva a nada, pero una campaña que aproveche el ser la única mujer candidata a la Presidencia y no tener partido ni depender del erario es una base nada desaprovechable.

    Por supuesto, para los candidatos con partido no son buenas noticias, mucho menos para Anaya y Meade que tiene un perfil parecido a la expanista. Ya se verá si el talento que demostró Felipe Calderón y ella misma en el año 2006, cuando revirtieron la ventaja de AMLO, le ayuda, aunque sea para no hacer una campaña intrascendente, como hasta ahora lo ha hecho.

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  • 16-03-2018LOS INDEPENDIENTES

    De acuerdo a varias fuentes no oficiales, pero que presumen de que su información viene de fuentes bien posicionadas, el día de hoy el INE comunicará que sólo Margarita Zavala Gómez del Campo (MZGC) cumplió cabalmente los requisitos para aparecer en las boletas de votación como candidata sin partido.  En el camino habrían quedado Armando Ríos Piter (ARP) y Jaime Rodríguez Calderón (JRC), a quienes se les rechazaría la solicitud por haber encontrado firmas y credenciales falsas. En el caso del primero se dice que hasta el 70% de las firmas presentadas están falsificadas y hay credenciales simuladas.

    De ser cierta la información, lo primero que hay que señalar es que se ha cumplido el designio de los partidos, quienes pusieron obstáculos gigantescos para que los ciudadanos sin organización partidaria participen en los comicios. Los requisitos legales exigen una infraestructura de recursos financieros y humanos que inhiben la participación y, lo peor, se convierten en un factor que aleja a la mayoría de esa participación. Con esos requisitos el mensaje es: la política es sólo para los políticos.

    Los políticos sin partido que han intentado y aparentemente logrado cumplir los requisitos deberían ser investigados. Simplemente no hay manera de cumplirlos con trabajo voluntario y poco presupuesto. Por ejemplo, el caso de ARP es llamativo: al principio su avance era lento, pero de pronto comenzó a reunir una cantidad enorme de firmas. El INE debía investigar no sólo a los potenciales candidatos, ante el cúmulo de credenciales simuladas o firmas falsificadas queda la duda de si hay personas que se dedican a vender esa documentación, probablemente ligados al propio Instituto. Todo esto debe aclararse, no solamente rechazar las falsificaciones y aquí no ha pasado nada.

    Pero más allá de este tema, hay un asunto político relevante: los requisitos deben aligerarse si lo que se desea es aumentar la participación y el interés de las y los ciudadanos/as. Lo que hoy existe es una simulación.

    Hay un segundo asunto político que tiene que ver directamente con Margarita Zavala. De confirmarse que ella es la única candidata independiente, podría desarrollar un discurso antipartido que afectaría no solamente a Ricardo Anaya Cortés (RAC), sino a todos los candidatos en mayor o menor grado. Cierto es que, hasta ahora, Zavala no ha mostrado nada interesante o con fuerza política, pero su sola postura, aunado al hecho de que anunció que rechazará los recursos INE, la colocarían en una posición simbólica. Para su campaña, es urgente que estructure una serie de propuestas más allá de las denuncias contra Anaya o la reivindicación patética de los valores panistas. Este camino no lleva a nada, pero una campaña que aproveche el ser la única mujer candidata a la Presidencia y no tener partido ni depender del erario es una base nada desaprovechable.

    Por supuesto, para los candidatos con partido no son buenas noticias, mucho menos para Anaya y Meade que tiene un perfil parecido a la expanista. Ya se verá si el talento que demostró Felipe Calderón y ella misma en el año 2006, cuando revirtieron la ventaja de AMLO, le ayuda, aunque sea para no hacer una campaña intrascendente, como hasta ahora lo ha hecho.

    De acuerdo a varias fuentes no oficiales, pero que presumen de que su información viene de fuentes bien posicionadas, el día de hoy el INE comunicará que sólo Margarita Zavala Gómez del Campo (MZGC) cumplió cabalmente los requisitos para aparecer en las boletas de votación como candidata sin partido.  En el camino habrían quedado Armando Ríos Piter (ARP) y Jaime Rodríguez Calderón (JRC), a quienes se les rechazaría la solicitud por haber encontrado firmas y credenciales falsas. En el caso del primero se dice que hasta el 70% de las firmas presentadas están falsificadas y hay credenciales simuladas.

    De ser cierta la información, lo primero que hay que señalar es que se ha cumplido el designio de los partidos, quienes pusieron obstáculos gigantescos para que los ciudadanos sin organización partidaria participen en los comicios. Los requisitos legales exigen una infraestructura de recursos financieros y humanos que inhiben la participación y, lo peor, se convierten en un factor que aleja a la mayoría de esa participación. Con esos requisitos el mensaje es: la política es sólo para los políticos.

    Los políticos sin partido que han intentado y aparentemente logrado cumplir los requisitos deberían ser investigados. Simplemente no hay manera de cumplirlos con trabajo voluntario y poco presupuesto. Por ejemplo, el caso de ARP es llamativo: al principio su avance era lento, pero de pronto comenzó a reunir una cantidad enorme de firmas. El INE debía investigar no sólo a los potenciales candidatos, ante el cúmulo de credenciales simuladas o firmas falsificadas queda la duda de si hay personas que se dedican a vender esa documentación, probablemente ligados al propio Instituto. Todo esto debe aclararse, no solamente rechazar las falsificaciones y aquí no ha pasado nada.

    Pero más allá de este tema, hay un asunto político relevante: los requisitos deben aligerarse si lo que se desea es aumentar la participación y el interés de las y los ciudadanos/as. Lo que hoy existe es una simulación.

    Hay un segundo asunto político que tiene que ver directamente con Margarita Zavala. De confirmarse que ella es la única candidata independiente, podría desarrollar un discurso antipartido que afectaría no solamente a Ricardo Anaya Cortés (RAC), sino a todos los candidatos en mayor o menor grado. Cierto es que, hasta ahora, Zavala no ha mostrado nada interesante o con fuerza política, pero su sola postura, aunado al hecho de que anunció que rechazará los recursos INE, la colocarían en una posición simbólica. Para su campaña, es urgente que estructure una serie de propuestas más allá de las denuncias contra Anaya o la reivindicación patética de los valores panistas. Este camino no lleva a nada, pero una campaña que aproveche el ser la única mujer candidata a la Presidencia y no tener partido ni depender del erario es una base nada desaprovechable.

    Por supuesto, para los candidatos con partido no son buenas noticias, mucho menos para Anaya y Meade que tiene un perfil parecido a la expanista. Ya se verá si el talento que demostró Felipe Calderón y ella misma en el año 2006, cuando revirtieron la ventaja de AMLO, le ayuda, aunque sea para no hacer una campaña intrascendente, como hasta ahora lo ha hecho.

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