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Cultura

  • Ninfomanía, Volumen I
    Ninfomanía, Volumen I

    Joe: Para mí, el amor era sólo lujuria con celos añadidos. 

    Todo lo demás era un disparate total. Por cada cien 

    delitos cometidos en el nombre del amor, 

    sólo uno se comete en el nombre del sexo. 

     

    Puesta en la reciente muestra de cine y estrenada a nivel comercial el pasado viernes 16, Ninfomanía volumen 1 (Nynphomaniac) del icónico Lars von Trier (Melancholia, Dogville, Dancer in the Dark y muchas otras) ha despertado la admiración de sus incondicionales y el convencimiento de otros de que la espera no valió la pena. Supongo que así es el negocio. 

     

    Para empezar, es difícil encasillar esta película: ¿es una película erótica o simplemente Lars von Trier trató de dar una especie de pornografía soft al espectador?, ¿es una película hecha con una mente abierta que exige que el espectador acuda con esa misma idea a verla o bien es una cinta que esconde cierta moralina misógina?  Es posible que sea todas estas cosas. 

     

    El reparto no está mal: Charlotte Gainsbourg (fiel acompañante de otras películas de von Trier, como Melancholia y Antichrist) en el papel de Joe; una inmutable Stacy Martin en el de la joven Joe;  Stellan Skarsgárd (quien hace de todo, desde Mamma mia, Thor, hasta Melancholia) como Seligman; Christian Slater (también le entra a todo, desde Entrevista con el Vampiro hasta el Nombre de la Rosa) como el padre de Joe; Connie Nielsen como la madre de Joe; Shia Labeouf (protagonista de bodrios memorables como la saga de Transformers o Indiana Jones 5) como el recurrente Jeróme, entre los principales. 

     

    La historia es sencilla: Seligman encuentra tirada en la calle a una mujer desconocida (Joe), la lleva a su casa y la atiende de sus heridas. Ella comienza a contar su historia llena de “lujuria”, como dice la propia Joe. La mujer tiene la intención de demostrar que es una “mala persona” debido a su conducta sexual y a su desapego por sus sucesivos compañeros de sexo. Seligman compara las situaciones que le son narradas con hechos de pesca, a la que es aficionado. 

     

    Algunas escenas están bien logradas, por ejemplo la de las niñas en el baño que se quitan las bragas y se deslizan con la pelvis pegada al suelo mojado. En otro momento, llega la esposa (Uma Thurman) de uno de sus amantes, acompañada de sus pequeños hijos, a reclamarle a la “puta” que le quitó a su esposo y el padre a sus hijos. Esta escena raya en el absurdo y resulta hilarante. 

     

    En conjunto, la película es bastante floja. Como película erótica es lenta y aburrida; como porno es ñoña. Cualquier niño de secundaria con internet ha visto escenas más truculentas. Y, en efecto, hay cierto tono moralino misógino.

     

    Veremos si en la segunda parte se compone, por lo pronto llama la atención que el gancho sea una escena de ganbang interracial. 

     

    Poco recomendable.

     

  • H R Giger (Documental)
    H R Giger (Documental)

    El lunes 12 de mayo falleció a los 74 años y producto de lesiones causadas por una caída, el artista suizo Hans Ruedi Giger. El diseñador y pintor se destacó por sus obras de apariencia biomecánica y llegó a ser públicamente conocido por el diseño de la criatura Alien, utilizado luego en la cinta del mismo nombre de 1979.

     

    Además de lo anterior, Giger guardó una estrecha relación con el mundo de la música, principalmente con el rock y el metal. Muchas bandas y artistas recurrieron a su talento para dar vida al arte de sus producciones, plasmando el peculiar arte del suizo en las portadas de sus discos.

     

    De esta forma el diseñador trabajó de forma muy cercana con Korn, Danzig, Dead Kennedys, Celtic Frost, Carcass, Magma, Deborah Harry y Emerson Lake and Palmer, entre muchos otros. También diseñó guitarras y bajos para Ibanez, en las cuales era posible apreciar su estilo de horror cyber-espacial.

     

    El pedestal del micrófono que ocupa Jonathan Davis, vocalista de Korn, es uno de sus trabajos más laureados y a su currículum también se suman el diseño de la escultura de la portada de Heartwork (1994) de Carcass, la cara del debut discográfico KooKoo (1981) de Deborah Harry (ex voz de Blondie) y en el caso de Celtic Frost, uno de los pioneros del metal más extremo, aportó con el arte del icónico LP To Mega Therion (1985). También guardó una relación cercana con su ex frontman, Thomas Gabriel Fischer, con quien también trabajó en su nueva banda Trypticon.

    Con información de Rocktámbulos

  • Tres días para matar
    Tres días para matar

                                      “Me gusta un hombre que no finge saber de cocina”. Agente Vivi Delay

     

    Recién estrenada el viernes 9 de mayo, 3 Días para matar (3 days to kill) está dirigida por McG (Joseph McGinty Nichol), a quien le debemos bodrios espectaculares como Los Ángeles de Charlie I y II (2000 y 2003) o la más o menos digeribles Somos Marshall (2006) y Esto es guerra (2012).

     

    A partir de un guión de Luc Besson y Adi Hasak, el director logra una entretenida película palomera, que es a la vez un comercial turístico para visitar París, lugar donde uno se puede tirotear a gusto sin que la policía o un grupo de autodefensa francés intervengan. 

     

    Con el humor negro que acostumbra Luc Besson, el director logra una película entretenida, bien contada, a la mitad entre película de humor y de acción. Kevin Costner está más que aceptable en el papel del agente Ethan Renner, un viejo asesino de la CIA atribulado porque su hija adolescente no lo pela. Esta es una de las relaciones que Besson gusta mostrar: el asesino desalmado que se deshace cuando su hija (o su protegida) lo ignora (recordar El Profesional). 

     

    En el resto del elenco casi podrían haber puesto a cualquiera, ya que Costner es quien lleva la carga de la película. Como la agente Vivi Delay está Amber Heard; como la hija Hailee Stenfield y como la exesposa Connie Nielssen. Aceptables todas ellas sin más, digamos que cumplen. 

     

    La historia no tiene nada de original, pero al menos está bien llevada. Renner está llegando al final de su carrera de asesino de la CIA y se siente solo. Participa en un operativo que fracasa y es herido. En el hospital, los doctores descubren que le quedan unos meses de vida. 

     

    Regresa a París para tratar de reconciliarse con su exesposa y su hija, quien apenas lo conoce y, por supuesto, le hace pagar su lejanía de padre. La película es recomendable por algunos chispazos del guión y por la actuación de Costner.

  • Museo de madera
    Museo de madera

    Si eres amante de las antigüedades y no tienes plan para el fin de semana, visita el Museo Casa de Madera en Tenango del Aire, Edomex, el cual se encuentra a 40 Km., de distancia del DF.

     

    Es un museo de nostalgia donde podrás experimentar la sensación de entrar a un mundo donde el tiempo se detuvo. Cuenta con una colección que reúne objetos decorativos, documentos y arte contemporáneo, abarcando diversos temas históricos y de la cultura popular. 

     

    Este museo es considerado como la segunda colección más importante de artes aplicadas a nivel nacional, cuenta con 30 salas.

     

    Que te parece visitar una típica botica o una cantina de la época del cine de oro mexicano y que decir de una recámara acondicionada de los años 20 u objetos revolucionarios, fonógrafos de la época de Thomas Alva Edison, algunas cartas del Emperador Maximiliano, en fin el recorrido es muy interesante.

     

    Cabe mencionar que los sábados realizan noches bohemias, cuentan con servicio de hospedaje  y servicio de buffete.

     

    Los precios son bastante accesibles, la entrada tiene un costo de $30.

  • Paraíso: Amor
    Paraíso: Amor

    “La búsqueda del amor no conoce fronteras”

     

     

    Esta cinta es parte de la trilogía Paraíso  (Paraíso: Fe, 2012, y Paraíso: Esperanza, 2013),  del director austriaco Ulrich Seidl, quién obtuvo el Gran Premio del Jurado en 2001 en el Festival de Venecia por su película Hundstage “Días de canícula”; en 2007 filmó Import/Export, entre otras. 

    En Paraíso: Amor, Seidl nos presenta un paraíso terrenal en playas africanas de Kenia (la fotografía es muy buena). Teresa es una mujer madura, austriaca, madre soltera, quien por recomendación de una amiga va en busca del “amor”  a estas playas. La característica del lugar es que jóvenes negros venden su compañía a las turistas, en su mayoría europeas. El grupo con el que viaja Teresa es recibido al llegar al hotel al son de “hakuna matata”.

    Teresa muestra una gran falta de afecto, por lo que su autoestima es muy baja; ella busca que la amen, que la acepten tal y como es porque sufre sobrepeso y se siente “fea y vieja”. Su primer encuentro “amoroso” es con un joven llamado Gabriel, de quien huye despavorida. Luego, conoce a Munga un joven que al parecer la flechó y la trata como ella quiere.

    Munga, como era de esperarse, le pide dinero a cambio de “amor”; ella se convence de que el chico la quiere, pero al no poder darle lo que pide, lo pierde. El desamor que enfrenta esta mujer, el abismo en el que se hunde cada vez más, está enmarcado en un entorno espectacular. 

    La película es un poco lenta, pero la trama es interesante. Recomendable. 

    Se exhibe en la Cineteca Nacional (Av. México Coyoacán 389, Col. Xoco)

     

  • La Bicicleta Verde
    La Bicicleta Verde

    “La voz de una mujer es su desnudez. “

    Por supuesto, es meritorio que La Bicicleta Verde (Wadja, originalmente) sea la primera película filmada por una mujer en Arabia Saudita, en este caso por Haifaa Al Mansour. Recuérdese que las salas de cine en ese país son escasas y tienen poco tiempo de haber abierto. Sin embargo, todo esto sólo constituye una parte a tomar en cuenta a la hora de evaluar la película.

    La historia de la película es sencilla: una niña de diez años, Wadja, desea una bicicleta, en específico una de color verde. Para juntar el dinero para comprarla recurre a vender brazaletes con los colores de los equipos árabes a sus compañeras del colegio de niñas, en donde una implacable señorita o señora Hussa, la directora del colegio, les recuerda machaconamente  las limitaciones que tiene una mujer en su país.

    La vida cotidiana de Wadja trascurre entre el colegio, los juegos inocentes con su amigo Abdullah, las desgracias de su madre y el alejamiento de su padre. Waad Mohammed en el papel de Wadja está divertida, inocente y convincente. El filme fue hecho con poco presupuesto, como se nota en cada parte, pero con cierta habilidad en la dirección y con muchas ganas por los actores.

    Sin embargo, es una película lenta, a ratos demasiado lenta, reiterativa y con cierto toque proccidental. Hay que tener paciencia para verla y ser comprensivo con el potencial de la directora y de algunos de los actores.

    Esta cinta fue estrenada en las salas comerciales el pasado 25 de abril. A pesar de todo, vale la pena verla, al menos para asomarse a la cotidianidad de un país tan alejado del nuestro en muchos aspectos y tan cercano en otros.

    Recomendable para una tarde de sábado, pero rápido porque difícilmente durará en exhibición.

  • Bailarina mexicana triunfa en Cuba
    Bailarina mexicana triunfa en Cuba

    El día de ayer, la joven bailarina mexicana, Paulina Guraieb, se alzó con el décimo segundo Gran Premio de Academias de Ballet, 

    Guraieb recibió una ovación en las tres rondas de la competencia por su técnica bien definida, la musicalidad, la actitud valiente en el escenario y giros sorprendentes. 

    El jurado estuvo compuesto por el director de la Escuela Nacional de Cuba Ramona de Saa, director del sudafricano Manzi Ballet Dirk Badenhorst, profesores Tatiana Izquierdo, de Perú, Cheril Ciudad de los Estados Unidos y Roberto Machado de México, el crítico de arte venezolano Carlos Paolillo y primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba Viengsay Valdés, entre otras importantes figuras de la danza. 

    Aquí algo de ella: 

    Con información de Prensa Latina.

  • El Gran Hotel Budapest
    El Gran Hotel Budapest

    “La arrogancia es sólo una expresión del miedo. “

     

     

    The Grand Budapest Hotel, de Wes Anderson (Moonrise Kingdom, Fantastic Mr. Fox y Darjeeling) nos trae una historia divertida, ágil y bien contada, con escenas que nos recuerdan un poco la rapidez de las comedias del cine mudo. Con un amplio reparto encabezado por la excelente actuación de Ralph Fiennes, respaldado por F. Murray Abraham, Adrien Brody, Willem Dafoe, Jeff Goldblum, Jude Law, Harvey Keitel, Bill Murray, Edward Norton, Saoirse Ronan y Tilda Swinton entre los principales. 

    La historia central se ubica en un hotel enclavado en los Alpes, en un país inexistente que tiene nombre de vodka: Zubrowka. El dinámico, encantador y bribón gerente, M. Gustave (Fiennes) enseña a un joven botones, que a la postre se convertirá en su compañero de aventuras, socio y heredero, cómo se administra un hotel de categoría. Gustave está en todo, lo mismo vigila a los empleados que atiende a los clientes y hasta da servicios especiales a las ancianas ávidas de sexo. Tilda Swinton (madame D) está maravillosa en el papel de una de estas mujeres. 

    La acción sucede en 1932, el Hotel vive en una suerte de lenta decadencia, en la transición posterior a la Belle Époque y la Primera Guerra Mundial y el surgimiento de los nazis y el reacomodo de los países europeos. Sin embargo, con disciplina, M. Gustave mantiene el hotel a flote, aferrado a un último jirón de grandeza. 

    Posteriormente, M. Gustave se ve envuelto en un lío testamentario con los herederos de Madame D.  y va a dar con sus huesos a la cárcel, acusado de haber asesinado a la anciana. Ni siquiera en la prisión, Gustave pierde el estilo y la disciplina. A la postre escapa con la ayuda del aprendiz de botones, Zero. Éste es quien finalmente cuenta la historia de su mentor al escritor, protagonizado por Jude Law. Zero sentencia el final con una oración contundente, que tal vez sea válida para nuestra época: “Su mundo había desaparecido mucho antes de que él llegara”.

    Una película con deliciosos tonos absurdos. Muy recomendable.

     

  • El Extraño del Lago
    El Extraño del Lago

    El pasado viernes 11 de abril se estrenó en México la película “El extraño del lago” del director francés Alain Guiraudie (2013). Quizás alguno que otro comensal frecuente de la Roma o la Condesa haya notado los carteles anunciando dicha película pero, si no fue así, cabe mencionar que este estreno era altamente esperado al menos dentro de cierto circuito asiduo al cine de arte o al cine con temática gay. Dicha expectación obedecía a la promesa de una narrativa dispuesta a presentarle al espectador una descripción pormenorizada de los encuentros sexuales entre gays sin editar o invisibilizar nada; esto es, la película tiene aproximadamente unos 15 minutos de escenas sexuales tan explícitas como cualquier video porno de la red. Asimismo, la película pretende narrar una historia que vaya más allá de la identidad homosexual de sus personajes y, por ende, no busca simplemente lucrar con el escándalo visual.

    La trama de dicha producción se centra en Frank, un homosexual francés a mitad de sus treinta, que vacaciona en un lago al sur de Francia. Dicho lago, es importante aclarar, es un sitio clandestino de encuentros homosexuales en el cual se puede tener sexo sin compromiso sin necesidad de intercambiar nombres, teléfonos o lo que sea. Sin embargo, Frank se enamora de Michel y hace hasta lo imposible para tener una relación “funcional” con él -y aquí vale la pena subrayar la palabra “imposible” y entrecomillar la palabra “funcional”.

    Lo anterior podría sugerir que estamos ante un melodrama muy azucarado cuya única novedad es el contexto gay. Empero, hay un giro inesperado en la historia. Michel asesina a un ligue y Frank es el único testigo. En contra de todo sentido común Frank no sólo no denuncia a Michel sino que comienza a encubrirlo y se va enamorando cada vez más. El final de la película simplemente elabora sobre la tensión entre el amor y el riesgo en un desenlace algo predecible.

    Sea como fuere, la película puede resultar demasiado lenta en un inicio y con un exceso de escenas de sexo que simplemente saturan a la audiencia. Dicha saturación, así como el foco inamovible en la zona de encuentros clandestinos, termina por colapsar a los personajes en un estereotipo del homosexual lujurioso, irreflexivo y amoral. Paradójicamente, ello resulta de un intento por visibilizar la sexualidad de los homosexuales que usualmente se esconde en las megaproducciones americanas. Sin embargo, esta película termina por ser santurrona, homofóbica y reaccionaria al transmitir una imagen de los homosexuales como la que durante décadas ha enunciado lo peor del discurso religioso.

    Ahora bien, si usted es de esos que no dejan ir a ninguna producción de arte, y más si es francesa, vaya baja su propio riesgo; quizás se aburra.   

     

  • Cuentos para niños y no tan niños
    Cuentos para niños y no tan niños

    James Finn Garner es un escritor norteamericano autor de  Los cuentos infantiles políticamente correctos. Aparecido en 1995, el libro se dio a conocer de inmediato por su talante revolucionario, debido a la reelaboración de las historias infantiles con las que crecimos.

     

    Sin más, te dejamos uno de los cuentos políticamente correctos, para que te animes a leer el resto del libro.

     

    *Caperucita roja 

     

    Érase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representaba un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad. Además, su abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era. 

     

    Así, Caperucita Roja cogió su cesta y emprendió el camino a través del bosque. Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él. Caperucita Roja, por el contrario, poseía la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana. 

     

    De camino a casa de su abuela, Caperucita Roja se vio abordada por un lobo que le preguntó qué llevaba en la cesta. 

     

    -Un saludable tentempié para mi abuela quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que es -respondió. 

     

    -No sé si sabes, querida -dijo el lobo-, que es peligroso para una niña pequeña recorrer sola estos bosques. 

     

    Respondió Caperucita: 

     

    -Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial -en tu caso propia y globalmente válida- que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino. 

     

    Caperucita Roja enfiló nuevamente el sendero. Pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de la abuela. Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro. A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho. 

     

    Caperucita Roja entró en la cabaña y dijo: 

     

    -Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca. 

     

    -Acércate más, criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho. 

     

    -¡Oh! -repuso Caperucita-. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo. Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes! 

     

    -Han visto mucho y han perdonado mucho, querida. 

     

    -Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes!... relativamente hablando, claro está, y a su modo indudablemente atractiva. 

     

    -Ha olido mucho y ha perdonado mucho, querida. 

     

    -Y... ¡abuela, qué dientes tan grandes tienes! 

     

    Respondió el lobo: 

     

    -Soy feliz de ser quién soy y lo qué soy -y, saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla. 

     

    Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal. 

     

    Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnico en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente. 

     

    -¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? -inquirió Caperucita. 

     

    El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios. 

     

    -¡Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un Neandertalense cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma que lleva consigo! -prosiguió Caperucita-. ¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre? 

     

    Al oír el apasionado discurso de Caperucita, la abuela saltó de la panza del lobo, arrebató el hacha al operario maderero y le cortó la cabeza. Concluida la odisea, Caperucita, la abuela y el lobo creyeron experimentar cierta afinidad en sus objetivos, decidieron instaurar una forma alternativa de comunidad basada en la cooperación y el respeto mutuos y, juntos, vivieron felices en los bosques para siempre. 

     

    *(versión políticamente correcta de James Finn Garner, tomada de Cuentos infantiles políticamente correctos. Barcelona: Circe.  Traducido del inglés por Gian Castelli Gair] ). 


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