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  • 16-10-2017TRUDEAU Y EL BAILE DE MÁSCARAS

    Si alguien esperaba que el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, aclarara cómo van las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) y cuáles son las posibilidades de que se apruebe, se quedó esperando. Lo que sí vino a hacer es lo que mejor hace: ser políticamente correcto. Por supuesto, no se duda que Trudeau es un político de avanzada (cualquier cosa que signifique eso hoy día), pero, como cualquier político, cuida sus espaldas. Habló de las cosas que debía para causar buena impresión a un público que, a veces, parecía un tanto naif, pero sin establecer ningún compromiso.

    Señaló que para que el TLC se modernice (otra vez: cualquier cosa que eso signifique), son necesarias “normas laborales justas y progresistas, con mejores salarios y trabajos en la región.” Touché, es cierto, pero no mencionó ni una vez las condiciones que tienen las mineras canadienses. Un reportaje de Reporte Índigo[1] da cuenta de lo que muchos han señalado, entre ellos el Comisionado para el Diálogo con los Pueblos Indígenas, Jaime Martínez Veloz. Dice índigo:

    “… empresas mineras canadienses han perpetrado violaciones a derechos humanos en localidades enteras en México. En mayo de 2017, alrededor de 230 pobladores, entre ellos mujeres y niños, de La Colorada, comunidad de Zacatecas, fueron obligados a dejar sus hogares a punta de fusil por parte de la empresa canadiense Panamerican Silver.

    Familias que habitaban 47 viviendas fueron desalojadas, aun cuando contaban con un amparo que les permitía permanecer en sus hogares. Los agraviados denunciaron al personal de la minera por saqueos y maltrato, incluso hacia sus animales domésticos.

    Pero aquella, no era la primera ocasión que una localidad zacatecana vivía un desplazamiento de manera forzada. En el 2016, pobladores de Salaverna fueron obligados a dejar sus hogares por la empresa Frisco, subsidiaria de la canadiense Gold Corp. Inc. El desalojo ocurrió después de que la gente se opusiera a la explotación en la mina de cobre localizada en el municipio de Mazapil, al noreste de la entidad.”

    El reportaje da cuenta de que no es el único caso. Gracias a un acuerdo fiscal establecido en la época del presidente Calderón, las mineras canadienses pagan 1% de impuesto sobre lo extraído. Gracias a esto, sus crecimientos son de 270%. Más de dos mil millones de dólares de beneficios y un trato que ni respeta los derechos humanos, ni los salarios y dividendos de las comunidades.

    Eso sí, en su visita Trudeau cautivó al amable público mexicano. De pronto, parecía que se regresaba al día en que John Kennedy visitó México y la gente salió en masa a aclamarlo. Esa nación sesentera, todavía risueña y viviendo el “milagro mexicano”  y con el encanto de los provincianos que saludan a los hombres poderosos que vienen a decir verdades que ya se sabían. Tal vez el colmo no fue todo esto, sino la aclamación de aquellos que pueden resolver los bajos salarios y los derechos humanos, pero que simplemente no dicen esta boca es mía. En redes, alguien preguntaba si algún día tendremos un presidente como Trudeau. Es posible, seguro será cuando se deje atrás el candor y se intente hacer política en serio.



    [1] http://www.reporteindigo.com/reporte/carismatico-trudeau-guardo-silencio-las-polemicas-mineras-canadienses-en-mexico/

    Si alguien esperaba que el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, aclarara cómo van las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) y cuáles son las posibilidades de que se apruebe, se quedó esperando. Lo que sí vino a hacer es lo que mejor hace: ser políticamente correcto. Por supuesto, no se duda que Trudeau es un político de avanzada (cualquier cosa que signifique eso hoy día), pero, como cualquier político, cuida sus espaldas. Habló de las cosas que debía para causar buena impresión a un público que, a veces, parecía un tanto naif, pero sin establecer ningún compromiso.

    Señaló que para que el TLC se modernice (otra vez: cualquier cosa que eso signifique), son necesarias “normas laborales justas y progresistas, con mejores salarios y trabajos en la región.” Touché, es cierto, pero no mencionó ni una vez las condiciones que tienen las mineras canadienses. Un reportaje de Reporte Índigo[1] da cuenta de lo que muchos han señalado, entre ellos el Comisionado para el Diálogo con los Pueblos Indígenas, Jaime Martínez Veloz. Dice índigo:

    “… empresas mineras canadienses han perpetrado violaciones a derechos humanos en localidades enteras en México. En mayo de 2017, alrededor de 230 pobladores, entre ellos mujeres y niños, de La Colorada, comunidad de Zacatecas, fueron obligados a dejar sus hogares a punta de fusil por parte de la empresa canadiense Panamerican Silver.

    Familias que habitaban 47 viviendas fueron desalojadas, aun cuando contaban con un amparo que les permitía permanecer en sus hogares. Los agraviados denunciaron al personal de la minera por saqueos y maltrato, incluso hacia sus animales domésticos.

    Pero aquella, no era la primera ocasión que una localidad zacatecana vivía un desplazamiento de manera forzada. En el 2016, pobladores de Salaverna fueron obligados a dejar sus hogares por la empresa Frisco, subsidiaria de la canadiense Gold Corp. Inc. El desalojo ocurrió después de que la gente se opusiera a la explotación en la mina de cobre localizada en el municipio de Mazapil, al noreste de la entidad.”

    El reportaje da cuenta de que no es el único caso. Gracias a un acuerdo fiscal establecido en la época del presidente Calderón, las mineras canadienses pagan 1% de impuesto sobre lo extraído. Gracias a esto, sus crecimientos son de 270%. Más de dos mil millones de dólares de beneficios y un trato que ni respeta los derechos humanos, ni los salarios y dividendos de las comunidades.

    Eso sí, en su visita Trudeau cautivó al amable público mexicano. De pronto, parecía que se regresaba al día en que John Kennedy visitó México y la gente salió en masa a aclamarlo. Esa nación sesentera, todavía risueña y viviendo el “milagro mexicano”  y con el encanto de los provincianos que saludan a los hombres poderosos que vienen a decir verdades que ya se sabían. Tal vez el colmo no fue todo esto, sino la aclamación de aquellos que pueden resolver los bajos salarios y los derechos humanos, pero que simplemente no dicen esta boca es mía. En redes, alguien preguntaba si algún día tendremos un presidente como Trudeau. Es posible, seguro será cuando se deje atrás el candor y se intente hacer política en serio.



    [1] http://www.reporteindigo.com/reporte/carismatico-trudeau-guardo-silencio-las-polemicas-mineras-canadienses-en-mexico/

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  • 13-10-2017EL PRI EN EL UMBRAL DE LAS DECISIONES

    Después de los sismos, los partidos apenas están retomando sus temas habituales. El escenario no podría ser más apremiante en términos electorales, políticos y humanos. ¿Cómo empezar unas campañas cuando el destino de miles de compatriotas se ha mermado o derrumbado? Y, sin embargo, la terca realidad no espera. Hay que dar respuestas en la cancha económica ante la eventual pérdida del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), arrancar el proceso electoral en condiciones adversas para la política y reconstruir las zonas dañadas por los terremotos.

    Se ha dicho aquí que el presidente Peña Nieto encabeza las tres reconstrucciones, o al menos su intento: la del país, la del PRI y la de su imagen. La primera es una tarea institucional, la tercera cae en la esfera de los especialistas, pero la segunda requiere de la colaboración de los priistas. Hasta ahora, el tricolor ha sido el partido más unido, pero eso puede cambiar. Un ejemplo de que las inconformidades pueden aflorar se dio el pasado fin de semana cuando erróneamente, según se aclaró después, se citó a la reunión del Consejo Político Nacional para “definir el método” para la selección de candidatos. Varios priistas respingaron ante lo que consideraron el adelanto de un “albazo”. La protesta más fuerte vino de la exgobernadora y ex secretaria general Ivonne Ortega, quien acusó que se pretendía disfrazar un “dedazo”, lo que ponía en riesgo la unidad partidaria.

    Finalmente, la famosa reunión del 11 pasó casi desapercibida por la prensa, a pesar de que fue el escenario para que se determinara a los integrantes de la Comisión Política Permanente del PRI. Esta instancia encabezará el proceso de selección del candidato presidencial del 2018. No es menor que entre los seleccionados se haya incluido al presidente Peña Nieto. Otros nombres destacables son: Enrique Ochoa Reza, Claudia Ruiz Massieu, Alfredo del Mazo Maza, Emilio Gamboa Patrón, Manlio Fabio Beltrones, Ernesto Némer, José Murat, Rubén Moreira, César Camacho Quiroz y Enrique Jackson.

    Más allá de estos actos, el PRI se enfrenta a varios retos, el más difícil es el de la selección de un candidato. No deja de llamar la atención que en la oposición (López Obrador y Ricardo Anaya) estén seguros que dicho candidato será José Antonio Meade, secretario de Hacienda. Esta idea, compartida ampliamente, parece estar acompañada de una discreta campaña para posicionarlo, para convencer que tiene los atributos necesarios. Los demás (Nuño, Narro y Osorio) parecen estar rezagados.

    En otro nivel, el PRI tiene que revisar sus fuerzas de acompañamiento. En distintos tonos, sus aliados parecen alejarse. El PVEM parece inclinado a competir solo, otro tanto busca el PES y el PANAL se ha acercado al Frente Ciudadano por México. Se dirá que lo único que significa esto es que han elevado el costo de su participación, lo cual es lógico, el PRI los necesita para ganar, pero podría haber más que eso. Estos partidos pequeños tienen la extraña habilidad para detectar perdedores, ¿será el caso?

    Los dineros será otro problema en el que el PRI se ha metido solo. Insiste en donar recursos, pero los otros partidos está claro que no lo secundaran. La apuesta para que este tema le diera cierto prestigio al tricolor y opacara a sus contendientes, no parece estar dando resultado. Simplemente, opositores y círculo rojo acusaron al partido en el poder de donar un dinero e intentar servirse con los recursos de la reconstrucción.

    El presidente Peña tal vez tuvo la intención de hacer cambios en el gabinete, pero los terremotos pusieron en salmuera esa decisión. Cada día estos cambios se antojan más necesarios. El PRI tendrá que lidiar contra uno de sus factores de cohesión: si cualquier ciudadano puede ser candidato a un puesto por el PRI, ¿dónde quedó la meritocracia?

    En este apretado recuento, no se puede dejar de señalar que sin importar si el candidato presidencial sea o no un priista, tendrá que lidiar en contra de la marca de la fábrica, es decir, del peñismo. Sea injusto o no el desprestigio presidencial, será una obstáculo difícil de saltar.

     

    Después de los sismos, los partidos apenas están retomando sus temas habituales. El escenario no podría ser más apremiante en términos electorales, políticos y humanos. ¿Cómo empezar unas campañas cuando el destino de miles de compatriotas se ha mermado o derrumbado? Y, sin embargo, la terca realidad no espera. Hay que dar respuestas en la cancha económica ante la eventual pérdida del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), arrancar el proceso electoral en condiciones adversas para la política y reconstruir las zonas dañadas por los terremotos.

    Se ha dicho aquí que el presidente Peña Nieto encabeza las tres reconstrucciones, o al menos su intento: la del país, la del PRI y la de su imagen. La primera es una tarea institucional, la tercera cae en la esfera de los especialistas, pero la segunda requiere de la colaboración de los priistas. Hasta ahora, el tricolor ha sido el partido más unido, pero eso puede cambiar. Un ejemplo de que las inconformidades pueden aflorar se dio el pasado fin de semana cuando erróneamente, según se aclaró después, se citó a la reunión del Consejo Político Nacional para “definir el método” para la selección de candidatos. Varios priistas respingaron ante lo que consideraron el adelanto de un “albazo”. La protesta más fuerte vino de la exgobernadora y ex secretaria general Ivonne Ortega, quien acusó que se pretendía disfrazar un “dedazo”, lo que ponía en riesgo la unidad partidaria.

    Finalmente, la famosa reunión del 11 pasó casi desapercibida por la prensa, a pesar de que fue el escenario para que se determinara a los integrantes de la Comisión Política Permanente del PRI. Esta instancia encabezará el proceso de selección del candidato presidencial del 2018. No es menor que entre los seleccionados se haya incluido al presidente Peña Nieto. Otros nombres destacables son: Enrique Ochoa Reza, Claudia Ruiz Massieu, Alfredo del Mazo Maza, Emilio Gamboa Patrón, Manlio Fabio Beltrones, Ernesto Némer, José Murat, Rubén Moreira, César Camacho Quiroz y Enrique Jackson.

    Más allá de estos actos, el PRI se enfrenta a varios retos, el más difícil es el de la selección de un candidato. No deja de llamar la atención que en la oposición (López Obrador y Ricardo Anaya) estén seguros que dicho candidato será José Antonio Meade, secretario de Hacienda. Esta idea, compartida ampliamente, parece estar acompañada de una discreta campaña para posicionarlo, para convencer que tiene los atributos necesarios. Los demás (Nuño, Narro y Osorio) parecen estar rezagados.

    En otro nivel, el PRI tiene que revisar sus fuerzas de acompañamiento. En distintos tonos, sus aliados parecen alejarse. El PVEM parece inclinado a competir solo, otro tanto busca el PES y el PANAL se ha acercado al Frente Ciudadano por México. Se dirá que lo único que significa esto es que han elevado el costo de su participación, lo cual es lógico, el PRI los necesita para ganar, pero podría haber más que eso. Estos partidos pequeños tienen la extraña habilidad para detectar perdedores, ¿será el caso?

    Los dineros será otro problema en el que el PRI se ha metido solo. Insiste en donar recursos, pero los otros partidos está claro que no lo secundaran. La apuesta para que este tema le diera cierto prestigio al tricolor y opacara a sus contendientes, no parece estar dando resultado. Simplemente, opositores y círculo rojo acusaron al partido en el poder de donar un dinero e intentar servirse con los recursos de la reconstrucción.

    El presidente Peña tal vez tuvo la intención de hacer cambios en el gabinete, pero los terremotos pusieron en salmuera esa decisión. Cada día estos cambios se antojan más necesarios. El PRI tendrá que lidiar contra uno de sus factores de cohesión: si cualquier ciudadano puede ser candidato a un puesto por el PRI, ¿dónde quedó la meritocracia?

    En este apretado recuento, no se puede dejar de señalar que sin importar si el candidato presidencial sea o no un priista, tendrá que lidiar en contra de la marca de la fábrica, es decir, del peñismo. Sea injusto o no el desprestigio presidencial, será una obstáculo difícil de saltar.

     

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  • 12-10-2017EL FRENTE SIN MARGARITA

    Todo acto político es un acto de poder, es decir, en busca del poder. Todos los políticos, sin excepción, buscan el poder; los analistas y periodistas que a diario opinan no son neutrales, siempre abogan a favor o en contra de alguien. Una de las vías favoritas para “analizar” la coyuntura es el uso de los valores morales. Buena parte del círculo rojo se sitúa en esta franja y desde ahí califican o descalifican. Todas estas verdades de Perogrullo vienen a cuento por el tema de la salida del PAN de Margarita Zavala. Desde hace una semana que se anunció su renuncia, muchos analistas se decantan en su favor como una combinación ideal con el Frente Ciudadano por México (FCM). Siendo claros, vamos a la realidad y no a los deseos:

    En primer lugar, hay que decir que Margarita Zavala nunca fue considerada para el Frente, al contrario, esta propuesto nació para excluirla y ella lo supo desde un principio. Por esta razón, cuando se empezó a manejar la idea, ella trató de atajarla señalando que el PAN podía alcanzar por sí solo la Presidencia. Cuando vio que el asunto no podía detenerse, trató durante meses de subirse al FCM, pero fracasó. ¿Por qué extrañarse ahora de que el Frente la excluyera si ese era uno de sus propósitos?

    En segundo lugar, los objetivos de los convocantes fueron nítidos, más allá de los discursos pomposos y bien intencionados. Para Ricardo Anaya fue una forma de evadir los controles panistas y hacerse de la candidatura a la Presidencia. También, era una manera de llegar a un segmento de la población que simpatiza con la izquierda, pero no con Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Para Alejandra Barrales el Frente se convirtió en una manera de ganar la candidatura a la Jefatura de Gobierno, meter a su jefe Mancera en la pelea por la candidatura y hacer que el PRD no se volviera un partido totalmente testimonial. Dante Delgado (MC), llegado después, vio en ese mecanismo una forma de potenciar algunas candidaturas y conseguir el registro y un poco más. Estos eran los objetivos.

    Sin embargo, la idea del frente que, al principio, pareció una ocurrencia de Anaya y Barrales que no había sido consultada con sus respectivas organizaciones, despertó el interés de un sector de la IP, los medios y otros actores fácticos. Estos actores, cuyas voces se escuchan a través de algunos integrantes del círculo rojo, vieron en tal mecanismo una forma de parar el avance de MORENA y, de paso, hacer a un lado a un PRI que pasan los meses y no da trazas de recomponerse lo suficiente para ganar la elección de 2018. Estos sectores se han hecho socios de facto de la idea del FCM y ahora presionan a Anaya para que “abra” de alguna manera la decisión de quien será el candidato presidencial.

    Si solo fuera Margarita Zavala y sus seguidores, no habría mucho problema para la dupla Anaya-Barrales, pero estos testigos-participantes, con poderío económico e influencia política, creen que la fórmula ganadora involucra al Frente y a Zavala en la candidatura presidencial y a Ricardo Monreal en la CDMX. Mala cosa para el AMLO panista y para Barrales.

     

    Todo acto político es un acto de poder, es decir, en busca del poder. Todos los políticos, sin excepción, buscan el poder; los analistas y periodistas que a diario opinan no son neutrales, siempre abogan a favor o en contra de alguien. Una de las vías favoritas para “analizar” la coyuntura es el uso de los valores morales. Buena parte del círculo rojo se sitúa en esta franja y desde ahí califican o descalifican. Todas estas verdades de Perogrullo vienen a cuento por el tema de la salida del PAN de Margarita Zavala. Desde hace una semana que se anunció su renuncia, muchos analistas se decantan en su favor como una combinación ideal con el Frente Ciudadano por México (FCM). Siendo claros, vamos a la realidad y no a los deseos:

    En primer lugar, hay que decir que Margarita Zavala nunca fue considerada para el Frente, al contrario, esta propuesto nació para excluirla y ella lo supo desde un principio. Por esta razón, cuando se empezó a manejar la idea, ella trató de atajarla señalando que el PAN podía alcanzar por sí solo la Presidencia. Cuando vio que el asunto no podía detenerse, trató durante meses de subirse al FCM, pero fracasó. ¿Por qué extrañarse ahora de que el Frente la excluyera si ese era uno de sus propósitos?

    En segundo lugar, los objetivos de los convocantes fueron nítidos, más allá de los discursos pomposos y bien intencionados. Para Ricardo Anaya fue una forma de evadir los controles panistas y hacerse de la candidatura a la Presidencia. También, era una manera de llegar a un segmento de la población que simpatiza con la izquierda, pero no con Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Para Alejandra Barrales el Frente se convirtió en una manera de ganar la candidatura a la Jefatura de Gobierno, meter a su jefe Mancera en la pelea por la candidatura y hacer que el PRD no se volviera un partido totalmente testimonial. Dante Delgado (MC), llegado después, vio en ese mecanismo una forma de potenciar algunas candidaturas y conseguir el registro y un poco más. Estos eran los objetivos.

    Sin embargo, la idea del frente que, al principio, pareció una ocurrencia de Anaya y Barrales que no había sido consultada con sus respectivas organizaciones, despertó el interés de un sector de la IP, los medios y otros actores fácticos. Estos actores, cuyas voces se escuchan a través de algunos integrantes del círculo rojo, vieron en tal mecanismo una forma de parar el avance de MORENA y, de paso, hacer a un lado a un PRI que pasan los meses y no da trazas de recomponerse lo suficiente para ganar la elección de 2018. Estos sectores se han hecho socios de facto de la idea del FCM y ahora presionan a Anaya para que “abra” de alguna manera la decisión de quien será el candidato presidencial.

    Si solo fuera Margarita Zavala y sus seguidores, no habría mucho problema para la dupla Anaya-Barrales, pero estos testigos-participantes, con poderío económico e influencia política, creen que la fórmula ganadora involucra al Frente y a Zavala en la candidatura presidencial y a Ricardo Monreal en la CDMX. Mala cosa para el AMLO panista y para Barrales.

     

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  • 11-10-2017TLC: ¿HAY LUZ AL FINAL DEL TÚNEL O ES SÓLO UN FERROCARRIL EN SENTIDO CONTRARIO?

    Involuntariamente, supongo, varios mexicanos parafrasean a Woody Allen cuando preguntaba: ¿hay vida después del matrimonio? Pero ahora Ildefonso Guajardo asegura que hay vida después del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y Canadá[1]. La verdad, el secretario no peca de original pues la misma frase ya había sido dicha por el canciller Videgaray el pasado 22 de septiembre[2] y por Juan pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial el 31 de agosto pasado[3]. Cabe preguntarse si la reafirmación de esa idea intenta consolarnos o convencernos y al final no logra ni lo uno ni lo otro.

    Lo cierto es que los medios, con su capacidad monotemática, le habían dado seguimiento a los efectos de los sismos y al “sismo” en el PAN, el cual han tratado de hacer crecer a fuerza de periodicazos, y habían descuidado las negociaciones del Tratado. Hoy comienza la cuarta ronda de negociaciones y las caras largas del equipo mexicano predominan sobre las optimistas.  Como en cada ronda, los actores repiten las frases y actitudes: Donald Trump asegura que no tiene que honrar acuerdos hechos por otras administraciones y aboga por acuerdos bilaterales. Los negociadores mexicanos señalan que hay 50% de éxito, pero que la cosa está difícil. Sin embargo, hay hechos nuevos que parecen indicar que las negociaciones ahora sí van muy mal, a punto de romperse. Canadá parece dispuesto a firmar un acuerdo bilateral con Estados Unidos y los analistas que se habían mantenido moderados, en este momento están francamente desalentados.

    Realmente no se puede decir que el gobierno mexicano no haya hecho nada. Ha logrado mantener una actitud tolerante, pero firme en los temas que le interesan; ha conseguido nuclear a la iniciativa privada detrás de su posición, incluso aquella que no simpatiza políticamente con el PRI y Peña Nieto; ha abierto negociaciones comerciales con otros países. Le han faltado dos cosas esenciales: explicar a personajes y dirigentes partidarios la necesidad de la unidad ante Trump y arroparse con un llamado a la sociedad sobre el asunto. La sociedad no es, por supuesto, el círculo rojo.

    México tiene dos caminos ante un eventual escenario negativo: por un lado, negociar hasta que Estados Unidos reviente la negociación y, por otro, reventar la negociación antes de que Estados Unidos lo haga. Ambos caminos tienen pros y contras y las ganancias o las pérdidas políticas dependerán del manejo  que se haga. Tristemente, el gobierno mexicano no se ha mostrado muy hábil a la hora de comunicar.

    Más allá de esto, cabe preguntarse cuál será el plan B en caso de que la negociación del TLC termine en fracaso. De acuerdo a las palabras de Guajardo y de Trump, se podría negociar un acuerdo bilateral no necesariamente malo. La otra sería apostar a las reglas de la Organización Mundial del Comercio. Cualquiera de estos caminos podría satisfacer a Trump, quien diría a sus seguidores que acabó con el TLC en beneficio de los norteamericanos. Pero con el Donald nunca se sabe y si no, pregunten a Tillerson sobre su “bruto” jefe.

     



    [1] http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2017/10/10/hay-vida-despues-del-tlcan-dice-guajardo-8330.html

    [2] http://www.elfinanciero.com.mx/economia/hay-vida-despues-del-tlcan-videgaray.html

    [3] http://www.excelsior.com.mx/nacional/2017/08/31/1185224

    Involuntariamente, supongo, varios mexicanos parafrasean a Woody Allen cuando preguntaba: ¿hay vida después del matrimonio? Pero ahora Ildefonso Guajardo asegura que hay vida después del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y Canadá[1]. La verdad, el secretario no peca de original pues la misma frase ya había sido dicha por el canciller Videgaray el pasado 22 de septiembre[2] y por Juan pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial el 31 de agosto pasado[3]. Cabe preguntarse si la reafirmación de esa idea intenta consolarnos o convencernos y al final no logra ni lo uno ni lo otro.

    Lo cierto es que los medios, con su capacidad monotemática, le habían dado seguimiento a los efectos de los sismos y al “sismo” en el PAN, el cual han tratado de hacer crecer a fuerza de periodicazos, y habían descuidado las negociaciones del Tratado. Hoy comienza la cuarta ronda de negociaciones y las caras largas del equipo mexicano predominan sobre las optimistas.  Como en cada ronda, los actores repiten las frases y actitudes: Donald Trump asegura que no tiene que honrar acuerdos hechos por otras administraciones y aboga por acuerdos bilaterales. Los negociadores mexicanos señalan que hay 50% de éxito, pero que la cosa está difícil. Sin embargo, hay hechos nuevos que parecen indicar que las negociaciones ahora sí van muy mal, a punto de romperse. Canadá parece dispuesto a firmar un acuerdo bilateral con Estados Unidos y los analistas que se habían mantenido moderados, en este momento están francamente desalentados.

    Realmente no se puede decir que el gobierno mexicano no haya hecho nada. Ha logrado mantener una actitud tolerante, pero firme en los temas que le interesan; ha conseguido nuclear a la iniciativa privada detrás de su posición, incluso aquella que no simpatiza políticamente con el PRI y Peña Nieto; ha abierto negociaciones comerciales con otros países. Le han faltado dos cosas esenciales: explicar a personajes y dirigentes partidarios la necesidad de la unidad ante Trump y arroparse con un llamado a la sociedad sobre el asunto. La sociedad no es, por supuesto, el círculo rojo.

    México tiene dos caminos ante un eventual escenario negativo: por un lado, negociar hasta que Estados Unidos reviente la negociación y, por otro, reventar la negociación antes de que Estados Unidos lo haga. Ambos caminos tienen pros y contras y las ganancias o las pérdidas políticas dependerán del manejo  que se haga. Tristemente, el gobierno mexicano no se ha mostrado muy hábil a la hora de comunicar.

    Más allá de esto, cabe preguntarse cuál será el plan B en caso de que la negociación del TLC termine en fracaso. De acuerdo a las palabras de Guajardo y de Trump, se podría negociar un acuerdo bilateral no necesariamente malo. La otra sería apostar a las reglas de la Organización Mundial del Comercio. Cualquiera de estos caminos podría satisfacer a Trump, quien diría a sus seguidores que acabó con el TLC en beneficio de los norteamericanos. Pero con el Donald nunca se sabe y si no, pregunten a Tillerson sobre su “bruto” jefe.

     



    [1] http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2017/10/10/hay-vida-despues-del-tlcan-dice-guajardo-8330.html

    [2] http://www.elfinanciero.com.mx/economia/hay-vida-despues-del-tlcan-videgaray.html

    [3] http://www.excelsior.com.mx/nacional/2017/08/31/1185224

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  • 10-10-2017UNA FUERZA LLAMADA MARGARITA ZAVALA

    Sin duda, Margarita Zavala tiene lo necesario para convertirse en la candidata más destacada de todos los independientes, pero ¿cuál es el verdadero alcance de su candidatura más allá de esto? Hasta ahora, es un hecho que desde el anuncio de su renuncia al PAN se le ha dado una gran exposición mediática, lo que no se traduce necesariamente en apoyos políticos o una buena campaña competitiva.

    Los medios han manejado la salida de Margarita Zavala (MZ) como una “crisis” o un “cisma” en el PAN. Además de los medios, algunos integrantes del círculo rojo comparten esa opinión y vaticinan que entre el 13% y un 50% de los votantes podría optar por la ex primera dama. Ninguno, por supuesto, ampara sus números en datos duros. Los que tienen esta opinión pueden organizarse en dos grupos: o bien están interesados en que no ganen las elecciones ni el PRI ni MORENA (Aguilar Camín o Castañeda) o bien esperan que el Frente y el PAN no represente un obstáculo para López Obrador (Salvador García Soto). Una pregunta sigue siendo válida: ¿de qué tamaño es la “crisis” panista?

    Desde luego, la salida de MZ es una ruptura importante, pero el futuro de las campañas y las posibles votaciones dependerá en buena medida de cómo maneje el PAN de Anaya la salida de la ex primera dama y, a su vez, de cómo maneje ésta su renuncia y su campaña independiente. Por lo pronto, Ricardo Anaya ha evitado confrontarse personalmente con MZ. Ha culpado al PRI de su salida y ha dicho que esa renuncia sólo beneficia al Tricolor. También ha retomado su campaña contra el partido en el poder. En síntesis, está haciendo lo que el manual aconseja: no culpar a su adversaria y retomar las banderas que ha venido manejando con lo cual le quita a MZ convertirse en LA enemiga del PRI y la causa de la lucha anticorrupción. Ella, por su parte, acusa a Anaya de ser el culpable de su salida. Sin embargo, no tiene más recursos que este: ser víctima de las maquinaciones del queretano y eso no alcanzará para mucho tiempo de propaganda.

    Los “apoyadores” zavalistas dentro del PAN, con una sola excepción, han decidido quedarse en el partido para “combatir desde adentro” a Anaya. Sólo José Luis Luege ha renunciado para buscar la candidatura independiente por la CDMX. Esta salida es prácticamente intrascendente para el PAN. En segundo lugar, un “numeroso grupo de exgobernadores panistas” ha manifestado su apoyo a MZ: de Jalisco, Alberto Cárdenas y Emilio González Márquez; de Nuevo León, Fernando Canales Clariond; y de Baja California José Guadalupe Osuna Millán y Alejando González Alcocer. Nada que pueda preocupar realmente al PAN y a Anaya.  

    En la Cámara de Diputados la prensa ha señalado que existe un grupo de diputados panistas que ha manifestado su molestia por la salida de MZ, pero esa “molestia” no alcanzó para convertirse en un grupo rebelde y ni siquiera para dar su nombre a los medios. Lo real es que el único grupo prozavala se encuentra en el Senado y muchos de ellos son más bien antianayistas.

    En el caso de los gobernadores en funciones, acaso el grupo más fuerte al interior del PAN, señala Proceso que de los 12 ninguno parece dispuesto a renunciar a su militancia o a apoyar abiertamente a Zavala, ni siquiera los más cercanos: Martín Orozco (Aguascalientes), Francisco Domínguez (Querétaro), José Rosas (Durango) y Carlos Mendoza (BC). Es posible que más adelante apoyen a Zavala, pero en tiempos de presupuesto y con el control panista de la fracción de la Cámara de Diputados en manos de Anaya esta apuesta podría ser contraproducente.

    La Margarita Zavala que lideraba las encuestas y disputaba el primer lugar de preferencias a Andrés Manuel López Obrador, quedó atrás. De alguna manera, su inexplicable retraimiento la alejó de la coyuntura  y provocó que perdiera impulso.  Asimismo, tendrá que cargar con los señalamientos de que su salida del PAN y posible candidatura son para “hacerle el juego” al PRI. No es poca cosa.

     

    Sin duda, Margarita Zavala tiene lo necesario para convertirse en la candidata más destacada de todos los independientes, pero ¿cuál es el verdadero alcance de su candidatura más allá de esto? Hasta ahora, es un hecho que desde el anuncio de su renuncia al PAN se le ha dado una gran exposición mediática, lo que no se traduce necesariamente en apoyos políticos o una buena campaña competitiva.

    Los medios han manejado la salida de Margarita Zavala (MZ) como una “crisis” o un “cisma” en el PAN. Además de los medios, algunos integrantes del círculo rojo comparten esa opinión y vaticinan que entre el 13% y un 50% de los votantes podría optar por la ex primera dama. Ninguno, por supuesto, ampara sus números en datos duros. Los que tienen esta opinión pueden organizarse en dos grupos: o bien están interesados en que no ganen las elecciones ni el PRI ni MORENA (Aguilar Camín o Castañeda) o bien esperan que el Frente y el PAN no represente un obstáculo para López Obrador (Salvador García Soto). Una pregunta sigue siendo válida: ¿de qué tamaño es la “crisis” panista?

    Desde luego, la salida de MZ es una ruptura importante, pero el futuro de las campañas y las posibles votaciones dependerá en buena medida de cómo maneje el PAN de Anaya la salida de la ex primera dama y, a su vez, de cómo maneje ésta su renuncia y su campaña independiente. Por lo pronto, Ricardo Anaya ha evitado confrontarse personalmente con MZ. Ha culpado al PRI de su salida y ha dicho que esa renuncia sólo beneficia al Tricolor. También ha retomado su campaña contra el partido en el poder. En síntesis, está haciendo lo que el manual aconseja: no culpar a su adversaria y retomar las banderas que ha venido manejando con lo cual le quita a MZ convertirse en LA enemiga del PRI y la causa de la lucha anticorrupción. Ella, por su parte, acusa a Anaya de ser el culpable de su salida. Sin embargo, no tiene más recursos que este: ser víctima de las maquinaciones del queretano y eso no alcanzará para mucho tiempo de propaganda.

    Los “apoyadores” zavalistas dentro del PAN, con una sola excepción, han decidido quedarse en el partido para “combatir desde adentro” a Anaya. Sólo José Luis Luege ha renunciado para buscar la candidatura independiente por la CDMX. Esta salida es prácticamente intrascendente para el PAN. En segundo lugar, un “numeroso grupo de exgobernadores panistas” ha manifestado su apoyo a MZ: de Jalisco, Alberto Cárdenas y Emilio González Márquez; de Nuevo León, Fernando Canales Clariond; y de Baja California José Guadalupe Osuna Millán y Alejando González Alcocer. Nada que pueda preocupar realmente al PAN y a Anaya.  

    En la Cámara de Diputados la prensa ha señalado que existe un grupo de diputados panistas que ha manifestado su molestia por la salida de MZ, pero esa “molestia” no alcanzó para convertirse en un grupo rebelde y ni siquiera para dar su nombre a los medios. Lo real es que el único grupo prozavala se encuentra en el Senado y muchos de ellos son más bien antianayistas.

    En el caso de los gobernadores en funciones, acaso el grupo más fuerte al interior del PAN, señala Proceso que de los 12 ninguno parece dispuesto a renunciar a su militancia o a apoyar abiertamente a Zavala, ni siquiera los más cercanos: Martín Orozco (Aguascalientes), Francisco Domínguez (Querétaro), José Rosas (Durango) y Carlos Mendoza (BC). Es posible que más adelante apoyen a Zavala, pero en tiempos de presupuesto y con el control panista de la fracción de la Cámara de Diputados en manos de Anaya esta apuesta podría ser contraproducente.

    La Margarita Zavala que lideraba las encuestas y disputaba el primer lugar de preferencias a Andrés Manuel López Obrador, quedó atrás. De alguna manera, su inexplicable retraimiento la alejó de la coyuntura  y provocó que perdiera impulso.  Asimismo, tendrá que cargar con los señalamientos de que su salida del PAN y posible candidatura son para “hacerle el juego” al PRI. No es poca cosa.

     

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  • 09-10-2017LOS INDEPENDIENTES

    Desde que se creó la figura de candidato independiente se ha especulado con la posibilidad de que este modo de llegar a puestos de representación popular elimine a los odiados partidos políticos. De manera simplona, se identifica a todo esfuerzo fuera de los partidos como algo genuino y a la vida dentro de las organizaciones partidarias como llenas de corrupción y maldad. Se olvidan que personajes como Trump o Fujimori fueron en realidad independientes. Bien, para empezar hay que dar una mala noticia a los que creen esta clase de simplezas: los candidatos independientes no sustituirán a los partidos y difícilmente ganarán muchas posiciones, menos aún la Presidencia de la República. Esto se explica en gran parte porque las normas están hechas para proteger a los partidos políticos y son difíciles de cumplir, sobre todo en el número de firmas necesarias para que una intención se transforme en una candidatura formal. Pero también hay otra razón, salvo casos excepcionales, como el del gobernador Rodríguez y el diputado Kumamoto, entre otros, los votantes no necesariamente están “seducidos” o interesados por un candidato independiente. Esto puede deberse a muchas razones: falta de discurso, propuestas similares a los candidatos que vienen de partidos, etc.

    Por supuesto, hay posturas inteligentes y documentadas como las de Jorge Castañeda. Su punto de partida (y de llegada) para impulsar la idea de un candidato(a) independiente es su certeza de que los partidos han creado una red de complicidades en todos los órdenes, que ningún representante de alguna de estas organizaciones es capaz de romper. Corrupción, impunidad y otras características conforman esta red de complicidades. Una especie de “mafia del poder”, dicho en palabras menos elegantes por un político menos elegante como lo es Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

    Sean o no los candidatos independientes “la esperanza de México”, hasta ayer se habían registrado 24 personas para intentar cumplir los requisitos que se requieren para que su intención pase a ser realidad. La mayoría de estos personajes son prácticamente desconocidos, salvo un puñado de ellos: el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez ("El Bronco"); el senador Armando Ríos Piter; el periodista Pedro Ferriz de Con; la abanderada indígena María de Jesús Patricio Martínez (Marichuy). A esta lista se agregará Margarita Zavala, pero no Emilio Álvarez Icaza quien, para tranquilidad de sus casi contrincantes, no contenderá. Según él, no hará el juego al PRI y aseguró, según los diarios, que las candidaturas de Margarita Zavala, Armando Ríos Piter y Jame Rodríguez fueron orquestadas “desde Los Pinos en busca de beneficiar al PRI”. Afortunadamente, descubrió el plan del PRI.

    Esta idea y otras similares parten de que la dispersión del voto en muchos candidatos beneficiará al PRI. Sin embargo, las últimas elecciones nos han mostrado que puede haber sorpresas. En primer lugar, pocos de los registrados como independientes lograrán cumplir los requisitos. Seguramente lo harán Zavala, Rodríguez y probablemente Ríos Piter y Marichuy. Pero una cosa es conseguir una candidatura y otra muy distinta conseguir un número importante de votos. En todo caso, no solamente el PRI se vería beneficiado por la dispersión del voto, sino también MORENA. Aún más, López tiene en público cautivo y no sufrirá, como el PAN y el PRD, una crisis interna, mientras que el PRI no está seguro en ese aspecto. Baste ver la reacción a una comunicación en la que se convocaba al Consejo Político Nacional el próximo 11 de octubre para elegir el método de selección del candidato presidencial. Ante lo que consideraron un madruguete, varios priistas manifestaron su sorpresa y molestia. Horas más tarde, la dirigencia de ese partido aclaró que sí habrá reunión, pero sin ese tema. Las aguas tricolores no están tranquilas del todo.

    Por lo demás, habrá que ver cuál candidato tiene oportunidades de crecer y cuál simplemente se perderá y decidirá abandonar la carrera, condenando, por supuesto, al gobierno por perseguirlo, acosarlo o amedrentarlo. No hay honor si alguien abandona sin más la contienda y menos aún si admite que no lo pelan.

    Desde que se creó la figura de candidato independiente se ha especulado con la posibilidad de que este modo de llegar a puestos de representación popular elimine a los odiados partidos políticos. De manera simplona, se identifica a todo esfuerzo fuera de los partidos como algo genuino y a la vida dentro de las organizaciones partidarias como llenas de corrupción y maldad. Se olvidan que personajes como Trump o Fujimori fueron en realidad independientes. Bien, para empezar hay que dar una mala noticia a los que creen esta clase de simplezas: los candidatos independientes no sustituirán a los partidos y difícilmente ganarán muchas posiciones, menos aún la Presidencia de la República. Esto se explica en gran parte porque las normas están hechas para proteger a los partidos políticos y son difíciles de cumplir, sobre todo en el número de firmas necesarias para que una intención se transforme en una candidatura formal. Pero también hay otra razón, salvo casos excepcionales, como el del gobernador Rodríguez y el diputado Kumamoto, entre otros, los votantes no necesariamente están “seducidos” o interesados por un candidato independiente. Esto puede deberse a muchas razones: falta de discurso, propuestas similares a los candidatos que vienen de partidos, etc.

    Por supuesto, hay posturas inteligentes y documentadas como las de Jorge Castañeda. Su punto de partida (y de llegada) para impulsar la idea de un candidato(a) independiente es su certeza de que los partidos han creado una red de complicidades en todos los órdenes, que ningún representante de alguna de estas organizaciones es capaz de romper. Corrupción, impunidad y otras características conforman esta red de complicidades. Una especie de “mafia del poder”, dicho en palabras menos elegantes por un político menos elegante como lo es Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

    Sean o no los candidatos independientes “la esperanza de México”, hasta ayer se habían registrado 24 personas para intentar cumplir los requisitos que se requieren para que su intención pase a ser realidad. La mayoría de estos personajes son prácticamente desconocidos, salvo un puñado de ellos: el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez ("El Bronco"); el senador Armando Ríos Piter; el periodista Pedro Ferriz de Con; la abanderada indígena María de Jesús Patricio Martínez (Marichuy). A esta lista se agregará Margarita Zavala, pero no Emilio Álvarez Icaza quien, para tranquilidad de sus casi contrincantes, no contenderá. Según él, no hará el juego al PRI y aseguró, según los diarios, que las candidaturas de Margarita Zavala, Armando Ríos Piter y Jame Rodríguez fueron orquestadas “desde Los Pinos en busca de beneficiar al PRI”. Afortunadamente, descubrió el plan del PRI.

    Esta idea y otras similares parten de que la dispersión del voto en muchos candidatos beneficiará al PRI. Sin embargo, las últimas elecciones nos han mostrado que puede haber sorpresas. En primer lugar, pocos de los registrados como independientes lograrán cumplir los requisitos. Seguramente lo harán Zavala, Rodríguez y probablemente Ríos Piter y Marichuy. Pero una cosa es conseguir una candidatura y otra muy distinta conseguir un número importante de votos. En todo caso, no solamente el PRI se vería beneficiado por la dispersión del voto, sino también MORENA. Aún más, López tiene en público cautivo y no sufrirá, como el PAN y el PRD, una crisis interna, mientras que el PRI no está seguro en ese aspecto. Baste ver la reacción a una comunicación en la que se convocaba al Consejo Político Nacional el próximo 11 de octubre para elegir el método de selección del candidato presidencial. Ante lo que consideraron un madruguete, varios priistas manifestaron su sorpresa y molestia. Horas más tarde, la dirigencia de ese partido aclaró que sí habrá reunión, pero sin ese tema. Las aguas tricolores no están tranquilas del todo.

    Por lo demás, habrá que ver cuál candidato tiene oportunidades de crecer y cuál simplemente se perderá y decidirá abandonar la carrera, condenando, por supuesto, al gobierno por perseguirlo, acosarlo o amedrentarlo. No hay honor si alguien abandona sin más la contienda y menos aún si admite que no lo pelan.

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  • 06-10-2017MARGARITA ZAVALA

    La pregunta no es por qué se va del PAN Margarita Zavala en estos momentos, lo cual es obvio; la pregunta correcta es por qué no se fue antes, por ejemplo hace un mes. Lo cierto es que la aspirante, casi expanista, ha estado mandando confusos mensajes a sus seguidores. Estos son algunos momentos notables que ejemplifican esas señales confusas:

    1.- Cuando hizo pública su intención de aspirar a la candidatura presidencial blanquiazul logró posicionarse rápidamente como LA alternativa a López Obrador. Los medios le dieron gran atención a su posible candidatura, algo que incomodó al dueño de MORENA. Varios columnistas dieron cuenta de la simpatía que despertaba entre sectores de la IP, de organizaciones sociales, de importantes grupos panistas y hasta dentro de las fuerzas armadas y el PRI. Después de este arranque simplemente desapareció del escenario. Sus apariciones públicas eran discretas y esporádicas. ¿Por qué?, ¿se temió que se desgastara su imagen?, ¿se quedó sin discurso?, ¿fue parte de una estrategia? Hay muchas especulaciones, pero no hay datos duros.

    2.- En una segunda etapa, pareció que su marido, el expresidente Felipe Calderón había entrado como bateador emergente. Era él quien hacía declaraciones, tomaba posiciones, asistía a los eventos. ¿Fue parte de una estrategia incomprensible?, ¿se dio casualmente? Lo cierto es que esto ayudó a alimentar la idea de que Margarita Zavala era sólo una puesta en escena de Calderón. Tal vez la opinión más misógina la dio López Obrador que la llamó “la calderona”.

    3.- Cuando Ricardo Anaya y Alejandra Barrales lanzaron la idea del frente opositor, Margarita Zavala de nuevo mandó señales confusas. En primera instancia, rechazó la idea y subrayó que el PAN podría ganar con sus propias fuerzas. Pocos días después se declaró a favor de esa coalición bipartidista.

    4.- Para no hacer la historia demasiado larga, en esta semana y la pasada ha dado, de nuevo, mensajes contradictorios.  Primero, solicitó al frente (Anaya, Barrales y Delgado), junto con Silvano Aureoles y Rafael Moreno Valle, se definiera en una encuesta al candidato de dicha instancia. Como se sabe, la respuesta fue negativa.

    5.- Un día antes de esto, el 2 de octubre, en una entrevista concedida al Universal, Zavala reafirmó que buscaba la candidatura panista y que no se oponía al frente ciudadano.

    6.- Hace un par de días, Zavala señala que el PRI y Los Pinos quieren a Anaya como candidato porque se le puede destruir acusándolo de corrupción. Afirmó que los votos sumados del PAN, PRD y MC podrían llevarla a la Presidencia y que buscaría un acercamiento con varios personajes de estos partidos.

    7.- Todo esto hacía pensar que Margarita Zavala seguía en la idea de disputar la candidatura del frente ciudadano, sin embargo, ayer circuló como una revelación de “alguien” del equipo cercano de la ex primera dama que renunciaría al PAN y se registraría como candidata independiente. Ella misma tuiteó que hoy aclararía todo este asunto en una conferencia de prensa.

    Supongamos que Zavala renuncia, en efecto, al PAN. Las redes no se cansan de decir que esto dividirá al PAN y que se precipitará en una crisis. Esto es posible, pero, ¿por qué seguir a una figura que no ha sido clara, que a veces se desaparece, que no tiene una propuesta y que además está ligada al pasado negro de Felipe Calderón?

    Por otro lado, durante meses, Ricardo Anaya ha hecho lo que ha querido y los gobernadores azules, molestos o no, no han manifestado públicamente su desacuerdo. La rebeldía viene de un grupo de senadores básicamente, que se han declarado antianayistas, no necesariamente zavalistas. A la salida de la ex primera dama ¿en verdad habrá una ruptura? Desde luego, habrá mucha tinta sobre el particular, pero acciones políticas son otra cosa.

    Los próximos días será interesantes para saber todo esto. Por lo pronto, es difícil que Zavala haya tomado esta decisión sin haber “amarrado” una serie de apoyos. Su desplazamiento de la candidatura panista era claro desde hace meses y sólo ahora presenta su renuncia, ¿por qué? En primer lugar está la fecha fatal del 8 de octubre, pero además de esto ¿no hay ningún otro seguro? Parece difícil de creer.

    La pregunta no es por qué se va del PAN Margarita Zavala en estos momentos, lo cual es obvio; la pregunta correcta es por qué no se fue antes, por ejemplo hace un mes. Lo cierto es que la aspirante, casi expanista, ha estado mandando confusos mensajes a sus seguidores. Estos son algunos momentos notables que ejemplifican esas señales confusas:

    1.- Cuando hizo pública su intención de aspirar a la candidatura presidencial blanquiazul logró posicionarse rápidamente como LA alternativa a López Obrador. Los medios le dieron gran atención a su posible candidatura, algo que incomodó al dueño de MORENA. Varios columnistas dieron cuenta de la simpatía que despertaba entre sectores de la IP, de organizaciones sociales, de importantes grupos panistas y hasta dentro de las fuerzas armadas y el PRI. Después de este arranque simplemente desapareció del escenario. Sus apariciones públicas eran discretas y esporádicas. ¿Por qué?, ¿se temió que se desgastara su imagen?, ¿se quedó sin discurso?, ¿fue parte de una estrategia? Hay muchas especulaciones, pero no hay datos duros.

    2.- En una segunda etapa, pareció que su marido, el expresidente Felipe Calderón había entrado como bateador emergente. Era él quien hacía declaraciones, tomaba posiciones, asistía a los eventos. ¿Fue parte de una estrategia incomprensible?, ¿se dio casualmente? Lo cierto es que esto ayudó a alimentar la idea de que Margarita Zavala era sólo una puesta en escena de Calderón. Tal vez la opinión más misógina la dio López Obrador que la llamó “la calderona”.

    3.- Cuando Ricardo Anaya y Alejandra Barrales lanzaron la idea del frente opositor, Margarita Zavala de nuevo mandó señales confusas. En primera instancia, rechazó la idea y subrayó que el PAN podría ganar con sus propias fuerzas. Pocos días después se declaró a favor de esa coalición bipartidista.

    4.- Para no hacer la historia demasiado larga, en esta semana y la pasada ha dado, de nuevo, mensajes contradictorios.  Primero, solicitó al frente (Anaya, Barrales y Delgado), junto con Silvano Aureoles y Rafael Moreno Valle, se definiera en una encuesta al candidato de dicha instancia. Como se sabe, la respuesta fue negativa.

    5.- Un día antes de esto, el 2 de octubre, en una entrevista concedida al Universal, Zavala reafirmó que buscaba la candidatura panista y que no se oponía al frente ciudadano.

    6.- Hace un par de días, Zavala señala que el PRI y Los Pinos quieren a Anaya como candidato porque se le puede destruir acusándolo de corrupción. Afirmó que los votos sumados del PAN, PRD y MC podrían llevarla a la Presidencia y que buscaría un acercamiento con varios personajes de estos partidos.

    7.- Todo esto hacía pensar que Margarita Zavala seguía en la idea de disputar la candidatura del frente ciudadano, sin embargo, ayer circuló como una revelación de “alguien” del equipo cercano de la ex primera dama que renunciaría al PAN y se registraría como candidata independiente. Ella misma tuiteó que hoy aclararía todo este asunto en una conferencia de prensa.

    Supongamos que Zavala renuncia, en efecto, al PAN. Las redes no se cansan de decir que esto dividirá al PAN y que se precipitará en una crisis. Esto es posible, pero, ¿por qué seguir a una figura que no ha sido clara, que a veces se desaparece, que no tiene una propuesta y que además está ligada al pasado negro de Felipe Calderón?

    Por otro lado, durante meses, Ricardo Anaya ha hecho lo que ha querido y los gobernadores azules, molestos o no, no han manifestado públicamente su desacuerdo. La rebeldía viene de un grupo de senadores básicamente, que se han declarado antianayistas, no necesariamente zavalistas. A la salida de la ex primera dama ¿en verdad habrá una ruptura? Desde luego, habrá mucha tinta sobre el particular, pero acciones políticas son otra cosa.

    Los próximos días será interesantes para saber todo esto. Por lo pronto, es difícil que Zavala haya tomado esta decisión sin haber “amarrado” una serie de apoyos. Su desplazamiento de la candidatura panista era claro desde hace meses y sólo ahora presenta su renuncia, ¿por qué? En primer lugar está la fecha fatal del 8 de octubre, pero además de esto ¿no hay ningún otro seguro? Parece difícil de creer.

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  • 05-10-2017RECONSTRUYENDO

    El activista más importante del PRI, Enrique Peña Nieto (EPN), está ocupado en la tarea de impulsar no una sino tres reconstrucciones, ¿lo logrará? Estas tres reconstrucciones son: la del país, fuertemente afectado por los sismos; la de su partido, sumido en el segundo o tercer sitio en las encuestas; y la de su imagen. Más allá de quienes se rasguen las vestiduras y señale que debía hacer una reconstrucción “sin buscar su beneficio”, hay que decir que en política esto se vale. No hay franciscanos dedicados a la actividad pública. Este proyecto de reconstrucción peñista es el que ha obligado a la oposición a presionar para que los recursos sean manejados por una plataforma en la que “ciudadanos” honestos (cualquier cosa que se entienda por esto) vigilen el destino de los dineros.

    Para lograr estas tres reconstrucciones el camino trazado parece estarse delineando conforme pasan los días. En primer lugar, asegurar el manejo de las donaciones y el presupuesto federal destinado a la reconstrucción. Peña Nieto sabe que hay una natural desconfianza ciudadana en su manejo, por esta razón ha dispuesto una página de transparencia en donde se dé cuenta de las erogaciones. En este momento, le conviene esa transparencia porque el fin último es ganar espacio político. En segundo lugar, ha invitado como “vigilantes” a empresas, empresarios y organizaciones de la sociedad civil plastificada para que “cuiden” y participen “desinteresadamente” en la reconstrucción.

    En tercer lugar, hay que tomar en  cuenta el reconocimiento que hizo al Ejército y a la Marina como un sostén indispensable en el rescate (ya terminado) y las próximas tareas de reconstrucción. En los hechos, este reconocimiento es un intento de limar asperezas con las fuerzas armadas. Por los discursos, especialmente el del representante de la COPARMEX, Gustavo de Hoyos, quien de plano pidió garantías contra el populismo (¿el de quién?).

    En cuarto lugar, el empuje del presidente convertido en activista busca acercar  a personajes que andan sueltos. Ahí está Miguel Ángel Mancera, quien va a todas debido a la orfandad política de su proyecto personal. Lo mismo asiste a reuniones con Peña Nieto, que ayuda a posicionar a Nuño en la CDMX o le da la razón a Margarita Zavala, Rafael Moreno Valle y Silvano Aureoles en el tema de la encuesta para decidir quién será el candidato del frente. También Agustín Carstens, quien en una reciente entrevista mostró su simpatía por Videgaray y Meade para la presidencia y se mostró reacio con el populismo (otra vez: ¿el de quién?). Y hasta el senador Cordero aseguró que Meade sería un gran presidente.

    En quinto lugar, el activismo del presidente Peña Nieto busca posicionarlo como el mandatario de la reconstrucción, aquel que pueda sacar a los damnificados de su situación en un corto tiempo. En pocas palabras, el primer priista de la Nación trata de establecer un pacto político con sectores, personajes y poderes de facto. Es una apuesta riesgosa y audaz que, por el momento, ha tomado fuera de lugar a las oposiciones. Alguien dirá que el PRI y el presidente tienen poco que perder y mucho que ganar, pero eso es un error. Este dúo tiene mucho que perder y mucho que ganar.

    El activista más importante del PRI, Enrique Peña Nieto (EPN), está ocupado en la tarea de impulsar no una sino tres reconstrucciones, ¿lo logrará? Estas tres reconstrucciones son: la del país, fuertemente afectado por los sismos; la de su partido, sumido en el segundo o tercer sitio en las encuestas; y la de su imagen. Más allá de quienes se rasguen las vestiduras y señale que debía hacer una reconstrucción “sin buscar su beneficio”, hay que decir que en política esto se vale. No hay franciscanos dedicados a la actividad pública. Este proyecto de reconstrucción peñista es el que ha obligado a la oposición a presionar para que los recursos sean manejados por una plataforma en la que “ciudadanos” honestos (cualquier cosa que se entienda por esto) vigilen el destino de los dineros.

    Para lograr estas tres reconstrucciones el camino trazado parece estarse delineando conforme pasan los días. En primer lugar, asegurar el manejo de las donaciones y el presupuesto federal destinado a la reconstrucción. Peña Nieto sabe que hay una natural desconfianza ciudadana en su manejo, por esta razón ha dispuesto una página de transparencia en donde se dé cuenta de las erogaciones. En este momento, le conviene esa transparencia porque el fin último es ganar espacio político. En segundo lugar, ha invitado como “vigilantes” a empresas, empresarios y organizaciones de la sociedad civil plastificada para que “cuiden” y participen “desinteresadamente” en la reconstrucción.

    En tercer lugar, hay que tomar en  cuenta el reconocimiento que hizo al Ejército y a la Marina como un sostén indispensable en el rescate (ya terminado) y las próximas tareas de reconstrucción. En los hechos, este reconocimiento es un intento de limar asperezas con las fuerzas armadas. Por los discursos, especialmente el del representante de la COPARMEX, Gustavo de Hoyos, quien de plano pidió garantías contra el populismo (¿el de quién?).

    En cuarto lugar, el empuje del presidente convertido en activista busca acercar  a personajes que andan sueltos. Ahí está Miguel Ángel Mancera, quien va a todas debido a la orfandad política de su proyecto personal. Lo mismo asiste a reuniones con Peña Nieto, que ayuda a posicionar a Nuño en la CDMX o le da la razón a Margarita Zavala, Rafael Moreno Valle y Silvano Aureoles en el tema de la encuesta para decidir quién será el candidato del frente. También Agustín Carstens, quien en una reciente entrevista mostró su simpatía por Videgaray y Meade para la presidencia y se mostró reacio con el populismo (otra vez: ¿el de quién?). Y hasta el senador Cordero aseguró que Meade sería un gran presidente.

    En quinto lugar, el activismo del presidente Peña Nieto busca posicionarlo como el mandatario de la reconstrucción, aquel que pueda sacar a los damnificados de su situación en un corto tiempo. En pocas palabras, el primer priista de la Nación trata de establecer un pacto político con sectores, personajes y poderes de facto. Es una apuesta riesgosa y audaz que, por el momento, ha tomado fuera de lugar a las oposiciones. Alguien dirá que el PRI y el presidente tienen poco que perder y mucho que ganar, pero eso es un error. Este dúo tiene mucho que perder y mucho que ganar.

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  • 04-10-2017DE DURO DE AGUANTAR A DURO DE MATAR

    DE DURO DE AGUANTAR A DURO DE MATAR…Más allá de las críticas que se les pueda hacer, hay personajes políticos que son verdaderos peleadores callejeros a la hora de las polémicas. Donald Trump es un ejemplo de ello. Se le puede detestar, pero hay que reconocer que a la hora de entrar a una discusión, siempre tira a matar. En nuestro país, Humberto Moreira era una muestra de esta clase de políticos. El político bailarín sabía molestar a los panistas y perredistas hasta hacerlos desesperar. Esta característica, la de ser “peleadores callejeros” a veces es una cualidad y otras un estorbo en la vida institucional del país.

    Lo anterior tiene que ver con la campaña que está impulsando el PRI en contra de sus opositores. Se sabe que luego del terremoto, los dirigentes partidarios se dieron golpes de pecho y se pronunciaron porque sus organizaciones ya no reciban subsidio público. Empezó Andrés Manuel López Obrador quien, como buen demagogo, aseguró que su partido “donaría” el 20% de los recursos que se recibieran en 2018 para las víctimas del terremoto. Le siguió Ricardo Anaya, quien subió la apuesta al 50%. Por su parte, Dante Delgado elevó la propuesta al 100%. Finalmente, Enrique Ochoa Reza planteó que no había necesidad de esperar al 2018, sino que de una vez los dineros INE que quedan del 2017 se podían donar.

    El PRI ya se deshizo del 100% del presupuesto restante de este año y desde entonces está haciendo campaña en contra de los partidos opositores que se están echando para atrás en su ofrecimiento inicial. Ahora el PAN ya no habla de todos los dineros, sino de sólo 200 millones que al parecer juntará despidiendo empleados. Este mismo camino recorrerá el PRD hasta donde se sabe. Es decir a la primera torpeza, la de renunciar al subsidio público, le sigue otra: despedir empleados. De MORENA ni decir nada. AMLO “donará” recursos (poquitos) a un fondo administrado por él. Ya se dijo: hará campaña entre los damnificados, campaña disfrazada, desde luego.

    Mientras, el PRI trata de golpear a sus adversarios en todos los terrenos: el Congreso, las redes sociales, los diarios, etc. Seguramente espera lograr que los votantes se den cuenta de que el PRI es el único partido en verdad suicida, perdón en verdad sincero. Sin embargo, hay dos problemas en esto. El primero es que en esta pelea política se necesita un John McClane (Die Hard) o un John Wick. De perdida un tipo como Charles Bronson de los años sesenta y no un atildado burócrata que arenga sin pasión. El PRI necesita un presidente de batalla, un tipo que sepa dar fuerza a sus palabras y no un Godínez.

    El segundo problema, y este es serio, es que la mayor parte de la sociedad no está atenta a ese debate y los que lo conocen, no le creen a ninguno de los partidos y menos al tricolor. Mal asunto si el PRI no logra evidenciar a los opositores y convencer a los electores. Se quedará sin recursos y sin votos.

    DE DURO DE AGUANTAR A DURO DE MATAR…Más allá de las críticas que se les pueda hacer, hay personajes políticos que son verdaderos peleadores callejeros a la hora de las polémicas. Donald Trump es un ejemplo de ello. Se le puede detestar, pero hay que reconocer que a la hora de entrar a una discusión, siempre tira a matar. En nuestro país, Humberto Moreira era una muestra de esta clase de políticos. El político bailarín sabía molestar a los panistas y perredistas hasta hacerlos desesperar. Esta característica, la de ser “peleadores callejeros” a veces es una cualidad y otras un estorbo en la vida institucional del país.

    Lo anterior tiene que ver con la campaña que está impulsando el PRI en contra de sus opositores. Se sabe que luego del terremoto, los dirigentes partidarios se dieron golpes de pecho y se pronunciaron porque sus organizaciones ya no reciban subsidio público. Empezó Andrés Manuel López Obrador quien, como buen demagogo, aseguró que su partido “donaría” el 20% de los recursos que se recibieran en 2018 para las víctimas del terremoto. Le siguió Ricardo Anaya, quien subió la apuesta al 50%. Por su parte, Dante Delgado elevó la propuesta al 100%. Finalmente, Enrique Ochoa Reza planteó que no había necesidad de esperar al 2018, sino que de una vez los dineros INE que quedan del 2017 se podían donar.

    El PRI ya se deshizo del 100% del presupuesto restante de este año y desde entonces está haciendo campaña en contra de los partidos opositores que se están echando para atrás en su ofrecimiento inicial. Ahora el PAN ya no habla de todos los dineros, sino de sólo 200 millones que al parecer juntará despidiendo empleados. Este mismo camino recorrerá el PRD hasta donde se sabe. Es decir a la primera torpeza, la de renunciar al subsidio público, le sigue otra: despedir empleados. De MORENA ni decir nada. AMLO “donará” recursos (poquitos) a un fondo administrado por él. Ya se dijo: hará campaña entre los damnificados, campaña disfrazada, desde luego.

    Mientras, el PRI trata de golpear a sus adversarios en todos los terrenos: el Congreso, las redes sociales, los diarios, etc. Seguramente espera lograr que los votantes se den cuenta de que el PRI es el único partido en verdad suicida, perdón en verdad sincero. Sin embargo, hay dos problemas en esto. El primero es que en esta pelea política se necesita un John McClane (Die Hard) o un John Wick. De perdida un tipo como Charles Bronson de los años sesenta y no un atildado burócrata que arenga sin pasión. El PRI necesita un presidente de batalla, un tipo que sepa dar fuerza a sus palabras y no un Godínez.

    El segundo problema, y este es serio, es que la mayor parte de la sociedad no está atenta a ese debate y los que lo conocen, no le creen a ninguno de los partidos y menos al tricolor. Mal asunto si el PRI no logra evidenciar a los opositores y convencer a los electores. Se quedará sin recursos y sin votos.

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  • 03-10-2017LA SOCIEDAD FILANTRÓPICA

    LA SOCIEDAD FILANTRÓPICA…México avanza cada vez más en el camino de convertirse en una sociedad filantrópica; una sociedad donde el Estado tenga mínimas obligaciones y deje en manos de la iniciativa privada las principales decisiones económicas; una sociedad donde la clase política viva cada vez más acotada por la vigilancia de las organizaciones de la sociedad civil plastificada, apoyada por una amplia red de opinólogos, la mayoría con buenas intenciones, que señalarán, cada vez con más encono, a la clase política, pero que difícilmente se meterán con la iniciativa privada a la que están ligados por una red sutil de contratos, donativos y apoyos varios.

    Esta sociedad filantrópica no es una sociedad de derechos; es una en donde la clase política no tiene las herramientas para enfrentarse con autonomía a los designios de la alta empresa. Se dice que ahora la clase política trabaja para los intereses de los más ricos, lo cual es en gran parte cierto, pero la subordinación de la primera a los segundos se acentúa cada vez más. En este camino, ha aumentado la porción de la riqueza nacional que es apropiada por las clases más altas. En el futuro, cada vez más personas dependerán de la caridad del Estado que tendrá sólo dos funciones: ser asistencialista y otorgar grandes contratos a la IP. Ah, una tercera, utilizar los mecanismos propios del Estado (ideología y fuerza). Pero, ¿cómo se ha llegado a esto?

    El primer paso ha sido restregrar en medios, una y otra vez, que el problema número 1 de México es la corrupción, específicamente la corrupción política. Por supuesto, cuando se toman las mediciones “espontáneas” el resultado es este. No se plantea aquí que la clase política es honesta en general, sus excesos e impunidad son abrumadores, pero hay dos consideraciones que hay que hacer. En primer lugar, no hay manera de medir la corrupción en una sociedad. Todas las encuestas son de percepción y desde luego que si el tema se afirma una y otra vez no hay manera de que nadie salga bien librado. En segundo lugar, para bailar un vals hay que tener pareja. Esto significa que la corrupción de la clase política ha tenido un acompañante constante: amplios sectores del empresariado nacional que se han beneficiado de concesiones, contratos y grandes espacios políticos y económicos que les han permitido que, mientras el PIB en los últimos tres sexenios haya crecido menos de 2.2% anual, la fortuna de los mexicanos más ricos se ha incrementado escandalosamente. Esto está probado por estudios de la UNAM, CEPAL y OXFAM. Hay otra situación a la que nadie quiere entrarle: la mexicana es una sociedad corrupta en general. De que otra manera tantas formas de corrupción serían tolerables: mordidas, prebendas, aviadurías, etc.

    Una vez establecido que la clase política en su totalidad es corrupta todo el tiempo, idea que los mismos políticos han aceptado sin ver que es el principio de su fin, se pasa al segundo paso: reducir los espacios a partidos, gobiernos y legislativo a su mínima expresión. Resulta curioso que luego de los terremotos y sin que mediara nada más que una petición en redes sociales, algo no más importante que una ocurrencia pasajera, los medios “serios” hayan “decidido”, “desinteresadamente”, empujar para que los partidos se redujeran sus presupuestos que, en efecto, son altísimos. La respuesta de los partidos fue superior a cualquier plan: las agrupaciones decidieron suicidarse planteando la renuncia total al financiamiento público. Y lo más curioso es que fue el partido que gobierna el primero que se lanzó al vacío. ¿Lo seguirán PAN, PRD y MC? Todo indica que sí. MORENA ya decidió que no, pero un cambio a la ley lo despojaría de sus recursos aunque no en el futuro próximo.

    No hay prueba mayor de ese suicidio que el hecho de que el PRI haya renunciado a sus recursos de este año en favor de Fuerza México, un fideicomiso empresarial que, según sus dirigentes, no tiene intenciones políticas (ajá). Si Peña nieto apuesta que esta cesión de tareas le granjeará el apoyo de la IP en 2018, será mejor que recuerde uno de los proverbios infernales de Blake: El necio no ve el mismo árbol que ve el sabio.

    LA SOCIEDAD FILANTRÓPICA…México avanza cada vez más en el camino de convertirse en una sociedad filantrópica; una sociedad donde el Estado tenga mínimas obligaciones y deje en manos de la iniciativa privada las principales decisiones económicas; una sociedad donde la clase política viva cada vez más acotada por la vigilancia de las organizaciones de la sociedad civil plastificada, apoyada por una amplia red de opinólogos, la mayoría con buenas intenciones, que señalarán, cada vez con más encono, a la clase política, pero que difícilmente se meterán con la iniciativa privada a la que están ligados por una red sutil de contratos, donativos y apoyos varios.

    Esta sociedad filantrópica no es una sociedad de derechos; es una en donde la clase política no tiene las herramientas para enfrentarse con autonomía a los designios de la alta empresa. Se dice que ahora la clase política trabaja para los intereses de los más ricos, lo cual es en gran parte cierto, pero la subordinación de la primera a los segundos se acentúa cada vez más. En este camino, ha aumentado la porción de la riqueza nacional que es apropiada por las clases más altas. En el futuro, cada vez más personas dependerán de la caridad del Estado que tendrá sólo dos funciones: ser asistencialista y otorgar grandes contratos a la IP. Ah, una tercera, utilizar los mecanismos propios del Estado (ideología y fuerza). Pero, ¿cómo se ha llegado a esto?

    El primer paso ha sido restregrar en medios, una y otra vez, que el problema número 1 de México es la corrupción, específicamente la corrupción política. Por supuesto, cuando se toman las mediciones “espontáneas” el resultado es este. No se plantea aquí que la clase política es honesta en general, sus excesos e impunidad son abrumadores, pero hay dos consideraciones que hay que hacer. En primer lugar, no hay manera de medir la corrupción en una sociedad. Todas las encuestas son de percepción y desde luego que si el tema se afirma una y otra vez no hay manera de que nadie salga bien librado. En segundo lugar, para bailar un vals hay que tener pareja. Esto significa que la corrupción de la clase política ha tenido un acompañante constante: amplios sectores del empresariado nacional que se han beneficiado de concesiones, contratos y grandes espacios políticos y económicos que les han permitido que, mientras el PIB en los últimos tres sexenios haya crecido menos de 2.2% anual, la fortuna de los mexicanos más ricos se ha incrementado escandalosamente. Esto está probado por estudios de la UNAM, CEPAL y OXFAM. Hay otra situación a la que nadie quiere entrarle: la mexicana es una sociedad corrupta en general. De que otra manera tantas formas de corrupción serían tolerables: mordidas, prebendas, aviadurías, etc.

    Una vez establecido que la clase política en su totalidad es corrupta todo el tiempo, idea que los mismos políticos han aceptado sin ver que es el principio de su fin, se pasa al segundo paso: reducir los espacios a partidos, gobiernos y legislativo a su mínima expresión. Resulta curioso que luego de los terremotos y sin que mediara nada más que una petición en redes sociales, algo no más importante que una ocurrencia pasajera, los medios “serios” hayan “decidido”, “desinteresadamente”, empujar para que los partidos se redujeran sus presupuestos que, en efecto, son altísimos. La respuesta de los partidos fue superior a cualquier plan: las agrupaciones decidieron suicidarse planteando la renuncia total al financiamiento público. Y lo más curioso es que fue el partido que gobierna el primero que se lanzó al vacío. ¿Lo seguirán PAN, PRD y MC? Todo indica que sí. MORENA ya decidió que no, pero un cambio a la ley lo despojaría de sus recursos aunque no en el futuro próximo.

    No hay prueba mayor de ese suicidio que el hecho de que el PRI haya renunciado a sus recursos de este año en favor de Fuerza México, un fideicomiso empresarial que, según sus dirigentes, no tiene intenciones políticas (ajá). Si Peña nieto apuesta que esta cesión de tareas le granjeará el apoyo de la IP en 2018, será mejor que recuerde uno de los proverbios infernales de Blake: El necio no ve el mismo árbol que ve el sabio.

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  • 02-10-2017CRÓNICAS DEL AÑO CERO (IX): LA GUERRA NUCLEAR QUE VIENE

    CRÓNICAS DEL AÑO CERO (IX): LA GUERRA NUCLEAR QUE VIENE…La humanidad, esa especie en peligro de extinción y su largo coqueteo con la muerte nuclear. A finales de la Segunda Guerra Mundial muchos supusieron que la época de las grandes matanzas bélicas había terminado. Los años siguientes demostraron que se equivocaron quienes así pensaron. Se atribuye a Einstein la frase: “No sé (qué armas se usarán en la Tercera Guerra Mundial). Pero puedo decirle cuáles se usarán en la Cuarta: ¡piedras!”. (Extraído de una entrevista en 1949). Evidentemente se refería a que una guerra nuclear sería el fin de la civilización como la conocemos. Sin embargo, en octubre de 1962 se dio la famosa crisis de los misiles entre la Unión Soviética, Cuba y los Estados Unidos. Finalmente, lo que parecía un conflicto inevitable pudo salvarse gracias al diálogo entablado por el entonces presidente Kennedy y el dirigente Nikita Kruschev.

    Desde entonces se ha incrementado a diez el número de países que cuentan con armamento nuclear. Dice Wikipedia: “Cinco de ellos están considerados "estados nuclearmente armados", un estatus reconocido internacionalmente otorgado por el Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT por Non-Proliferation Treaty, en inglés). En orden de adquisición de armas nucleares, éstos son: los Estados Unidos de América, Rusia (la antigua URSS), el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, la República Francesa y la República Popular de China.” Posteriormente, se agregaron  India, Pakistán y Corea del Norte. Se cree que Israel y Sudáfrica también son capaces de detonar un arma nuclear.

    Actualmente, algunos consideran que se enfrenta una precrisis nuclear. En efecto, desde 1962 el mundo no había estado tan cerca de una guerra nuclear, sólo que en este siglo XXI las armas de esta clase son muy superiores a las de principios de la década de los sesenta. En concreto, tanto el presidente Donald Trump como el dictador norcoreano Kim Jong-un parecen ser proclives a algo más que bravatas. En el caso de Trump, el excandidato Ron Paul ha asegurado más de una vez que el presidente parece estar deseoso de iniciar una escalada nuclear contra Corea del Norte. Este país, por su parte, ha estado probando misiles de diferente alcance. Se sabe que algunas de estas pruebas han terminado en fallidos intentos, pero algunos de sus misiles han probado que tienen un alcance mayor. Por supuesto, Pyonyang no ha lanzado nada que pudiera llegar al sur del Canadá, pero se ha dado por sentado que podría alcanzar la isla de Guam y zonas de Alaska.

    En este sentido, no hay duda de que el poderío nuclear de los EUA es muy superior, sin embargo, este no es el problema. Paul N. Edwards, experto en tecnología y ciencia de la Universidad de Stanford, está de acuerdo en que los mandatarios de ambos países son agresores inclinados a “escalar enfrentamientos”. Asegura Edwards que una escaramuza nuclear dejaría millones de muertos, tanto por el impacto de las detonaciones como por la estela radioactiva. Hay otra inquietud mayor: ¿cómo reaccionarán Rusia y China si Estados Unidos decide aniquilar a Corea del Norte?

    Hay que tomar en cuenta que, según el diario británico Daily Star, se estima que Moscú cuenta con 4490 ojivas nucleares, frente a 4500 de Washington. Ambos países, además, han desarrollado una tecnología basada en drones cargados con ojivas nucleares que vuelan a velocidades que equivalen a más de cinco veces la del sonido y que son capaces de eludir las barreras antimisiles.

    Cuando el embajador norcoreano Kim Hyong Gil recibió la orden de dejar México debido a las pruebas nucleares de su país hubo quienes aseguraron que el conflicto no es con nuestro país. Esta afirmación es una estupidez. Un conflicto nuclear, por regional que sea, tendría efectos globales.

    CRÓNICAS DEL AÑO CERO (IX): LA GUERRA NUCLEAR QUE VIENE…La humanidad, esa especie en peligro de extinción y su largo coqueteo con la muerte nuclear. A finales de la Segunda Guerra Mundial muchos supusieron que la época de las grandes matanzas bélicas había terminado. Los años siguientes demostraron que se equivocaron quienes así pensaron. Se atribuye a Einstein la frase: “No sé (qué armas se usarán en la Tercera Guerra Mundial). Pero puedo decirle cuáles se usarán en la Cuarta: ¡piedras!”. (Extraído de una entrevista en 1949). Evidentemente se refería a que una guerra nuclear sería el fin de la civilización como la conocemos. Sin embargo, en octubre de 1962 se dio la famosa crisis de los misiles entre la Unión Soviética, Cuba y los Estados Unidos. Finalmente, lo que parecía un conflicto inevitable pudo salvarse gracias al diálogo entablado por el entonces presidente Kennedy y el dirigente Nikita Kruschev.

    Desde entonces se ha incrementado a diez el número de países que cuentan con armamento nuclear. Dice Wikipedia: “Cinco de ellos están considerados "estados nuclearmente armados", un estatus reconocido internacionalmente otorgado por el Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT por Non-Proliferation Treaty, en inglés). En orden de adquisición de armas nucleares, éstos son: los Estados Unidos de América, Rusia (la antigua URSS), el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, la República Francesa y la República Popular de China.” Posteriormente, se agregaron  India, Pakistán y Corea del Norte. Se cree que Israel y Sudáfrica también son capaces de detonar un arma nuclear.

    Actualmente, algunos consideran que se enfrenta una precrisis nuclear. En efecto, desde 1962 el mundo no había estado tan cerca de una guerra nuclear, sólo que en este siglo XXI las armas de esta clase son muy superiores a las de principios de la década de los sesenta. En concreto, tanto el presidente Donald Trump como el dictador norcoreano Kim Jong-un parecen ser proclives a algo más que bravatas. En el caso de Trump, el excandidato Ron Paul ha asegurado más de una vez que el presidente parece estar deseoso de iniciar una escalada nuclear contra Corea del Norte. Este país, por su parte, ha estado probando misiles de diferente alcance. Se sabe que algunas de estas pruebas han terminado en fallidos intentos, pero algunos de sus misiles han probado que tienen un alcance mayor. Por supuesto, Pyonyang no ha lanzado nada que pudiera llegar al sur del Canadá, pero se ha dado por sentado que podría alcanzar la isla de Guam y zonas de Alaska.

    En este sentido, no hay duda de que el poderío nuclear de los EUA es muy superior, sin embargo, este no es el problema. Paul N. Edwards, experto en tecnología y ciencia de la Universidad de Stanford, está de acuerdo en que los mandatarios de ambos países son agresores inclinados a “escalar enfrentamientos”. Asegura Edwards que una escaramuza nuclear dejaría millones de muertos, tanto por el impacto de las detonaciones como por la estela radioactiva. Hay otra inquietud mayor: ¿cómo reaccionarán Rusia y China si Estados Unidos decide aniquilar a Corea del Norte?

    Hay que tomar en cuenta que, según el diario británico Daily Star, se estima que Moscú cuenta con 4490 ojivas nucleares, frente a 4500 de Washington. Ambos países, además, han desarrollado una tecnología basada en drones cargados con ojivas nucleares que vuelan a velocidades que equivalen a más de cinco veces la del sonido y que son capaces de eludir las barreras antimisiles.

    Cuando el embajador norcoreano Kim Hyong Gil recibió la orden de dejar México debido a las pruebas nucleares de su país hubo quienes aseguraron que el conflicto no es con nuestro país. Esta afirmación es una estupidez. Un conflicto nuclear, por regional que sea, tendría efectos globales.

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  • 29-09-2017El nuevo traje del emperador tricolor

    El 6 de septiembre pasado el PRI no tenía un discurso ganador para el 2018. La verdad es que no tenía ningún discurso. Las reformas, el magro crecimiento económico y la estabilidad no parecían poder ser eficaces para luchar contra las oposiciones. En cambio, el discurso contra el PRI parecía muy sólido y además compartido: la corrupción del gobierno priista. Esta idea ha sido apropiada por MORENA y los partidos supuestamente frentistas: PAN, PRD y MC. Pero no solamente por ellos, buena parte de la sociedad civil plastificada y la Iniciativa Privada sostenían esa consigna: corrupción es igual a PRI. Incluso la Iglesia Católica, pasiva en muchos de sus supuestos campos de acción, enderezaba duras críticas hacia el gobierno peñista.

    Los terremotos que han afectado a muchas zonas de nuestro país le han dado un potente discurso al PRI. Bueno, eso si logra convertirse en el partido de la reconstrucción. En verdad tiene todos los elementos para hacerlo, sólo falta que tenga los operadores adecuados para lograrlo. El partido está en el gobierno, tiene recursos y puede liderar la reconstrucción. Por lo pronto, el presidente Peña Nieto se ha multiplicado y ha puesto fichas capaces para empujar esas acciones. No en balde hay muchos actores que mandan a hacer encuestas y sesudos estudios que tratan de “demostrar” que los recursos deben ser manejados por un comité ciudadano, como si hubiera ángeles en lugar de personas con intereses.

    Además de darle al PRI la posibilidad de contar con un discurso que puede ser ganador, cabría preguntarse si el presidente Peña ha cambiado de opinión respecto a quien será su sucesor. Por lo pronto, al parecer ha dejado de lado la idea de hacer cambios en el gabinete, si es que en verdad la tuvo alguna vez. Si Peña estaba pensando en José Antonio Meade, secretario de Hacienda, tal vez caiga en la cuenta de que la realidad mexicana de los años venideros hace necesario a un presidente que, como decían los viejos políticos, se baje del pavimento. Las imágenes de Meade en Juchitán parecían fuera de lugar. Lo cierto es que frente al desastre, parecen estar siendo más activos los no presidenciables (Rosario Robles y Luis Miranda) que aquellos cuatro que señalara el senador Gamboa, como si el mandatario los estuviera cuidando para que no fueran a meter la pata en esta coyuntura.

    La única excepción es Aurelio Nuño quien, junto con el jefe de Gobierno Mancera, han sido los funcionarios que más ha seguido la prensa. Pero el secretario Nuño ha establecido su base de operaciones básicamente en la CDMX, inclusive, se ha metido en el pleito con la virtual candidata de Morena Sheimbaum por el caso del colegio Rébsamen. ¿Está pensando el presidente Peña que Nuño podría ser el candidato priista a la Jefatura de Gobierno? Difícil saberlo. Sin embargo, sigue pendiente quién puede ser el personaje que puede hacerle frente a la candidatura presidencial y presentarse como el hombre (¿o la mujer?) adecuado/a para encarnar la tarea de reconstruir. Si ahora los priistas tuvieran que escoger, tendrían que señalar al único priista que ha estado día y noche en el tema: Enrique Peña Nieto.

    El 6 de septiembre pasado el PRI no tenía un discurso ganador para el 2018. La verdad es que no tenía ningún discurso. Las reformas, el magro crecimiento económico y la estabilidad no parecían poder ser eficaces para luchar contra las oposiciones. En cambio, el discurso contra el PRI parecía muy sólido y además compartido: la corrupción del gobierno priista. Esta idea ha sido apropiada por MORENA y los partidos supuestamente frentistas: PAN, PRD y MC. Pero no solamente por ellos, buena parte de la sociedad civil plastificada y la Iniciativa Privada sostenían esa consigna: corrupción es igual a PRI. Incluso la Iglesia Católica, pasiva en muchos de sus supuestos campos de acción, enderezaba duras críticas hacia el gobierno peñista.

    Los terremotos que han afectado a muchas zonas de nuestro país le han dado un potente discurso al PRI. Bueno, eso si logra convertirse en el partido de la reconstrucción. En verdad tiene todos los elementos para hacerlo, sólo falta que tenga los operadores adecuados para lograrlo. El partido está en el gobierno, tiene recursos y puede liderar la reconstrucción. Por lo pronto, el presidente Peña Nieto se ha multiplicado y ha puesto fichas capaces para empujar esas acciones. No en balde hay muchos actores que mandan a hacer encuestas y sesudos estudios que tratan de “demostrar” que los recursos deben ser manejados por un comité ciudadano, como si hubiera ángeles en lugar de personas con intereses.

    Además de darle al PRI la posibilidad de contar con un discurso que puede ser ganador, cabría preguntarse si el presidente Peña ha cambiado de opinión respecto a quien será su sucesor. Por lo pronto, al parecer ha dejado de lado la idea de hacer cambios en el gabinete, si es que en verdad la tuvo alguna vez. Si Peña estaba pensando en José Antonio Meade, secretario de Hacienda, tal vez caiga en la cuenta de que la realidad mexicana de los años venideros hace necesario a un presidente que, como decían los viejos políticos, se baje del pavimento. Las imágenes de Meade en Juchitán parecían fuera de lugar. Lo cierto es que frente al desastre, parecen estar siendo más activos los no presidenciables (Rosario Robles y Luis Miranda) que aquellos cuatro que señalara el senador Gamboa, como si el mandatario los estuviera cuidando para que no fueran a meter la pata en esta coyuntura.

    La única excepción es Aurelio Nuño quien, junto con el jefe de Gobierno Mancera, han sido los funcionarios que más ha seguido la prensa. Pero el secretario Nuño ha establecido su base de operaciones básicamente en la CDMX, inclusive, se ha metido en el pleito con la virtual candidata de Morena Sheimbaum por el caso del colegio Rébsamen. ¿Está pensando el presidente Peña que Nuño podría ser el candidato priista a la Jefatura de Gobierno? Difícil saberlo. Sin embargo, sigue pendiente quién puede ser el personaje que puede hacerle frente a la candidatura presidencial y presentarse como el hombre (¿o la mujer?) adecuado/a para encarnar la tarea de reconstruir. Si ahora los priistas tuvieran que escoger, tendrían que señalar al único priista que ha estado día y noche en el tema: Enrique Peña Nieto.

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  • 28-09-2017El futuro en diez minutos

    En menos de diez minutos, dos sismos (7-IX y 19-IX) cambiaron el futuro del país. Todos los planes y programas para el próximo año deberán ser revisados y modificados; en los casos extremos deberán ser cancelados. Otros programas nuevos deberán ser creados para atender situaciones inexistentes a principios de este desgraciado septiembre. Difícilmente las variables macroeconómicas, esas que tanto les gusta al gobierno endilgarnos, resistirán sin cambios: crecimiento del PIB, inflación, tipo de cambio, etc.

    Por lo pronto, hay que cambiar mucho del paquete económico que está en el Congreso. Estaba hecho para un país que ya no fue. En la estupidez oportunista de los partidos se habla poco o nada de estos temas. Los terremotos también mostraron quién es quién. Para empezar, hay que decir que todos los políticos quedaron pequeños ante la catástrofe. Algunos se libran mejor, pero otros simplemente se quedaron rezagados, como Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien piensa que las cosas se solucionan cediendo recursos de los partidos. “Ceder”, por cierto, es una palabra simbólica, ya que no están cediendo nada.

    En los días pasados, el presidente Peña Nieto ha dicho que es hora de pasar a la fase de reconstrucción en aquellos lugares en donde se puede hacer. Su opinión se enfrenta a grupos que aseguran que la propuesta presidencial en realidad esconde una intención desmovilizadora. Estos grupos proponen aprovechar la energía de miles de personas, sobre todo jóvenes, para organizarlos. ¿Para qué sería esa organización? Seguramente hay múltiples respuestas a esta pregunta dependiendo a quién se le haga. Algunos dirán que para presionar al gobierno, otros para hacer la revolución, en medio cabe todo lo demás. El problema es que esa masa de voluntarios solidarios ya se desmovilizó.

    Por lo pronto, las cifras que da el gobierno peñista son pavorosas. Aurelio Nuño, titular de la SEP, habla de dos mil 424 escuelas que tendrán que ser reparadas o rehechas. Hay ocho millones 109 mil alumnos en 10 entidades que no tienen clases. La cifra para atender esto asciende a 13,650 millones de pesos. En este monto no se contabilizan muchas otras cosas: el estrés en el que viven maestros, niños y jóvenes, por ejemplo. La secretaria de SEDATU, Rosario Robles, habla de 250 mil mexicanos que perdieron sus casas. Ayudarlos significa destinarles 10 mil millones de pesos. La lista sigue hasta alcanzar los 38 mil MP, pero Enki Research, organización especializada en este tipo de estimaciones, da una cifra muy superior: entre 9 mil 800 millones de dólares y 10 mil 100 millones de dólares, cerca del uno por ciento del PIB. Sea una u otra cifra, ese recurso tendrá que salir de algún lado. Se dejarán de hacer cosas, pero qué cosas salvar y qué cosas abandonar. ¿Vale tirar la democracia por la ventana? Hay otras preguntas: ¿la reconstrucción correrá a cargo del Estado?, ¿participará la iniciativa privada y si lo hace a cambio de qué? Pese a lo que se pudiera pensar, los empresarios de este país siguen sin ser franciscanos.